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OPINIÓN MIQUEL MAS: Sobre la aprobación del PGOU

Todos de pie. Oremos: “Que la luz liberadora del Padre, el amor infinito del Hijo, el poder indescriptible del Espíritu Santo, y que, por la intersección de la ya por siempre bienaventurada Nuestra Señora Núria Hinojosa, Delegada de Urbanismo, restablezcan, con la aprobación del Plan General de Ordenación Urbana, la Paz y el Amor sobre nuestra Tierra Prometida, tantas veces sometida, humillada y saqueada con la venia municipal.”
El día 22 de Diciembre de 2021 dicen que pasará a la historia del municipio, por ser la fecha de aprobación definitiva del PGOU de Manacor, después de una dura batalla de treinta años entre unos señores -unos que están y otros que ya se han ido- que decían estar en desacuerdo entre ellos por defender los intereses de la ciudadanía, cuando solamente defendían los suyos propios. Esta es la única y simple realidad del porqué no se lograba nunca un acuerdo. Y, ahora, ¿por qué lo han logrado? ¿Nos ha tocado la Lotería en tan señalada fecha? ¿Ha sido un milagro? No, nada de eso. Seguramente ha llegado por el hartazgo sobre todo entre los técnicos, porque como alguno ha asegurado estaban trabajando con una manifiesta inseguridad jurídica; también porque la tendencia al consumo de territorio se ha vuelto restrictiva para los inversores; y porque ya está bien. Pero que no digan los políticos sobre la ciudadanía, porque ya hemos visto en los actos divulgativos que se programan cual es la insignificante participación ciudadana que consiguen en comparación con la población que representan.
Los ciudadanos, en un ejercicio de responsabilidad cívica todavía acudimos a votar unas listas cerradas confeccionadas por unos partidos nada democráticos sobretodo de puertas adentro. Pero los ciudadanos ya estamos muy quemados, muy hartos, muy decepcionados del bajo nivel de nuestra clase política. Igualmente los jóvenes, incapaces de poder comprarse, por ejemplo, una vivienda, con el sudor de su frente y con un salario digno, mientras vemos que en un sistema que creíamos ejemplar, de igualdad de oportunidades y de justicia social, la corrupción se ha esparcido como un lodazal. Y esto es muy peligroso, que lo sepan.

Núria Hinojosa


En fin, que, en resumidas cuentas y volviendo al principio, el Plan General de Ordenación Urbana de Manacor, definitivamente ha sido aprobado -a mi parecer- más que por convencimiento, por agotamiento. Es posible que por una cierta rebelión entre los técnicos y la ostensible inseguridad jurídica con que trabajaban, -también por culpa suya porque tampoco todos ellos son inocentes-, y que haya precipitado la necesidad de un acuerdo. El expansionismo desaforado que se contemplaba estos últimos años se les ha ido de las manos y en consecuencia ahora se vislumbran tiempos de “desarrollo sostenible”, o sea, de restricciones, lo que no debe gustar nada a los inversores, pero la inminencia de los efectos que puedan producirse por el cambio climático y el mazazo en la economía que está ocasionando la pandemia habrá relajado un poco el ambiente y hayan pensado que “vale más pájaro en mano que ciento volando”. Hasta la oposición se vanagloria de que definitivamente han aprobado “su” Plan. Al final no hay nadie más miedoso que el propio dinero.
Como dice la Delegada, con la aprobación del Plan General de Ordenación Urbana no termina nada. El trabajo para gestionarlo empieza ahora y ella se refiere a toda una serie de infraestructuras necesarias que podrán plantearse. Pero hay muchas otras cosas importantes por hacer y para adecentar urbanísticamente en este municipio. Se ha perdido tanto tiempo que el listado sería infinito. Hace falta voluntad política y un orden de prioridades. En cuanto a las decisiones y a sus presupuestos, nuestros abuelos ya decían que “Qui té es mànec de sa pella fa anar s’oli allà on vol”.
Que sea para bien, “Salut i Molts d’Anys!”.

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