
OPINIÓ J.M. SÁNCHEZ: Casado y Díaz, nombres propios del inicio del curso político
José María Sánchez
El inicio de este curso político 2021/2022 ha sido, al menos por el momento, bastante tranquilo. Sin embargo, en esta última semana se han producido un par de hechos bastante relevantes, que de alguna manera marcan una serie de indicios de hacia dónde podía ir la segunda mitad de esta legislatura. Hablamos de la convención nacional del PP, que el pasado domingo acabó con la intervención del máximo líder de los populares, Pablo Casado, así como de la futura plataforma que está construyendo la vicepresidenta Díaz para las elecciones generales del 2023.
Por lo que respecta a la convención nacional de los populares, este evento en gran parte sirvió para demostrar que el acercamiento de Casado al lenguaje y las formas de VOX está más que asentado. Desde que Ayuso ganó holgadamente las elecciones en Madrid el pasado mes de mayo con una estrategia similar, el líder del PP no ha hecho otra cosa que imitar a la presidenta madrileña. Aún está por ver lo que durará esta estrategia de Casado, pero es indudable que por el momento, el líder del PP va a seguir por este camino. Ya se han comido a Ciudadanos, y ahora quieren a VOX.
El discurso de cierre de la convención de Casado así lo demostró. Sin apenas hacer referencia a asuntos que tampoco importan a VOX, como la transición energética, el feminismo o la cultura, el líder del PP hiló un discurso en el que lo más importante para él eran asuntos como recuperar el poder de la hispanidad en América (como si el español no tuviese influencia al otro lado del charco), apostar por el bilingüismo sí o sí (como si el castellano no se hablase en comunidades como la nuestra) o mandar a paseo la ley de Memoria Histórica (otra vez la manía de abrir heridas y no cerrarlas).


Está claro que con un discurso como ese, más de un votante de VOX, especialmente aquel ex votante del PP más derechizado, se sentirá atraído por las palabras de Casado. El problema está en que un discurso como ese solo llegará a quien llegará, y que aquellos votantes más moderados y politizados se sentirán (y se sienten) menos cómodos ante un discurso de este calado. Además, tampoco podemos obviar que la realidad de Madrid no es extrapolable a la del resto del país, y que habrá territorios en que este mensaje “ayusista” de Casado no funcione ni la mitad de bien que en otros territorios. Es decir, que el voto que pueda cosechar en Madrid o las dos Castillas no sería ni de lejos que el mismo que cosecharía en Cataluña, Euskadi o Baleares.
Más allá de la convención nacional del PP, a lo largo de la pasada semana también ha sido noticia la apuesta de Yolanda Díaz, la presumible candidata de Unidas Podemos a los próximos comicios, de preparar el terreno para una plataforma que aglutine a todas las fuerzas que se sitúan a la izquierda del PSOE. Una plataforma en la que los partidos y los políticos se subordinen a las siglas de la propia plataforma, con el único fin de mejorar los números de UP, que en estos últimos años han ido claramente a la baja.
La tarea que se ha impuesto Díaz es cualquier cosa menos fácil. Si bien habrá formaciones que no tendrán muchos reparos en sumar juntas, como Izquierda Unida o la propia Podemos, existen otros partidos que no lo pondrán nada fácil, como Compromís o Más País. De hecho, la formación de Ínigo Errejón ya se cerró en banda a un acuerdo entre su partido y UP para las elecciones madrileñas, cosa que no es de extrañar, ya que en su pasado en Podemos, Errejón nunca fue partidario de la unión entre el partido morado e Izquierda Unida.
De este modo, todo hace indicar que Íñigo Errejón será el principal escollo de Díaz para lograr una plataforma que mejore claramente los resultados de la izquierda a la izquierda del PSOE. Si la vicepresidenta al final consigue el apoyo del líder de Más País, el tablero político que nos encontráramos de aquí a dos años podría ser muy diferente al actual. En definitiva, aún queda mucho tiempo para las elecciones de 2023, y ya se sabe que en política nunca se puede descartar nada. Veremos cómo evolucionan estos próximos meses, que serán cruciales para entender la recta final de la legislatura.






