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Margalida Cortès, Cristòfol Pastor, Montserrat Ferrer y Sebastià Sansó, ya son Hijos Predilectos de Manacor

Aún no había comenzado el Pleno Extraordinario, y a pocos pasos del Ajuntament y el claustre de Sant Viçenc Ferrer ya se respiraba un gran ambiente. Un ambiente festivo, ameno y de muchas sonrisas entre los presentes, que se inició poco antes de las once de la mañana con la actuación de ‘els balladors’ de la Riba. Durante diez minutos, el grupo musical bailó para cada uno de los presentes en un prólogo que suponía una perfecta síntesis del acto emotivo y hermoso que estaba a punto de comenzar.
A las once en punto, el Pleno ya estaba preparado para dar comienzo al acto, el nombramiento como Hijos Predilectos de Manacor a Margalida Cortès, Cristòfol Pastor “Pífol”, Montserrat Ferrer y Sebastià Sansó. El alcalde, los regidores y todo el conjunto de la oposición estaban en sus puestos. Los familiares y amigos de los reconocidos también. De este modo, el evento comenzó con suma puntualidad, con unas primeras palabras del alcalde para dar por comenzado el acto. Una vez que Miquel Oliver dio por finalizada su breve presentación del evento, Catalina Riera y Cristina Capó presentaron al que sería el primer homenajeado del día, nada más y nada menos que Cristòfol Pastor i Noguera, alias «Pífol».
La exalcaldesa Riera presentó a Pífol desde su más tierna infancia. Trabajador desde niño en una carpintería, Pífol se vio deslumbrado por el teatro muy pronto, lo que años después se convertiría en una de sus grandes pasiones. Al mismo tiempo, su gran labor como actor cómico fue tan solo una parte de su vida, ya que Pífol también es conocido en Manacor por su faceta de dibujante. A lo largo de muchas décadas, Pífol ha diseñado multitud de logos y escudos para todo el deporte manacorí. Fútbol, baloncesto, hípica, ciclismo…
Como bien señaló Riera, aunque su carrera en el mundo del teatro y de los dibujos ha sido memorable, si por algo se conoce a Pífol es por su sentido del humor. Un hombre siempre contento, dispuesto a regalar una sonrisa a cualquiera. Un hombre que no solo será recordado por su sabiduría y su habilidad para hacer bien cualquier cosa, sino también, y muy especialmente, por su actitud bondadosa y agradecida.
Después del bonito y extenso discurso de Catalina Riera, Cristina Capó fue algo más breve. La regidora de Economía del Ajuntament de Manacor puso en valor el legado de Pífol, que abarca todo el ámbito artístico, cultural y social. Asimismo, Capó tampoco olvidó nombrar el singular hecho de que fue él, el propio Pífol, la primera persona que realizó un plano de Manacor con todas sus calles escritas en catalán.
Los discursos de ambas políticas se recibieron con sonoros y largos aplausos por parte de la audiencia, al igual que sucedería después con el resto de los hijos predilectos. Tras Cristòfol Pastor, alias Pífol, fue el turno de homenajear a Montserrat Ferrer Oliver. En este caso, Núria Hinojosa y Maria Antònia Sansó fueron las encargadas de presentar a la segunda hija predilecta del día. La actual líder del PSOE manacorí fue la que presentó en primer lugar a Montse, que durante casi treinta años, fue nada más y nada menos que la directora comercial de Majórica.
A lo largo de ambos discursos, tanto Hinojosa como Sansó pusieron en valor el gran logro de la homenajeada, que logró dirigir una empresa en un mundo claramente dominado por hombres. Su valentía y su constancia fueron claves para dar a conocer no solo Manacor, sino toda la isla. Los números que consiguió Montse con la fábrica Majórica y sus tiendas en esa segunda mitad del siglo XX eran, cuanto menos, impresionantes. Cada año venían 600.000 personas a Manacor solo para visitar las instalaciones que dirigía Montse. De hecho, los productos de Majórica y sus tiendas se vendían hasta en 120 países distintos.
