– Multitud de quejas, ya que, a nivel administrativo, parece que la Seguridad Social “no sabe, no contesta”, pero cobra… y con recargo si se te ocurre retrasarte en los pagos

0

Redacción

Tras recibir varias quejas de ciudadanos que en estas últimas semanas nos han manifestado que se han visto imposibilitados de realizar gestiones con la Seguridad Social, hicimos una prueba que nos confirma plenamente los extremos denunciados por quienes se pusieron en contacto con nuestra Redacción.

El lunes 27 de julio, alrededor de las 10’30 horas de la mañana, intentamos concertar una cita con las oficinas de la Seguridad Social mediante la página web habilitada para ese menester. La respuesta recibida fue la siguiente: “Lo sentimos, no existe posibilidad en los próximos días para el servicio solicitado. Si lo desea puede intentar de nuevo su búsqueda volviendo a la pantalla anterior eligiendo otra ubicación”.

Tras varios intentos vía Internet, remitiéndonos siempre a la alternativa de volver atrás, para encontrarnos cada vez con la cantinela de “lo sentimos…”, decidimos concertar la cita vía telefónica, llamando al número de teléfono igualmente habilitado par solicitar una cita previa con la administración de la Seguridad Social, recibiendo la siguiente amable respuesta: “Bienvenido al servicio automático de solicitud de cita previa para pensiones y otras prestaciones del Instituto Nacional de la Seguridad Social. Este canal no ofrece actualmente la posibilidad de obtener cita previa para la modalidad de atención telefónica. Si es la modalidad que desea solicitar, por favor utilice los servicios de concertación de cita previa disponibles en la página web de la Seguridad Social…”.

Esto ocurre precisamente cuando empresarios y trabajadores no están precisamente para bromas en cuestión de la duración de los ERTE y las diferentes modalidades de reinserción total o parcial a sus respectivos trabajos, evitando así el fin de una relación laboral o despido. Tal como están las cosas no valen los círculos viciosos. El fantasma que se cierne sobre miles de trabajadores, como también sobre multitud de empresarios, es el de la pérdida definitiva del puesto de trabajo para los primeros y el riesgo de tener que cerrar sus establecimientos para los segundos.

Deja una respuesta