Entrevistas

Margalida Ramis, portavoz del GOB: “No es estrictamente necesario cambiar el sistema, lo que hay que cambiar es nuestro sistema de prioridades”

Después de más de un año de su primer encuentro con “Manacor Comarcal”, Margalida Ramis se acerca de nuevo a nuestro medio para analizar el impacto de la pandemia en nuestro medio ambiente.
Nuestra entrevistada, portavoz de la mayor entidad ecologista del archipiélago balear, el GOB, insiste en la necesidad de luchar más y mejor contra la verdadera urgencia de nuestra sociedad: el cambio climático.

Ha pasado más de un año desde nuestro último encuentro, y durante este año han sucedido muchas cosas, quizá demasiadas. Para entrar directamente en materia, ¿usted cree que la pandemia de la Covid-19 está relacionada con el cambio climático?

Sin ninguna duda, de hecho son muchos los estudios que nos han mostrado la evidencia de que nuestro modelo económico no solo genera un fuerte desequilibrio social, sino también ecológico. Ese desequilibrio ecológico tiene su mejor ejemplo en el cambio climático, aunque también existen otros ejemplos muy claros, como la falta de biodiversidad o la sobreexplotación de recursos naturales. Yo diría que la pandemia no es más que un resultado de este cóctel explosivo que nuestra sociedad, a lo largo del tiempo, ha ido generando a través de ese desequilibrio ecológico. De este modo, es indudable que cuanto menos cuidemos al medio ambiente, más factible será la aparición de nuevas pandemias, así como el aumento de otros fenómenos naturales, como las inundaciones o las sequías.

Ya que hablamos de la pandemia y el cambio climático, ¿considera que esta ‘nueva normalidad’ que tanto ha afectado al sector turístico de “ses Illes”, puede ser positiva a medio y largo plazo para la supervivencia de nuestro archipiélago?

Por supuesto que sí, el modelo turístico de Balears se tiene que redefinir, pero para que esto se cumpla es necesaria una mayor voluntad política de parte de nuestros gobernantes. La clase política debe dejar de improvisar en todo lo concerniente al cambio climático, e impulsar unas políticas más diversificadoras, que refuercen de alguna manera un modelo económico más efectivo y sostenible del que tenemos ahora. Bajo mi punto de vista, es necesario que Balears recupere parte de ese tejido industrial que tenía hace unas décadas, para así no ser tan dependientes del turismo y encarar mejor las futuras crisis, sean del tipo que sean.

¿Es imposible solucionar el cambio climático si no rompemos definitivamente con el capitalismo?, o hay vías intermedias…

Respecto a esto, el problema que tenemos es que hay montado un sistema que es muy difícil de desmontar. Ahora más que nunca, todo está conectado con todo. Hablamos de una estructura muy amplia, en la que existen cadenas de producción distribuidas por todo el mundo. De este modo, y teniendo siempre en cuenta los recursos de nuestras islas, el GOB lo que hace es apostar por aquellas actividades económicas productivas que no signifiquen una mayor acumulación de riqueza, y que estén más enfocadas a proveer de una vida digna y sostenible a todos los habitantes de Balears. De este modo, si tan solo reenfocáramos el objetivo de nuestra producción, eso ya supondría un cambio importante en las políticas estratégicas. No es estrictamente necesario cambiar el sistema, lo que hay que cambiar es nuestro sistema de prioridades. Esas prioridades son los servicios públicos, la industria local, las energías renovables…

Después del pulso comercial y tecnológico, parece que viene el pulso climático, ya que todo hace indicar que los países más avanzados, desde el punto de vista medioambiental, tendrán grandes ventajas políticas y económicas. ¿Teme que este pulso por liderar la transición energética nos desvíe en parte del objetivo más importante, que es dejar un planeta sostenible a todos los niveles?

Sí, este es un asunto que a mí también me preocupa, ya que esta carrera por la transición energética depende mucho más de lo que haga el Gobierno de cada país. Es decir, Balears puede decidir, pero solo hasta un cierto punto. Por el momento, lo que hemos visto en los Gobiernos de la Unión Europea es una ausencia de cuestionamiento respecto al modelo energético que actualmente nos sostiene, y eso me preocupa en cierta manera. Me preocupa sobre todo por el hecho de que son las inversiones privadas, y no tanto las públicas, las que al final están aportando el dinero para construir un futuro más verde en nuestro planeta. Claro, que esto último no debería extrañarnos, si tenemos en cuenta el cortoplacismo de la clase política. Esa falta de miras de nuestros políticos hacia el futuro está dejando el campo libre a la especulación de las iniciativas privadas.

Mientras tanto, hace tan solo unos meses se confirmó algo que tampoco debería de sorprendernos, y es que Balears sería (y es) una de las zonas más afectadas por el cambio climático de todo el país. Si hay algo que han dejado claro estas inundaciones que hemos padecido en el este de Mallorca en estos últimos años, es que el margen de acción no se puede dilatar durante más tiempo…

Efectivamente, y el problema es que a pesar de todo lo que ha pasado en este último año, la clase política sigue sin atreverse a tomar la iniciativa en algo tan grave como el cambio climático. Actualmente, estamos en un momento histórico y nos encontramos en un punto de inflexión, ya que más allá de las urgencias sanitarias, económicas y sociales que se tienen que cubrir, tampoco podemos olvidar la urgencia ecológica.

Teniendo en cuenta el protagonismo que tiene en nuestro archipiélago el sol, el viento y el mar, ¿no cree que Balears está muy desaprovechada en lo que se refiere al aprovechamiento de las energías renovables?

Totalmente, es que es una cuestión de mirar un poco más allá, y darse cuenta de todo el potencial que tienen nuestras islas a la hora de encarar el cambio climático. Además, y como tú bien has dicho, cada vez hay más alternativas a la hora de generar energía limpia, y Balears puede cubrir una parte importante de esa oferta.

De hecho, le he hecho esta pregunta no solo por cuestiones estrictamente medioambientales, sino también porque un mayor protagonismo de las energías renovables en las islas también proporcionaría más puestos de trabajo….

Así es. Al fin y al cabo, hablamos de profesiones de futuro muy importantes. Es evidente que esos empleos requerirán una formación, una serie de incentivos, pero esto ha sucedido con todos los empleos, que en sus inicios han necesitado de un empujón para que sean más visibles. En definitiva, y lo que creo que es más importante, es que la transición energética no solo equivale a una mayor lucha contra el cambio climático, sino que también da lugar a la creación de unos puestos de trabajo que en nuestro caso, nos ayudarían mucho a la hora de diversificar nuestro modelo económico, que tan ligado se encuentra al turismo.

Hace tan solo unos días, entró en vigor en Balears la prohibición de los plásticos de un solo uso, una medida que ha sido muy celebrada por vuestra organización. Después de este pequeño triunfo, ¿cuáles son los próximos objetivos del GOB de cara a estos próximos meses? Supongo que no serán pocos…

No, no son pocos, desde luego que no. Aunque el GOB tiene muchos objetivos y muy ambiciosos, se podría decir que nuestro gran reto pasa por avanzar en la transición ecosocial de nuestras Illes Balears. ¿Qué quiere decir esto?, apostar por la soberanía energética, por la soberanía alimentaria, por la justicia social y por una revisión del modelo turístico actual. Cuanto más avancemos en esto, más fácil será que Balears construya una sociedad y un modelo económico más justo y sostenible.

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