Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica

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“Es tan importante conocer a los demócratas de aquella época, que a los antidemócratas”

José María Sánchez

Licenciado en Sociología y Ciencias Políticas, Emilio Silva (Elizondo, Navarra, 1965), es el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica desde hace veinte años, al mismo tiempo que compagina su labor en la asociación con su trabajo como periodista en diversos medios de comunicación. Cuando aún no ha pasado un año de su primer encuentro para este medio, Silva nos regala su tercera entrevista para “Manacor Comarcal”, en la que aprovecha para desgranar las principales deficiencias de la nueva Ley de Memoria Democrática.

– Emilio, antes de pasar al tema principal, me gustaría que me describieras como ha sobrellevado la asociación que usted preside estos últimos meses de 2020. ¿Hasta qué punto ha afectado la Covid-19 a vuestro trabajo en la asociación?

– La verdad es que la pandemia ha afectado a muchas de las cosas que nosotros hacemos, ya que gran parte de nuestras actividades se llevan a cabo si no hay ningún tipo de confinamiento de por medio. Muchas de las exhumaciones que teníamos planificadas para el pasado mes de marzo y los meses posteriores, se han empezado a hacer en este verano, por lo que vamos con varios meses de retraso en ese aspecto. Asimismo, en estos últimos meses también se nos ha acumulado algo de tarea administrativa, ya que son muchas las personas que contactan con nosotros a lo largo de todo un año. Desde miembros que trabajan en una exhumación hasta familiares de las víctimas, entre otros muchos sectores.

– Hace apenas unos días que el Gobierno ha anunciado la puesta en marcha de la Ley de Memoria Democrática, una ley que tiene como principal objetivo mejorar y ampliar los derechos provenientes de la antigua ley de Memoria Histórica del Gobierno de Zapatero. ¿Cómo han acogido en vuestra asociación la promulgación de esta nueva normativa?

– En primer lugar, hay que decir que a pesar de la necesidad de una ley como esta, creemos que esta normativa llega un poco tarde. No podemos olvidar que, entre elecciones generales y elecciones autonómicas, Pedro Sánchez lleva casi dos años y medio como presidente, lo que es tiempo más que suficiente como para preparar distintas iniciativas que no hubieran necesitado de una ley para que se cumpliesen. Más allá del tiempo que ha necesitado esta ley para salir a flote, creo que existen dos tipos de medidas vinculadas a esta nueva normativa: aquellas que cumplen mínimamente con lo que la ONU nos pedía a España desde hace décadas en materia de memoria democrática, como la revocación de condecoraciones a todos aquellos elementos contrarios a la memoria democrática del país, así como el hecho de ilegalizar a la Fundación Francisco Franco. Esas son medidas aceptables y muy necesarias, a pesar de que lleguen muy tarde, aunque pienso que el gran defecto de esta ley es la falta de ambición del Ejecutivo a la hora de construir una verdad oficial acerca de lo que ocurrió antes, durante y después de la dictadura. Una verdad oficial de la que todo el mundo pueda pensar y opinar lo que quiera sobre ella, y que ayude a cerrar unas heridas que llevan demasiado tiempo abiertas.

– Esta nueva ley cumple con varias de las peticiones que su asociación lleva pidiendo desde hace años al Gobierno, incluidas la actualización de los contenidos curriculares para ESO y Bachillerato, para así garantizar a las generaciones venideras un conocimiento total de la historia del país. ¿Es este uno de los logros más importantes de esta ley?

– En parte sí, aunque creo que existe un error de base en esta ley respecto al tema educativo. Carmen Calvo, que es la ministra de Memoria Democrática desde hace dos años, hace unos días señaló que en la enseñanza se van a introducir contenidos respecto a aquellas personas que lucharon durante décadas para la conquista de derechos, así como el establecimiento de la democracia en nuestro país. Esto es algo que desde la asociación valoramos muy positivamente, pero no podemos olvidar que este aspecto de la ley esconde una trampa. En algo tan importante como la enseñanza, nosotros consideramos que es igual de importante conocer a los demócratas de aquella época, que a los antidemócratas. Los chavales no solo deberían de saber quiénes lucharon por nuestra democracia, sino también quienes impidieron esa democracia durante décadas, llegando incluso a una guerra civil para conseguir dicho objetivo. Hablamos de algo muy grave e importante, que no debería de ser obviado por nuestras escuelas y que debería rectificar el Ejecutivo cuanto antes, para así no seguir ocultando parte de la historia de nuestro país.

