Hablamos con Antón Soler, de la asociación “Derecho a Morir Dignamente” en Balears

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José María Sánchez
Durante 40 años ha sido médico en su tierra, en el pequeño pueblo de Sant Lluís, en Menorca. Asimismo, es miembro de la asociación Derecho a Morir Dignamente desde hace siete años, lo que le ha convertido en la voz más representativa de esta institución en Baleares. Hablamos de Antón Soler i Ferrater, quien desde el primer momento de la entrevista, no duda en realzar la figura de Luis Montes, el cual fue presidente de la asociación, así como un gran amigo de nuestro entrevistado. Del mismo modo, el propio Antón reconoce que la muerte digna siempre ha sido un tema que le ha interesado, ya que como médico ha sido testigo de muchas muertes tan deplorables como evitables.
– Antón. En primer lugar, me gustaría que me detallase sus sensaciones después de que el nuevo Gobierno haya anunciado la tramitación de una nueva ley de eutanasia para nuestro país.
– Reconozco que sentí una sensación agridulce. Por un lado, pensé que ya era hora, ya que hacía tiempo que nuestro país pedía una ley como esta. Al mismo tiempo, reconozco que sentí algo de pena, al ver como mi difunto amigo Luis Montes, que fue uno de los grandes defensores de la muerte digna en nuestra asociación, no ha podido ver esto a tiempo.

– ¿Cómo le sentó que PP o Vox acusasen al Gobierno de querer “ahorrar costes” o “eliminar” a gente con esta ley?
– Muy mal. No solamente por el hecho de ser un firme defensor de la muerte digna, sino también porque yo mismo soy consciente, en mi condición de persona de la tercera edad, de que los ancianos podemos ser una carga para el resto de nuestros seres queridos, y que hay momentos en los que una muerte digna y a tiempo es la mejor solución para que todos dejen de sufrir, tanto los familiares como el paciente.
– ¿Desde cuándo cree que existía en este país esa necesidad social de materializar la muerte digna en una ley como esta?
– Aunque no lo parezca, yo considero que nuestro país hace años que estaba preparado para una ley de este calado. Y lo digo basándome en mi propia experiencia personal como médico, ya que a lo largo de mis 40 años de profesión, he sido testigo de cómo varios pacientes me han dicho claramente: “Doctor, no quiero seguir en vida si tengo que ser una carga para mis familiares”. Asimismo, y para no basar mi opinión simplemente en mi experiencia personal, tan solo basta con ver las encuestas que se han hecho sobre este tema en los últimos años, en las que más de un 80% de la población defiende el derecho a una muerte digna.
– Determinados medios de comunicación han señalado que esta ley no es todo lo ambiciosa que debería de ser. ¿Está usted de acuerdo con esta afirmación?
– Sí, sin ninguna duda, tan solo hace falta mirar la ley de eutanasia que tiene Holanda para darse cuenta de que no hemos sido lo suficientemente valientes con esta ley, aunque también hay que tener en cuenta las enormes diferencias culturales que existen entre España y Holanda. De todos modos, estoy completamente seguro de que esta ley supone un primer paso importante a la hora de regular la muerte digna en nuestro país.

– ¿Prevé que haya muchas objeciones de conciencia por parte de los médicos?
– Probablemente sí, sobre todo en los primeros años en los que funcione esta ley. De todas maneras, no debemos olvidar que son muchos los médicos que son conscientes de que la medicina no puede servir solo para prolongar la vida, sino para que también exista una calidad de vida suficiente en el paciente.
– Otro de los aspectos interesantes que nos ha dejado esta ley es que solo se permitirá aplicar este derecho a los mayores de edad. ¿Cree que en un futuro puede haber margen para rectificar, y dar entrada también a los menores de edad?
– Por supuesto, sin ninguna duda. De hecho, en otros países socialmente más adelantados, el hecho de no ser mayor edad no supone ningún impedimento a la hora de permitir una muerte digna en el paciente. En este aspecto, en España todavía no estamos tan adelantados, aún estamos en el principio, pero nada hace indicar que este asunto no se pueda modificar en un futuro.
– Llama la atención que después de muchos años de reivindicación de la muerte digna, sean tan pocos los países en el mundo que tienen una ley de eutanasia. ¿Cómo explica usted este hecho?
– Creo que la principal causa de que esta ley no tenga una mayor implantación en todo el mundo tiene mucho con ver con el aspecto…
TODA LA ENTREVISTA, EN LA EDICIÓN IMPRESA DE “MANACOR COMARCAL”.

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