EXAMINANDO LA VUELTA AL COLE

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¿Qué opinan los expertos y responsables sobre el retorno a las clases?

José María Sánchez

Hace apenas un mes, uno de los principales quebraderos de cabeza de profesores, padres, alumnos, y como no, clase política, pasaba por la compleja (y temida) vuelta al cole. Por aquel entonces, nuestro país miraba con una mezcla de recelo y miedo, como nuestro país vecino, Francia, había cerrado más de veinte colegios en la primera semana de clases. Un dato del cual los medios de comunicación se hicieron eco al instante, y más tras ver la escasa planificación que estaba llevando la clase política ante semejante asunto.

Ya ha pasado un mes desde aquellos días tan poco halagüeños, en el que veíamos como una parte de nuestros vecinos europeos resistían a duras penas los primeros días de la vuelta al cole. Durante estas últimas semanas, cada uno de los colegios, institutos y universidades del país han abierto de nuevo sus puertas, en el curso más triste y aburrido de la historia reciente. La llegada de la Covid-19 ha vuelto a poner de manifiesto la falta de profesionales y medios en el sector educativo (algo que no es exclusivo de esta área, como bien sabrá el sector judicial o sanitario), aunque por el momento, el virus no se ha cebado en exceso con el devenir del curso escolar, a pesar del panorama tan apocalíptico que se nos dibujaba hace apenas unas semanas.

En mayor o menor medida, gran parte de las clases se están ejecutando relativamente bien, a pesar de todas las limitaciones que ha traído consigo la pandemia a nuestras aulas. Como bien afirmó el consejero de Educación del Govern, Martí March, este nuevo curso se antepone como un año de transición en el horizonte educativo, un curso que no servirá para recuperar la vieja normalidad, pero sí para adquirir una normalidad mucho más espontánea y menos rígida.

Hablamos de una normalidad a la que muchas familias se han intentado amoldar a lo largo de estos últimos meses. Una tarea complicada pero crucial, una labor que se ha hecho aún más compleja en este últimas semanas tras la vuelta al cole. Así nos lo explica Albert Lobo, presidente de FAPA Mallorca, la federación de asociaciones de padres y madres de alumnos. “Las familias están viviendo estas primeras semanas con una mezcla de incertidumbre e ilusión, ya que por un lado, muchos padres tienen ganas de que sus hijos vuelvan a la escuela, aunque siempre existe ese temor de estar más expuesto a la Covid-19. Nosotros sabemos que el riesgo cero no existe, al mismo tiempo que somos conscientes de la enorme valía que tienen las clases presenciales; de este modo, pensamos que es muy importante que todas las familias nos adaptemos a esta nueva realidad, y concienciemos a nuestros hijos de la importancia de seguir los protocolos sanitarios, para así normalizar cuanto antes esta situación”.

Sobre este asunto charla con nosotros el delegado de Educación del Ayuntamiento de Manacor, Mateu Marcé, que analiza con optimismo las primeras semanas de clase. “Estoy muy contento con las ganas que ha mostrado la comunidad educativa a la hora de adaptarse a este conflicto lo más rápido posible; todos ellos, profesores, padres y alumnos están cumpliendo a la perfección todo aquello que se les ha pedido para que la vuelta a las clases sea segura; excepto algunas incidencias puntuales, que son de lo más normales, estoy muy satisfecho en términos generales”. Al mismo tiempo, el delegado de Educación del Ayuntamiento manacorí nos revela algunas de las principales inversiones del consistorio a la hora de encarar con más eficacia esta atípica vuelta a las clases. “Por un lado, una de las inversiones más importantes para este curso se encuentra en los servicios de limpieza, donde hemos puesto una persona fija en todos los centros, para limpiar no solo los emplazamientos más evidentes, como los baños o la cafetería, sino también los lugares comunes, los bancos… estos nuevos servicios de limpieza evolucionarán (o no) en función de la pandemia, con el fin de adaptarnos lo más rápido posible al virus; asimismo, la Policía Local también ha cerrado algunas calles, para que haya un mayor control del virus en aquellas zonas más delicadas”, señala Marcé.