Unos números alucinantes en una mujer que apenas pudo estudiar, pero que contó con el apoyo y la ayuda de su marido, Miquel Rosselló. Gracias a su humildad y su generosidad, Montse y su marido se convirtieron en la primera pareja feminista de Manacor. Sin duda, hablamos de una mujer (y una pareja) adelantada a su tiempo. Una mujer, Montse, que fue toda una visionaria. Una mujer polifacética que trajo modernidad a Manacor, y que al mismo tiempo, colaboró con distintas causas sociales. Una mujer, en definitiva, ejemplar.
La tercera homenajeada del día fue Margalida Cortès Fons, que fue presentada por Antònia Llodrà, líder de AIPC/SyS, y posteriormente por Joan Gaià, regidor de Policía Local y Participación Ciudadana. Como bien afirmó Llodrà al inicio de su discurso, Margalida era una niña extrovertida que creció en un hogar que tenía dos frases impronunciables: «No puc, no sé». Esto siempre motivó a la homenajeada a buscar siempre la mejor manera posible de hacer lo que más le gustaba: ayudar a la gente. Desde mediados de los años 80, Margalida colaboró incansablemente con los Servicios Sociales del ayuntamiento manacorí, al mismo tiempo que presidió la Cruz Roja de Manacor.
De hecho, poco después, Margalida llegó a participar activamente en la política local, experiencia que a pesar de desagradarle, no le impidió seguir con su labor de ayuda hacia los Servicios Sociales de nuestro municipio. Los años de Margalida han sido años de mucha generosidad, años en los que siempre ha ayudado de hacer de Manacor un municipio más justo y más acogedor para los desfavorecidos. Más allá de las palabras de Llodrà, muy bonito (y sentido) fue también el discurso de Gaià, que aseguró que Manacor no solo es un municipio de Champions en el ámbito cultural, si no también en el de la asistencia social. Y eso es así por la existencia de personas como Margalida.
Tras las palabras de Gaià y el enésimo aplauso a la homenajeada, llegó el turno del último homenajeado, Sebastià Sansó Barceló. Dado que el gran historiador manacorí falleció el pasado 2021, fue su mujer, Xisca Vanrell, la que ocupó su puesto en aquel día tan especial. La presentación de Sebastià corrió a cargo de Mateu Marcé y Artur Aguiló, que se encargaron de dar a conocer la figura del homenajeado. La historia de Sebastià, al igual que todas las que se escucharon previamente, correspondían a una vida de película.
Sebastià siempre fue un chico que le interesó la historia, aunque la economía familiar mandaba, y tuvo que postergar su sueño durante un tiempo. Un tiempo que fueron muchos años, unas cuantas décadas. Tuvo que superar la barrera de los 50 años para empezar su brillante andadura universitaria, donde se doctoró con matrícula cum laude, y donde comenzó a realizar sus primeras investigaciones. Investigaciones sobre política, economía, sociedad, demografía, deportes… pero siempre enfocadas en el municipio de Manacor. Por desgracia, sus años como investigador y escritor fueron pocos, aunque eso no impidió que construyera una obra literaria e investigadora bastante prolífica.
Como era de esperar, los aplausos para Sebastià fueron tan largos y sonoros como los que se dedicaron a los otros homenajeados. Una vez pronunciados los discursos, llegó la parte final del acto. El alcalde, Miquel Oliver, dedicó unas palabras finales a los homenajeados, en el que les dio las gracias a los cuatro hijos predilectos por querer tanto a Manacor. Justo después, Margalida Cortès habló en nombre de los cuatro, elaborando un discurso breve y emotivo que finalizó con los aplausos más sentidos y prolongados de todo el acto. El único fallo del acto y que provocó el enfado de muchos, fue que el micro utilizado por Margalida Cortès no funcionaba apenas, por lo que todos aquellos que escuchaban y veían el acto por YouTube, incluidos aquellos que se encontraban frente a la pantalla del Claustre, no pudieron escuchar las palabras de nuestra querida Margalida Cortès.

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