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El Riuet de Porto Cristo, protagonista de pasados tristes episodios

“El Riuet, penas y glorias de nuestro eje vital”. Así titula Juan Moratille el capítulo dedicado al Riuet de Porto Cristo, en su libro “Porto Cristo, entre hoy y mañana”. Y dice que “el Riuet es nuestro eje vital, capaz de arruinar o enriquecer”. Y habla de la espectacular evolución de este espacio, desde la época romana cuando la ría penetraba hasta las cuevas dels Hams. Se llenó de aluviones creando la zona de los huertos den Servera y den Gabellí, hasta reducirse a un riachuelo que se podía cruzar con facilidad, gracias a la pasarela construida por don Juan Servera. Se ensanchó su cauce cuando, en 1934 se construyó el primer muelle, y se canalizó hasta el nuevo puente en 1968, y en 1974, se prolongó la canalización más allá del puente.

Cauce del Riuet discurriendo hacia el mar


Según la historia, el canal conocido como es Riuet de Porto Cristo lo forman la desembocadura de los torrentes que confluyen al pie de la colina dels Hams, Na Llebrona y les Telaioles. En los tiempos históricos y a medida que la tala de árboles y el pasto de las cabras desertizaran los márgenes y cuya tierra dejaron de retener la raíces, la ría se fue llenando de aluviones y en mil años perdió la mitad de su extensión. En aquellos tiempos, tales circunstancias fueron la única consecuencia de las torrentadas que fueron sucediéndose, al no encontrar el agua, nada que destruir ni puente que interceptara su correntía. Por ello, la gran torrentada del año 1932, que tanto daño provocó en Manacor, en Porto Cristo no tuvo mayores consecuencias que arrasar parte del huerto den Gabellí, obligando a alargar la pasarela que conducía a las Cuevas del Drach.
En el número 2 de la revista Porto Cristo (agosto de 1983) se hace eco de que, “debido a la gran cantidad de agua de lluvia caída (170 litros por m2 en dos horas y cuarto), el torrente de Na Llebrona nos sorprendió con un inusual caudal al que el puente fue incapaz de dar paso. Las ramas arrastradas fueron taponadas las barandas de protección, lo que ocasionó un artificial ‘salto de agua’ que arrastró las barcas amarradas en las proximidades, y menos mal que el pantalán recientemente anclado pudo resistir. De lo contrario hubiera ocasionado un desastre”.

Puente del Riuet, a la altura del chiringuito Can Jordi


En vista de lo sucedido, las miradas de los ciudadanos, volvieron a dirigirse hacia el puente del Riuet y volvió a hablarse de su necesaria sustitución, pues más que un puente, era un dique con agujeros de un metro de diámetro. La posible solución apuntaba a la posible sustitución de dicho puente por otro más alto que dejara pasar el agua libremente y diera entrada al ‘Puerto Romano’ el día que se le devolviera al mar parte de lo que ocupaba hace mil años.
Sigue contando Moratille en su artículo que, “Se agrandó el puente, agrandando el diámetro de sus agujeros destinados a dejar el paso de flujo y reflujo del agua. Pero no se hizo nada más; no había habido desgracias personales, los desperfectos no fueron considerables (Pérdida de cosechas derrumbe de paredes de contención, pérdida de barcas, coches cubiertos de lodo, inundación de locales comerciales, arrastre e inundación de casetas”. Según la referida noticia publicada en el citado número 2 de la revista Porto Cristo.
Dada la magnitud del siniestro natural, el Govern valoró en nueve millones de pesetas las compensaciones destinadas a los afectados, pero el Ayuntamiento no reclamó a tiempo dicha partida y se perdió. Y se tuvieron que esperar tres años, hasta que la draga “Ana Joana” devolviera al puerto su calado normal.


El gran desastre de 1989

Después de aquella tormenta de últimos de agosto de 1983, cada verano se hablaba de la “gota fría”, provocada por una brusca diferencia de temperatura entre el nivel del mar y las capas altas de la atmósfera, que tantos desastres ocasionaron en distintos puntos del Levante peninsular. Y el 6 de septiembre de 1989, el fenómeno afectó gravemente a la zona levantina de Mallorca, y en Porto Cristo dejó una profunda huella.

Puente que cruza el Riuet, a la altura de la ‘Ronda de la Copinya’


El 6 de septiembre de 1989, entre las 8 y las 10 horas de la mañana, cayeron 300 litros de agua por metro cuadrado que provocaron graves destrozos en la zona del Riuet de Porto Cristo. Así lo contaron las crónicas:
“…Como en 1983, se acumularon detrás del puente ramas, troncos, todos los enseres del ‘Mini-Golf’ hasta que las barandillas cedieron, soltando de golpe unas enormes masas de agua, al igual que cuando se rompe una presa. Y el fenomenal caudal se llevó por delante el chiringuito de Can Jordi, arrancó la terraza del ‘Saboga’ y las puertas de ‘La Esquina’, llevándose todos los muebles y aparatos del restaurante (…)”.
Pero donde más importantes y cuantiosos se hicieron notar los desastres de aquella torrentada fue en las instalaciones del ‘Club Náutico’ y en la mayoría de embarcaciones amarradas en sus pantalanes. Daños que tardarían años en repararse y sobre los que daremos amplios detalles en un próximo reportaje.

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