  • ¿Son acertadas las medidas para la vuelta al cole?

Desde que comenzaron las clases hace unas semanas, se ha debatido mucho acerca de la viabilidad y la efectividad de algunas de esas medidas para la vuelta al cole. A pesar de que aún parece un poco pronto para determinar el éxito de dichas medidas, algunos de nuestros entrevistados nos han concedido un breve análisis de las decisiones tomadas por el Govern y el Gobierno estatal respecto a este asunto. Por lo que respecta a la FAPA, su máximo dirigente Albert Lobo no duda en mostrarse comprensivo respecto a la difícil tarea que ha tenido (y tiene la clase política) al respecto, aunque eso no diluye el espíritu crítico de la FAPA ante determinados fallos cometidos tanto por el Ejecutivo central como por el Govern.

“Tanto el Gobierno central como el autonómico han tenido una papeleta muy complicada con la vuelta al cole, ya que las previsiones del mes de junio no se han cumplido y se ha tenido que cambiar de escenario con muy poco margen de tiempo. Aun así, pensamos que se podrían haber hecho mejor las cosas. Por lo que respecta al Gobierno, nos hubiera gustado que el dinero proveniente del fondo Covid-19 que se destinó a educación, no solo hubiera sido más cuantioso, sino que también se hubiera tramitado con una mayor agilidad. Pensamos que las comunidades autónomas tardaron demasiado tiempo en pactar un acuerdo que fuera más o menos beneficioso para todos”, afirma Albert Lobo.

Por lo que respecta a la gestión del Govern, las críticas de la FAPA se expresan en unos términos bastante similares. “Creemos que el Govern tardó demasiado tiempo en cambiar de escenario. Del mismo modo, nos hubiera gustado una mayor inversión tanto en recursos materiales como de personal; aquí es donde entra el tema de la falta de profesorado, aunque en este aspecto somos conscientes de lo difícil que resulta en la actualidad avanzar en este asunto, dada la crisis económica que estamos viviendo”. Como bien dijimos anteriormente, esta pandemia se ha convertido en un perfecto indicador de la falta de profesionales que existe en distintos ámbitos del sector público, un hecho del cual el sector de la enseñanza tampoco se escapa.

El secretario de formación de ANPE Balears, Guillem Parera, destaca como este virus está sirviendo para valorar aún más la importancia de la educación, al tiempo que incide en la necesidad de que la educación pública se vea provista de un mayor número de profesores. “Con la llegada de la pandemia se hizo imprescindible la bajada de las ratios en las aulas, lo que ha servido para poner de manifiesto la necesidad de disponer de un mayor espacio físico así como de un incremento del profesorado”, aclara Parera. Al mismo tiempo, el secretario de formación de ANPE Balears insiste en avanzar en la digitalización del ámbito educativo. “Gracias a este virus, se ha plasmado más que nunca la necesidad de una formación digital tanto para el profesorado como para el alumno, con el fin de poder combinar las clases presenciales con otras a distancia, y así salvar la enorme brecha digital”.

Por otro lado, y dejando a un lado algunos de los principales problemas que arrastra nuestro sistema educativo, Guillem Parera también se moja respecto a la gestión que ha hecho la clase política en esta inusual vuelta al cole. “Si hablamos del Gobierno central, creo que en ese aspecto ha habido mucha disparidad de criterios, así como una falta de liderazgo en el Ministerio, al dejar en manos de las comunidades autónomas muchas de las decisiones. Por lo que respecta al Govern, a nosotros no nos ha gustado el traspaso de responsabilidades que se ha hecho al equipo directivo, así como que fuera el Govern quien nombrara al equipo Covid-19 para cada centro educativo”.

  • Dudas razonables en este inicio de curso

¿Se podrá solventar este curso sin problemas excesivamente graves? Desde fuera de los centros, con un acceso mucho más restringido, ya podemos ver algunos de los innumerables cambios. Flechas, grupos burbuja, pegatinas para identificar itinerarios, mesas separadas, mamparas… La necesidad de espacios ha obligado a los centros a multiplicar la imaginación, lo que ha forzado a construir aulas improvisadas en patios o azoteas del propio colegio. De hecho, todavía existen centros (una minoría, eso sí) que en este inicio de curso ni siquiera han podido abrir, bien por haber dado positivo sus responsables o profesores, o bien por estar en una localidad confinada.

