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Cercavila de tambores, Pregón y concierto de habaneras, para arrancar las Festes del Carme de Porto Cristo

Correcto, simpático, sincero y muy porteño. El doctor Bernardo García de la Villa fue protagonista absoluto en el acto de apertura de fiestas del pasado jueves 8 y, tras llegar del cercavila los Tambores de Porto Cristo, subió a la tarima el doctor para iniciar el tradicional pregón de fiestas. Los focos, las autoridades, las cámaras y el vecindario popular atendieron el discurso del ya considerado “porteño de adopción” tras servir a la localidad desde los 30 años. “Uno no escoge donde nace, pero sí puede escoger donde vive después y cual es el lugar más adecuado para echar raíces”. Se sinceraba el cardiólogo con sus gentes, a las que ensalzó en su discurso más local y cercano. Empezó por Salamanca, su tierra natal, siguió por Valladolid, donde creció y afianzó su niñez y juventud. Antes de ser porteño, sus veranos eran gallegos y conoció así el mar y la pesca submarina, una de sus principales aficiones. Tras cursar medicina en Valladolid y aprobar las oposiciones, estudió la especialidad de Cardiología en Madrid.

Con 30 años y listo para ejercer, un buen amigo suyo cardiólogo vallisoletano, Vicente Peral, estaba ejerciendo la profesión en el recién inaugurado Hospital de Manacor y estaban buscando un tercer especialista. No podía ser de otra manera. En 1997, el joven doctor llegó a la isla para realizar la entrevista de trabajo en el Hospital de Manacor y “aproveché para acercarme a conocer el Port y pasear por el Riuet, el puerto y la playa; ese fue mi primer contacto”. Bernardo quedó fascinado como de un amor a primera vista con la localidad. “Recuerdo que era un día soleado de invierno, y ya desde el primer momento me encandiló la limpieza y el color azul turquesa que se adscribía al mar mientras subía por primera vez Sa costa den Blau, sin imaginarme entonces la cantidad de veces que la subiría en el futuro”.

El doctor vivió primero en Manacor y luego en Alaró, hasta separarse de su primera mujer en 2001, asentándose desde entonces en Porto Cristo. Dedicaba también unas palabras a todos aquellos que no son de Porto Cristo, ilustrando su estima y pasión por la localidad costera. “Porto Cristo no es una playa más de esas que se llenan de turistas en verano, Porto Cristo es un lugar cargado de historia, arcos romanos que hace más de dos mil años descansan enterrados en el fondo del mar a pocos metros de la playa”. En este punto, Bernardo hizo un recopilatorio de todos aquellos monumentos que, cargados de historia y naturaleza, reflejan hoy el Porto Cristo actual. La basílica paleocristiana de sa Carrotja, la Torre dels Falcons, las Cuevas del Drach o la dels Hams, Cala Petita, Cala Mendía y Anguila, la Cova dels Coloms, ses Coves Blanques, sa Cova dels Correus, sa Punteta… “Toda la costa con sus azules aguas y blancas arenas”. Destacaba también la gastronomía local de arroces y pescados y los paseos frente al mar. Un elogio continuo. Por encima de todo destacó el trato humano. “Es muy importante sentirse querido y acogido en el lugar donde te gusta vivir, y por ello, me siento muy afortunado. El mayor tesoro de Porto Cristo son sus gentes”. El doctor y cardiólogo quiso poner nombre a sus gentes y realizó una infinita lista de nombres para agradecer a sus seres queridos, personas ilustres de Porto Cristo, compañeros y amigos, la estima y el trato que le han brindado desde hace tantos años. Bernadí Bou, Catalina Vadell, J. Moratilla y su esposa Cecilia, Mestre Rafel Nadal, Joan Gomis, Rafel Muntaner, Joan Moyà, Club Perlas, Club d’Escacs, Pedro Riera, Xisca Monserrat, Joan Monserrat y su esposa Joana, Miquel Coní, Tomeu Riera, P. Acosta, Jaume Nicolau, Pepe del “Flamingo”, Capellà Don Pep Caldentey, Bernat Amer, Joan Gomila, Pedro Nadal, Joan Melis, Marga Fons, Pedro Riche, Miquel Morey y Aina Pinya, Isidro Marimón y Esperanza, Cesar Bujosa, Rosa Perelló, Pedro Reus, Pedro Caldentey y Ana, Juan Servera y Olga, Luis Sánchez, Lina González, Mireia Córdoba, Xisca Rosselló, Anto, Febrer, Pepa Mateo, Amalia Ochoa “y una gran lista interminable de porteños de cuya amistad me siento orgulloso”.

Finalmente, Bernardo puso la guinda al pastel al terminar el discurso en mallorquí, clausurando su intervención dedicando unas palabras a sus vecinos porteños: “us convido a gaudir amb alegria de les Festes del Carme i del retrobament entre amics i familiars. Una festa per veurer-la i viurer-la. Portenys i portenyes, amics i amigues, que comenci sa festa”. Con un sentido aplauso concluyó la intervención del pregonero y dio pie al delegado de Costas, Sebastià Nadal a pronunciar unas palabras de inauguración de fiestas.

El delegado dio la bienvenida a las Festes del Carme y explicó la necesidad de continuar con las medidas sociosanitarias de seguridad. “Venimos de un año o año y medio muy complicado y no podemos dar ni un solo paso atrás”. Agradeció también a todas las asociaciones y grupos que han colaborado en la organización de las fiestas y a la Brigada Municipal y Policía Local para montar y asegurar la seguridad de los diferentes eventos. Tras las palabras del representante de Porto Cristo, el grupo Embat puso la melodía al acto, cerrando la inauguración con un precioso “Concert d’Havaneres”.

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