Los inicios de la enseñanza en Porto Cristo

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Joan Payeras

La tan comentada estos pasados días, ‘vuelta al cole’, cuando menos despierta la curiosidad de como se produjeron los inicios de la labor docente, en este caso concreto en la antaño conocida como Colonia del Carmen, hoy Porto Cristo, que para este curso 2020-21, suma un censo escolar de unos setecientos alumnos de primaria, repartidos entre los dos centros de enseñanza con que cuenta el núcleo poblacional costero: Ses Comes y Mitjà de Mar. Un nuevo curso que empieza pendiente de la solución del prolongado problema de falta de espacio en las aulas de la primitiva escuela de Ses Comes.

Juan Moratille, en su libro “Porto Cristo, entre ayer y mañana”, sitúa en el año 1913 los orígenes de la enseñanza en Porto Cristo,  explicando que “otra de las obligaciones impuesta por la Ley de Colonización era la creación de una escuela, no obstante la penuria económica del Ayuntamiento que había quedado patente en el retraso de la construcción de la Aduana y pago del personal, así como el reducido número de residentes, hizo que se aplazara la creación de un centro de enseñanza.”

Ante aquellas circunstancias, la iniciativa privada iba a suplir las carencias de la Administración. Don Juan Amer, consciente de la demanda de los porteños de poder dar a su hijos enseñanza y educación, tal como preveía la citada ley, solicitó y obtuvo por mediación de mossèn Alcover el beneplácito del obispo para que una comunidad de religiosas se estableciera en Porto Cristo, a fin de crear una nueva escuela. El 24 de octubre de 1913, Juan Amer alquiló una casa en la calle de la Concepción, propiedad de Bernardo Pujadas, y la habilitó para que dos hermanas de la Caridad comenzaran a ejercer su labor de educación y enseñanza a los niños y niñas del núcleo poblacional, además de ocupar, también, la que podríamos considerar la primera escuela, la casa arrendada a Antonio Ochogavía en la calle Colón, esquina Plaza del Carmen.

En el año 1916, Don Lorenzo Caldentey hizo donación del solar enmarcado entre la calles Monjas, Ecónomo Gelabert, Marina y Hermanos Pinzón para que se edificara allí el actual convento de las Hermanas de la Caridad, que durante 77 años atendieron las necesidades educativas, sanitarias y sociales del pueblo.

Dice Moratille que “en el ámbito de la enseñanza privada hemos de señalar la labor educativa de Don Juan Servera y Camps a través de la ‘Colonia escolar’ dirigida por el Inspector de Primera Enseñanza Don Juan Capó…”. La referida Colonia desarrolló su actividad entre los veranos de 1924 a 1934, a la que asistían, en grupos de 20 niños de familias humildes, en régimen de internados en la llamada ‘Casa Grande’ de las Cuevas del Drach. Allí “pasaban unas vacaciones sanas de playa, búsqueda de fósiles en Sa Carrotja, clases de repaso con el maestro Fiol y de música con Don Miguel Deià”. Una labor cultural y social adelantada a la que última y actualmente vienen realizando los clubes de Esplai.

Paralelamente a las labores docentes que realizaban las monjas y las colonias de verano, empezó a gestarse, entrados los años 20, la creación de una escuela pública, habida cuenta que los niños y niñas solamente podían asistir al parvulario del convento hasta la edad de 3 años. Así lo acreditan documentos de solicitudes y constitución que figuran en el archivo municipal del Ayuntamiento de Manacor, entre los años 1923 a 1932, que demandan la creación de escuelas públicas en los núcleos de s’Espinagar, Son Macià, Son Negre y Porto Cristo.

  • Patronato Escolar

En agosto de 1924 se constituye un “Patronato Escolar de la Colonia del Carmen” bajo la protección del delegado gubernativo del Partido Judicial de Manacor  y el Ayuntamiento para “la edificación, conservación y custodia de locales-escuelas para la protección de la enseñanza y cultura popular”. Los ‘vocales natos’ de dicho Patronato, “lo serán a perpetuidad y serán, además del representante de la Autoridad municipal de dicho lugar, fuere cual fuere la frma de administración local, el Señor Vicario de la filial de la Colonia del Camen y el señor Maestro nacional cuando lo haya”. El documento, que además, recoge otros artículos y acuerdos, está firmado por 76 vecinos de Porto Cristo.

Pasaban los años y los trámites burocráticos de las distintas administraciones para la construcción de una escuela seguían su curso tan lentamente, que el Ayuntamiento decide alquilar en la calle San Simón, el edificio de Can Tino Negre como local de la que sería la primera escuela, que más tarde fue “Escuela Nacional de Orientación Marítima y Pesquera”. El primer maestro provisional fue un carabinero jubilado, conocido como el “Maestro Gómez”, al que sucedieron varios interinos hasta que se nombrara a Don Guillermo Tur Sirjar como titular de la Escuela de Niños.

Recusado por los vecinos de la primera línea de la playa, el único solar de propiedad municipal ubicado sobre la cueva de la “Patroneta Perlines”, donde actualmente se asienta el pinar del “Flamingo”, Don Juan Servera y Camps ofreció el solar de la Plaça de Ses Comes, donde actualmente se encuentra el colegio que lleva el mismo nombre.  Años más tarde, se abriría el Mitjà de Mar y después el Instituto de Secundaria que lleva el mismo nombre.

  • Testimonios

Consultados varios vecinos del Port que vivieron aquellos tiempos posteriores a los inicios de la escolarización en el núcleo costero, tres de ellos nos cuentan sus experiencias y recuerdos escolares: Joan Tur, Joan Mas y María Sancho Massanet-

Joan Tur y Joan Mas compartieron escuela y maestro a finales de la década de los 50 y principios de los 60. “Entonces nos escolarizaban a los 6 años y hasta los 14, y a partir de esa edad o bien empezabas a trabajar o seguías otros estudios superiores, pero ya fuera de Porto Cristo”, comentan, mientras Tur corta el pelo a Mas en su popular peluquería. “Nuestro maestro era Don Juan Miguel Alemany y la escuela estaba situada en la esquina de las calles San Simón y del Port, donde ahora se levanta una finca de pisos y una tienda de zapatos en los bajos”. Otros maestros de la época que daban clases particulares o repaso en verano eran el “mestre Gómez”, Doña Pepa Muñoz que enseñaba música, piano y solfeo, y Biel Fuster “Gasparoto” que enseñaba idiomas.

Por su parte, María Sancho Massanet (Porto Cristo 1944) nos cuenta que asistió a la escuela de Ca ses Monjes, como hacían todas las niñas de su época. Tuvo como maestras a sor Joana y sor Francisca, y recuerda que su madre la advirtió que a los 14 años tendría que ponerse a trabajar en algo, “pero, aconsejada por las monjas estudié un año más, hasta los quince para preparar y sacarme el  Certificado de Estudios, que años más tarde me sirvió para optar a una plaza de funcionaria, en el nuevo colegio Mitjà de Mar, donde trabajé 29 años hasta mi jubilación”, cuenta María, mientras nos enseña fotografías de aquellos tiempos escolares.

Los más viejos de Porto Cristo, también recuerdan que dos religiosas de nombre Margarita ejercían su labor docente en las décadas de los 50-60 y para distinguirlas se las conocía como sor Margalida des nins i sor Margalida de ses  nines.

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