
«Si yo fuera presidente… escribiría primero el manual», por Jordi Skynet


Nota preliminar: un ejercicio de estrategia política teórica
Este texto debe ser entendido exclusivamente como un ejercicio de política-ficción. No busca juzgar, acusar ni afirmar hechos sobre persona o gobierno alguno, sino imaginar con distancia analítica las posibles estrategias que un líder político podría contemplar en una situación de extrema presión. Para ello, se adopta una voz narrativa en primera persona que explora una lógica de supervivencia, no porque se comparta o se atribuya a nadie, sino como un método para analizar los mecanismos de defensa en el poder.
Planteamiento del escenario hipotético
Si nos situáramos en la piel de un líder político cuyo círculo más cercano enfrenta serias investigaciones judiciales -como un cónyuge investigado por presunto tráfico de influencias, un familiar por nombramientos, o colaboradores clave implicados en diversos escándalos-, el instinto de supervivencia podría convertirse en el principal motor de la acción política. En un contexto tan adverso, con una fuerte presión mediática y de la oposición pidiendo la dimisión , la inacción no parecería una opción lógica.
Desde esta perspectiva puramente teórica, una estrategia posible no sería la confrontación directa, sino una reconfiguración del propio sistema. La hipótesis a explorar es: ¿podría un líder, en tales circunstancias, intentar modificar las estructuras del Estado para que, en caso de una eventual caída, el sistema resultante carezca de las herramientas para exigirle responsabilidades? Si se descompone la cohesión institucional y fiscal, las leyes comunes y las estructuras de poder se debilitan, lo que dificultaría cualquier acción judicial o política unificada en el futuro.
Análisis de una «jugada maestra» ficticia
Tomemos como ejemplo una medida hipotética como la cesión de la gestión de un impuesto clave (como el IRPF) a una comunidad autónoma. En un análisis convencional, se vería como una concesión para asegurar la estabilidad parlamentaria. Sin embargo, dentro de la lógica de supervivencia que exploramos en esta ficción, tal acción podría ser interpretada de otra manera: como un movimiento estratégico para fracturar deliberadamente el sistema fiscal común.
El objetivo subyacente en esta ficción no sería fortalecer un modelo federal, sino ganar tiempo y desmontar las estructuras que podrían juzgar al líder. Si el sistema se vuelve tan fragmentado, cualquier intento de pedir cuentas requeriría primero un esfuerzo titánico por recomponerlo todo, creando así una defensa estructural.
La narrativa como coartada estratégica
Una de las claves de esta estrategia hipotética no reside tanto en la acción en sí, sino en el relato que la envuelve. El líder no se presentaría como alguien acorralado por las circunstancias judiciales , sino como un reformador audaz que busca un nuevo modelo de convivencia y progreso.
Se sustituiría el relato de la «supervivencia personal» por el de la «responsabilidad histórica». Esta es una lección fundamental de la política contemporánea: la batalla por la opinión pública se libra en el campo de la narrativa, no solo en los boletines oficiales. Así, cualquier maniobra, por drástica que sea, puede ser justificada con un vocabulario grandilocuente que la presente como un avance y no como una retirada.
Conclusión del ejercicio teórico
Reafirmo que, si uno se rigiera estrictamente por un manual de supervivencia política en un escenario de máxima hostilidad, las acciones descritas seguirían una lógica interna implacable. No se trataría de cinismo, sino de una respuesta calculada ante la percepción de una amenaza existencial. La estrategia sería redibujar el mapa del poder para que, incluso tras una derrota, las ruinas fueran ingobernables para los adversarios.
Puede que un estratega considere que, aunque una táctica no sea noble o justa, su eficacia es lo que la valida en el ámbito del poder. Este ejercicio de política-ficción nos recuerda que la realidad, a veces, ofrece escenarios que superan cualquier especulación teórica
PD: Si este ejercicio resulta demasiado preciso, recuerde: solo era política-ficción. O, como dirían algunos, simplemente… política.








