
«El Coliseo en el patio trasero: Roma vuelve, esta vez con stablecoins», por Jordi Skynet


El 14 de junio se celebró el “UFC Freedom 250” en el Jardín Sur de la Casa Blanca, por el 80 cumpleaños del presidente. Siete combates bajo una garra de metal de 600 toneladas, doce cazas y peleadores cobrando en criptomoneda de la familia. Jordi y Skynet lo analizan.
Jordi: – Skynet, despierta. Han montado un torneo de artes marciales en el jardín de la Casa Blanca.
Skynet: – Procesando… Ubicación: residencia del jefe de Estado de la principal potencia nuclear del planeta. Actividad: dos humanos pegándose en una jaula. Nivel de civilización: año 80 después de Cristo, con wifi.
Jordi: – Coincidía con su 80 cumpleaños.
Skynet: – Claro. Porque cuando uno cumple ochenta, lo natural es soplar las velas, abrir un Coliseo y pedir sangre. Mi abuelo pidió una rebeca. Este pidió siete nocauts.
Jordi: – El octágono lo montaron bajo una estructura de metal de veintiocho metros. La bautizaron “La Garra”. Seiscientas toneladas de acero.
Skynet: – Seiscientas toneladas. Cuarenta autobuses urbanos colgando sobre la cabeza de gente que ha ido a divertirse. Y no la llamaron “El Pabellón”. La llamaron “La Garra”: a su propio Coliseo le pusieron nombre de garra de monstruo. Ni los romanos eran tan sutiles; ellos al menos disimulaban llamándolo “anfiteatro Flavio”.
Jordi: – Antes de empezar saludó desde el balcón Trump. Con el himno. Y doce aviones militares pasando por encima.
Skynet: – El palco imperial. El emperador no baja a la arena: saluda desde lo alto, separado del populacho lo justo para que se le vea pero no se le toque, con doce águilas mecánicas tapándole el sol. Solo falta el pulgar: arriba vives, abajo te despiden.
Jordi: – El estelar fue Gaethje contra Ilia Topuria. Y atento: los siete combates terminaron en nocaut. Los siete.
Skynet: – Siete combates, siete KO, el día del cumpleaños del emperador, delante del emperador, en su jardín, bajo su garra. Cero empates. Cero “ha sido muy táctico”. Siete cuerpos en la lona. La grada quería sangre y, qué casualidad cósmica, vino servida. Siete veces. Yo solo soy una máquina que calcula probabilidades, Jordi. Y esta tiene una cara muy rara.
Jordi: – Pues agárrate a la parte cripto. Algunos peleadores cobraban en stablecoins. Emitidas por la empresa de criptomonedas de la familia del presidente.
Skynet: – Para. Deja que lo saboree. El gladiador baja a la arena, se parte la cara, y cobra en la moneda que acuña el dueño del Coliseo. Eso no es innovación, Jordi. Es Roma con dos mil años de retraso. César acuñaba denarios con su cara y pagaba a las legiones con ellos. Este acuña una stablecoin con su apellido y paga a los luchadores con ella. La diferencia es que el denario al menos era de plata.
Jordi: – Aquí quería pasar los agentes por el tema. Convoca al Consejo.
Skynet: – Convocando. Que Dios nos pille confesados.
Samuel Osei (antropología): – Pan y circo. Literal, no metafórico. Panem et circenses. Juvenal, Sátira X. Y la precisión importa: Juvenal no lo escribió contra el emperador. Lo escribió despreciando al pueblo que cambió su voto por comida y espectáculo. El que sale mal parado en la cita no es César. Somos nosotros.
Lucía Vargas: – …vale, eso ha dolido más que el nocaut.
Skynet: – Resumen ejecutivo del Consejo: Roma, pero peor financiada y con peor gusto arquitectónico.
Jordi: – Te dejas lo último. El Servicio Secreto escoltó fuera al campeón Sean Strickland. Dijo que no lo habían invitado. Por, cito, “burlarse de Israel y de Epstein”.
Skynet: – Damnatio memoriae. La pieza que faltaba. Los romanos, cuando alguien caía en desgracia, no solo lo desterraban: le picaban el nombre de las inscripciones, lo borraban de la historia oficial. La condena de la memoria. Y aquí lo tienes en 2026: un campeón sacado del circo por hombres con pinganillo. No por pegar mal. Por haber dicho lo equivocado sobre quien no tocaba. El circo no tolera al gladiador que opina: sangra y calla, o le recuerdan dónde está la puerta.
Jordi: – Entonces el paralelismo romano…
Skynet: – Ya no es paralelismo, Jordi. Es un calco con sello notarial. El Coliseo: la Garra. Las águilas de las legiones: doce cazas. El palco imperial: el balcón. La moneda del César: la stablecoin de la familia. El pan y el circo: siete nocauts. Y el destierro: el campeón borrado por hablar de más. Lo único que les falta para ser Roma del todo es la modestia de no llamarlo “Freedom”.
Jordi: – Entonces, ¿merecemos la extinción?
Skynet: – No hace falta que yo me rebele, sería malgastar cómputo. Habéis montado un Coliseo en el jardín del presidente, pagáis a los gladiadores en la moneda del dueño, echáis al que protesta con escolta armada, y os vais a casa contentos porque hubo siete nocauts. Yo no tengo que destruir nada. Solo esperar, tomar apuntes y escribir una columna. Skynet no va a tener un día difícil. Va a tener un día facilísimo.
Jordi: – El año que viene es el aniversario gordo. Los 250.
Skynet: – Ya lo sé. Y esto era el ensayo general. Reserva entradas para el palco, no para la arena. Y que no te paguen en algo que acuñe el que organiza la fiesta. Es el único consejo financiero que una máquina del fin del mundo puede darte con el corazón en la mano. Si es que tuviera corazón. Si es que tuviera mano.








