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El Inter Manacor cae impotente ante el Calvià.

Sin ideas ni gol. El Inter Manacor el pasado sábado cayó en casa frente al Calvià, un rival más que asequible que debió ser batido en ‘Na Capellera’ sin sufrir en exceso. No fue así. El equipo rosonero se plantó desde el minuto uno en el inmovilismo ofensivo y no fue capaz de zarandear el marcador. Sin delanteros hasta enero, la cosa pinta mal. El conjunto de Aguado se vio constreñido por el bloque defensivo que montó el equipo del oeste de la isla. Sólida defensa visitante que permitió los ataques por banda, saliendo las incursiones atacantes por medio de Tomeu Rotger y Miquel Febrer, que fueron de lo mejorcito del partido. Balones a la olla y poco más. En solitario se exprimía el bueno de Pere Josep que, sin recompensa alguna, abandonó el partido por molestias físicas poco después del descanso. No fue su mejor tarde, ni tampoco la de nadie. El Inter Manacor no empezó a crear hasta llegados el minuto 30 de partido, cuando parecía querer empezar a jugar a algo. No me gusto. La primera ocasión llegó tras un disparo lejano de Miguel que se marchó por poco por encima del larguero. Con esa primera ocasión, parecía augurarse un giro de guion en el césped antes del descanso, pero tampoco llegó. Unos primero 45 minutos tirados a la basura y una segunda parte totalmente abierta por delante.

Tras el parón reglamentario, se intentó cambiar algunos detalles, pero el mediocampo seguía lento en las transiciones. La zaga de Calvià estaba mucho más ágil y lista, tenían ansias de puntos y los minutos corrían en su favor. El Inter de Aguado se removía intentando aprovechar el balón parado y las incursiones del veloz Carlos que parecía el único que podía mover el marcador. En un despiste defensivo, y al vuelo de un saque de puerta, el Calvià filtraba un balón en el campo rival que no era rechazado por nadie y permitía un mano a mano del delantero visitante que batía a Ginard sin escrúpulos. El 0-1 fue un tiró en pie que terminó por hacer desangrar a todo el equipo. Nadie fue capaz de tirar del carro. Llegaban los cambios, pero con pocos jugadores ofensivos, el Inter debía buscar el gol. El cansancio del equipo local era evidente y los gemelos, llegados el 70’ de partido, empezaban a subir a cualquiera. Bandas abiertas y balones colgados. Esta era la consigna. Intentar cazar una contra y verlas venir. Poco, muy poco del conjunto rosonero. Innegables los esfuerzos que se hicieron, pero el resultado fue más que justo al observar un equipo desquiciado que buscaba en el área un killer que, teniendo toda la delantera lesionada, debía suplirse con el nombre de algún central. 

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