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OPINIÓ MIQUEL MAS: Fuego amigo

Me decía mi padre que, en el frente, algunos oficiales morían de un tiro por la espalda. Era a causa del llamado “fuego amigo” por parte de algún soldado en rebeldía contra sus mandos y sus órdenes de avanzar sin contemplaciones, despreciando a quienes tenían que sacrificar su vida en el intento, y procurando ellos quedarse rezagados para que les fuera leve la contienda.
El Partido Popular, sus gerifaltes, declararon una guerra difícil de justificar en Castilla-León, porque a mi parecer nada hacía presagiar un adelanto electoral con intenciones de plebiscito si no había el convencimiento de que el asalto al poder de la Comunidad se lograría esta vez por mayoría absoluta, sin mayores contratiempos.
Los resultados han sido bien distintos a los esperados: el Partido Popular ha ganado las elecciones, sin duda. Y, el Partido Socialista ha perdido un buen número de procuradores, también es cierto. Pero el Partido Popular ha ido a por lana y ha salido trasquilado, porque definitivamente se ha partido en dos: el PP y VOX. El señor Abascal ha conseguido recuperar “sin complejos” unos votos que prestaron un día a esta “derechita cobarde”. Recuerden que el Partido Popular antes fue una coalición: Alianza Popular, y que, el señor Fraga logró unificar. Con la escisión de la “derechita valiente” ahora tienen otros problemas.

Pablo Casado e Isael Díaz Ayuso


Tienen un problema en Castilla-León porque la aritmética dice que tienen la necesidad de pactar para poder gobernar. Y, en realidad, no debería haber dificultad alguna entre ellos, si antes eran votos del mismo partido, por tanto de ideologías afines, solo que ahora la parte escindida obedecerá otra estrategia diferente a la de Génova y a la de Casado.
Tienen un problema en el partido porque la opinión de sus afiliados está dividida en si pactar con VOX o gobernar la Comunidad en solitario, con acuerdos puntuales, que traducido al interés plebiscitario que se pretendía, si se sigue repitiendo la tendencia de voto, efectivamente es un problema mayúsculo para el Partido Popular para ganar las próximas Generales.
Tienen un problema en Madrid, recuerden: “Madrid es España dentro de España”. La presidenta de la Comunidad Isabel Díaz Ayuso se ha convertido en todo un referente y aspira a presidir el partido. A Pablo Casado no le queda otro remedio más que tratar de meterla en cintura o defenestrarla, a riesgo de que le pueda birlar el puesto. La señora Ayuso está con VOX, que son los llamados extremistas tránsfugas, razón de más para que Casado pueda acusarla de desleal y, si es necesario, para reforzar su enfado, esparcir una sombra de sospecha sobre la gestión de ella que, en la mayoría de otros casos, suele ser la mar de fácil.
Y también tienen un problema con el Partido Socialista que, aun habiendo perdido las elecciones en Castilla-León, sale reforzado por el fraccionamiento de la derecha. Quién iba a decirle a Pedro Sánchez que el Partido Popular se suicidaría para allanarle el camino, aunque no va a serle nada fácil el trayecto a la Moncloa, porque con el desgaste sufrido por la pandemia y por tanta mentira cochina de que ha hecho gala en sus intervenciones, los electores seguro que se lo van a pensar dos veces a la hora de votar, si es que piensan en ir a votar.
Y es que, en el totum revolutum ocasionado, las elecciones de Castilla-León tampoco deberían interpretarse como un resultado plebiscitario que sirva para todas las demás Comunidades, sino como una tendencia a tener en cuenta y que posiblemente exista en algunas o muchas de ellas. Esta es la cuestión, cuántas pueden ser. Tampoco Madrid y su malquerida presidenta Ayuso, a causa de su deslealtad -ahora sí- institucional con las demás Comunidades, también españolas -aunque no se lo crea-, por el tema de su controvertido régimen tributario, que hace de Madrid un paraíso fiscal respecto de las otras Comunidades “inferiores” en donde es inviable poder aplicarlo, entre otras cosas por el eficiente sistema radial establecido.

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