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SIN RODEOS: Euro, con él llegó el escándalo, con el beneplácito del Gobierno

El euro es, posiblemente, el origen de las crisis económicas que hemos sufrido en España durante los últimos veinte años. La moneda única europea entró en vigor el 1 de enero de 2002. Un día antes, el 31 de diciembre de 2001, vivíamos una situación económica más o menos estable. Las cien mil pesetas mensuales que percibían la mayoría de asalariados, daban para vivir correctamente, pagar la hipoteca y restantes gastos extra e imprevistos. Sin embargo, al día siguiente, entra el euro, y el sueldo medio mensual de cien mil pesetas pasó, por equivalencia, a seiscientos euros al mes. Ya fue insuficiente, pues muchos productos de primera necesidad que un día antes costaban cien pesetas, pasaron a costar un euro. Un aumento superior a un sesenta por ciento imposible de asumir para las economías menos boyantes.


Con el euro llegó el escándalo. Pero del absurdo desfase no puede culparse a la nueva moneda europea, sino al Gobierno de turno, por no obligar a respetar la equivalencia, es decir, que lo que antes costaba cien pesetas, se vendiera a sesenta céntimos. Quién más quién menos tenía clara esa cuestión, menos el Gobierno, que debería de haber reaccionado en los primeros días del desfase, comprobando que la cosa no era la correcta. Sin embargo, la reacción pertinente no se produjo. El 31 de enero de 2001, un café o un botellín de agua costaba cien pesetas en el bar de la esquina y, un día después, el precio era de un euro, lo mismo que, por ejemplo, una lechuga en el mercado, entre otros muchos productos de primera necesidad.


La falta de decisión del Gobierno al no obligar a aplicar la equivalencia entre la peseta y el euro, fue lo que desencadenó la primera gran crisis económica en España. Una crisis que, con algunos altos y bajos, no se ha acabado y tampoco lleva camino de superarse.
Que recuerde, los gobiernos nunca han achacado las crisis a la entrada en circulación del euro. Siempre encuentran excusas para justificar las crisis que sufrimos todos, excepto los que mandan, que cuidan y bien de subirse sus ya de por si pomposos sueldos con el dinero de todos los españoles.
Claro que los gobiernos recaudan mucho más con el euro. Sin ir más lejos, con las multas de aparcamiento. Sin salir del Municipio de Manacor, con las antiguas pesetas, aparcar en una zona prohibida implicaba una sanción máxima de dos mil pesetas, lo que en euros serían doce euros. No obstante, ahora, la misma infracción cuesta doscientos euros al infractor, lo que equivale a treinta y tres mil pesetas. Puede que sea esa la explicación del por qué los gobiernos no obligaran a respetar la equivalencia entre el euro y la peseta, pues ello hubiera podido impedir sus continuas subidas de sus sueldos.
Ahora, la excusa para justificar la crisis actual, la han hallado con la guerra de Rusia con Ucrania. Al impresentable presidente Ruso, Vladimir Putin, le culpan de todos nuestros males y pesares. De la insoportable subida del precio de los combustibles, el gas, la electricidad, el transporte, etcétera, culpan a Putin. Pero no creo que el dictador Ruso sea el único culpable.

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