Sin Rodeos

Dos temas: Sólo Orquídea podía asumir con garantías la gestión de Majorica; y… Armengol, la “dama de hierro” mallorquina, sigue resistiéndose

Los escándalos que ha originado la empresa perlera Majorica a lo largo de los últimos veinte años o más, primero por los cambios en la propiedad, con ventas, reventas, especulaciones…, parecen no haber acabado. La última, el concurso de acreedores y la subasta de la empresa cuya decisión del administrador concursal se mostró a favor de la opción que más dinero pagaba, cantidad que ascendía a 9,5 millones de euros, frente a los 7,5 millones aproximados que ofrecían las restantes cuatro firmas interesadas en la adquisición de Majorica, entre ellas Orquídea, que posiblemente era la única opción que podía asumir con garantías la gestión de Majorica en Manacor, porque es una empresa perlera manacorina de hace más de setenta años, aunque en estos momentos está afincada en Montuïri porque en su día el Ajuntament de Manacor le privó de una ampliación en la ciudad entonces denominada “de las perlas”. No valieron manifestaciones multitudinarias a favor de que Orquídea se quedara en Manacor. Fue éste el primer escándalo, con Majorica entre bastidores, provocado por el Ajuntament cuyo alcalde era, precisamente, un empleado de Majorica. La oposición municipal, capitaneada por el entonces concejal macianer, Pere Llinàs, con manifestaciones y otras medidas de fuerza, no tuvo los votos suficientes para que Orquídea se quedara en la ciudad que la vio nacer.
Ahora, en la subasta, el administrador concursal se ha decantado por la firma que daba más dinero y la que, paradójicamente, despedía a un mayor número de trabajadores y trabajadoras. La empresa inicialmente ganadora de la subasta, Majolaperla, originaria de Francia, no convenció en absoluto al personal de Majorica, que se ha manifestado claramente en contra de la decisión del administrador concursal, de ahí, posiblemente, que el juez haya solicitado un nuevo informe al administrador antes de adoptar una decisión definitiva.

Armengol, la “dama de hierro” mallorquina, sigue resistiéndose

La presidenta del Govern de les Illes Balears, Francina Armengol, sigue con paso firme y con “mano de hierro” en contra de los intereses del sector de restauración, al que sigue tocando los bemoles con las restricciones. Ahora, salvo alguna tan grata como improbable sorpresa en la reunión decisoria fijada para este viernes, ordena que los bares y restaurantes sigan con el interior cerrado; solo podrán seguir sirviendo en las terrazas, con un cien por cien de ocupación, con una estrambótica novedad: cerrar a las 5 de la tarde, para volver a abrir de las 20’30 a las 22’30, ya que establece el toque de queda a las 23 horas. O sea que, a las 17 horas, cerrar los establecimientos y desmontar terrazas, para volverlas a montar a las 20’30. Armengol criminaliza tres horas, como si este lapsus de tiempo fuera el causante de todos los males habidos y por haber acerca del coronavirus, unos contagios que en Mallorca están bajo mínimos y con una incidencia merecedora de una apertura de los espacios interiores de bares y restaurantes, con un porcentaje mínimo del 30 por ciento del aforo. Esto, antes de que otros establecimientos de restauración se vean obligados a sumarse a los muchos que han cerrado definitivamente sus puertas, el último conocido, el Hat Bar, de Palma, que se hizo popular a raíz de la denuncia policial por estar sirviendo copas a las 02 de la madrugada, precisamente a la presidenta Armengol y un grupo de sus atláteres. Armengol no respetaba sus decisiones, pues a esa hora “su bar de copas” debía estar cerrado por la orden gubernamental que ella misma había decidido y firmado. Precisamente a partir de ahí, perdí el concepto que tenía de la jefa de Balears. Y, desde entonces, no le he visto ningún gesto para recobrarlo.

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