– Como bien sabrá, el pasado mes de marzo el Gobierno aprobó una nueva ley educativa, en la que se introducía la asignatura de Valores Cívicos y Éticos, que venía a ser como una especie de sustitutivo de la antigua asignatura de Educación para la Ciudadanía. ¿Cree que era necesaria la vuelta de una materia de ese tipo a las aulas?

– Por supuesto, considero que es una asignatura estrictamente necesaria. Muchísimos jóvenes tienen muy poca idea, por no decir ninguna, de lo que sucedió en España hace apenas unas décadas, y pienso que una materia como esa no solo ayudará a muchos alumnos a entender nuestro pasado más reciente, sino también nuestro presente y futuro como nación. Para mejorar en el futuro, hay que entender bien cuales fueron nuestros errores en el pasado, por eso es tan importante que las nuevas generaciones entiendan el país en el que vivimos hoy, y aprecien el valor de los derechos humanos, independientemente de su ideología.

– Antes hemos hablado de esa falta de ambición que percibe en según qué aspectos de la nueva Ley de Memoria Democrática. ¿Cree que esa falta de atrevimiento en según qué asuntos de esta nueva ley, tiene algo que ver con ese temor a una posible reacción de ese franquismo sociológico que aún existe en nuestro país?

– Por supuesto, todos los que hemos sido educados en ese miedo, en esa ignorancia proveniente de la dictadura, somos un fruto de ese franquismo sociológico que por desgracia todavía pervive en nuestra sociedad. De hecho, existe un ejemplo muy actual y muy fácil de entender que explica la existencia de ese fenómeno, y es el hecho de que la palabra fascismo no ha comenzado a utilizarse en nuestra sociedad hasta hace un par de años, cuando Vox apareció por primera vez en el mapa político de nuestro país.

– Antes ha nombrado algo muy interesante, al afirmar que el Gobierno podría haber impulsado distintas iniciativas para avanzar en estos temas, pero no ha hecho nada o casi nada al respecto, hasta que no ha llegado esta ley. ¿No cree que el Gobierno ha pecado de un exceso tacticismo electoral, a la hora de centrar todas sus fuerzas en una ley de la que a buen seguro hablarán los medios y el resto de formaciones políticas?

– Sin ninguna duda, esto es algo que sucede muy a menudo en la política desde hace años, independientemente de su ideología. Está claro que el Gobierno quiere retratar a Vox y en parte también al PP con este asunto, pero eso no debería de ser lo principal en este asunto, ya que lo más importante de todo pasa por ayudar cuanto antes a las víctimas de la dictadura de la mejor manera posible. Este asunto, entre otros temas que hemos tocado antes, en los que se ha avanzado poco a nuestro parecer, hace que nuestra asociación se muestre crítica con esta ley, por eso esperamos que en los próximos meses se mejoren determinados aspectos que nosotros consideramos esenciales.

– De hecho, todo hace indicar que esta ley va a salir adelante, aunque no contará con el total beneplácito del Parlamento. ¿Considera viable que en un futuro existan fuerzas democráticas que no condenen de forma tajante los cuarenta años de dictadura, como sucede actualmente?

– Yo creo que vamos por el camino correcto, aunque todavía queda mucho camino por recorrer para llegar a ese futuro del cual tú me hablas. Al fin y al cabo, Alemania también necesitó varias décadas para comenzar a condenar de forma tajante cualquier tipo de comportamiento que simpatizara con el nazismo, y aquí seguramente pasará lo mismo.

– Una vez que esta ley se tramite y sea susceptible de ser mejorada en los próximos años, ¿qué otros asuntos pendientes vinculados a nuestra memoria democrática deberían de ser reparados?

– Más allá de la necesidad de mejorar los contenidos educativos y ayudar de una manera más directa a las familias afectadas, que eso es lo primordial bajo mi punto de vista, existen otros temas que apenas son conocidos en nuestra sociedad, y es la marginación a la que se vieron expuestos desde un principio determinados sectores de la población durante el franquismo. Una marginación que aún sufren hoy en día, y que afecta a colectivos como los homosexuales, enfermos de poliomielitis… incluso mujeres, que en su momento, fueron violadas impunemente en numerosos pueblos, y para las cuales no ha existido ningún tipo de ayuda de parte del Estado.

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