
En pie para aplaudir. Un acto realmente sentido y emotivo, festivo y tradicional, amable y alegre en comparación con los tiempos que vivimos. Un evento que sirvió para inhibirse y rememorar aquello que llamamos divertirse. Respeto ante todo por las medidas de seguridad, cumpliendo con el aforamiento y las mascarillas. Perfecto, nada que objetar.


La celebración inaugural de las Festes de Sant Jaume se llevó a cabo en el recinto cerrado del Parque Municipal de Manacor, al aire libre, cuidando con esmero las entradas y participando todos de una festividad que el año pasado no pudo completarse.
La Obreria de Sant Jaume estaba feliz y su presidente, Joan Lluís Sansó, recordaba los orígenes de la fiesta y su vuelta a Manacor en 2011, siendo una fiesta tradicional adaptada a los tiempos que vivimos.
El batle Miquel Oliver también se mostró amable durante la tarde de fiestas pero, manteniendo el seny, recordó en todo momento la necesidad de mantener las pautas sanitarias y de seguridad para con la comunidad.


A todo esto, tuvo la palabra Joan Antoni Sunyer, encargado de realizar la tradicional “Crida de Sant Jaume” que da pie al inicio de las celebraciones. Discurso plenamente literario, cargado de expresión. Magnífico estuvo el artista Sunyer, que lució su portentosa voz entre el expectante pueblo manacorí que badava les orelles cuando se pronunciaba el “Cavallers de Sant Jaume, junyiu els cavalls dels dies alegres de la nostre festa d’estiu”. Brillante. Hizo un llamamiento al jolgorio y a la fiesta de Sant Jaume, a esos días alegres de verano.


Aun así, se mantuvo la prudencia y, tras el discurso de Sunyer, otro artista salió al escenario. Sebastià Riera Pocoví dio el chupinazo con un sentido: “Manacorins, manacorines, nins, nines, gent de fora poble, amb tots voltros… Sa Mulassa de Manacor!”.
Arrancaban los bailes tradicionales y rápidamente la gente se involucró con el espectáculo. Los mulassers bailaban alrededor del animal artístico, danzando mientras la banda de música acompañaba con distintas tonadas. Muy alegre todo. Los miembros de Sa Mulassa estuvieron sublimes y depositaron en el acto una entrega y una energía que brillaba por si sola. Los más pequeños fueron protagonistas absolutos y los organizadores les hicieron partícipes de la celebración. Sebastià Riera arengaba al público y pidió a los más pequeños comida para entregar al portentoso animal cansado. Entre el bromeo y las risas, los danzantes no pararon ni un momento y los asistentes pedían otro baile. La orquestra estuvo eufórica y la música levantaba incluso a las autoridades políticas. Todos muy participativos.
La fiesta fue de todos y, al concluir el acto, Sa Mulassa quedó postrada en el escenario para que los ciudadanos se hicieran fotos con ella. Solo tuvimos que lamentar un mareo de una danzante que, tras el último baile, tuvo que salir del entorno algo agobiada, asistiéndola una doctora que se encontraba entre el público. No hemos tenido más noticias, con lo que creemos y esperamos que todo quedase en un mero susto.
Dicho esto, el inicio de fiestas fue brillante y todos terminamos en pie para aplaudir al santo patrón. “Alçau les copinyes, Manacor és de Sant Jaume!”