Por si esto fuera poco, el CSIF (Centro Sindical Independiente y de Funcionarios, el sindicato mayoritario entre los funcionarios) ya ha abierto el curso escolar con una alerta demoledora: más de la mitad de los docentes extra anunciados por las comunidades autónomas no han llegado. Mientras tanto, la comunidad científica está de acuerdo en una cosa: habrá brotes en los colegios, institutos y universidades. Una de las primeras preguntas que nadie responde a los padres y las madres es qué pasará cuando sus hijos deban guardar cuarentena preventiva por haber estado en contacto con una persona infectada. ¿Se les concederá una baja laboral retribuida? Los médicos ya avisan: en caso de que se apruebe, mejor que sea un papel administrativo y no una baja concedida por un facultativo. La atención primaria ya está lo suficientemente maltrecha como para cargarla con trabajo extra.

En la FAPA son perfectamente conscientes de que todavía existen demasiadas incógnitas en este curso escolar tan extraño que se nos ha presentado. Entre otras muchas cosas, en esta federación también se muestran muy preocupados con el rol que pasarían a tener los padres de los alumnos, si estos últimos se ven obligados a guardar una cuarentena preventiva. “Hay muchas preguntas que todavía no tienen respuesta, y una de ellas pasa por la necesidad de encontrar fórmulas que ayuden a la conciliación; debemos de hacer posible que las familias cumplan con los requisitos de los protocolos vinculados al Covid-19”. Al mismo tiempo, el máximo responsable de la FAPA incide en la necesidad de aclarar los criterios que marcarán la semipresencialidad de las clases en los centros escolares, del mismo modo que indica la necesidad de saber con una mayor claridad cómo se desarrollará la parte no presencial en determinadas assignaturas.

  • El futuro inmediato (y no tan inmediato) de nuestro sistema educativo

La llegada de la Covid-19 ha trastocado por completo nuestras vidas, y todo lo que concierne al sector educativo es un gran ejemplo de ello. Este nuevo mundo en el que vivimos, impensable hace tan solo unos meses, ha provocado que el área de la enseñanza se abra a un nuevo escenario en que la comunicación total entre las instituciones se antojará como algo clave. “La pandemia ha creado un panorama en el que todo es muy cambiante e incierto, por lo que creemos que la transparencia y la comunicación entre cada una de las entidades políticas, sean municipales, autonómicas o estatales, serán cruciales a la hora de mantener a raya al virus”, asegura Mateu Marcé, delegado de Educación en el Ayuntamiento manacorí.

Si bien la Covid-19 ha cambiado por completo el futuro más cercano de las escuelas o las universidades, el futuro menos inmediato de la enseñanza también se ha visto tambaleado por esta pandemia. Los pocos avances en la digitalización o el escaso número de profesores en una parte de los centros educativos han puesto más que nunca de relieve la necesidad de conseguir, más temprano que tarde, el esperado (y deseado) pacto educativo. “Nosotros reclamamos un pacto educativo consensuado entre todas las fuerzas políticas, para dotar de estabilidad a la educación del país y sus comunidades autónomas. Necesitamos ese acuerdo de mínimos para que posteriormente los verdaderos profesionales de la educación, los docentes, desarrollen con total libertad un acuerdo que sería histórico, ya que rompería con esa dicotomía histórica de leyes educativas promulgadas por PP o PSOE”, afirma tajantemente Guillem Parera.

Lo que es indudable es que este virus está aquí desde hace meses, y que el sistema educativo no es inmune a él, por lo que deberá adaptarse cuanto antes a esta nueva realidad construida por la pandemia. Una realidad que como bien afirma el secretario de formación de ANPE Balears, necesitará de acuerdos complejos para aclimatarse a escenarios complejos como el actual.

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