Durante décadas se celebró la fiesta fascista del 4 de septiembre en Porto Cristo

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Durante décadas se celebró la fiesta fascista del 4 de septiembre en Porto Cristo

Joan Payeras

Este cuatro de septiembre se cumplen 84 años en que las tropas republicanas comandadas por el capitán Alberto Bayo, después de desembarcar, el 16 de agosto de 1936 en la costa del levante mallorquín por orden del gobierno republicano, emprendieron su retirada ante su fracasado intento de conquistar Mallorca. El militar ordenó el reembarco de forma apresurada y desordenada. Sus naves emprendieron rumbo, unas hacia la Ciudad Condal, y otras hacia Valencia, para desembarcar definitivamente en el puerto de Maó dos días después.

Se cumplen ya 84 años de aquel día que cambió la vida a muchas familias mallorquinas residentes en los municipios de Son Servera, Sant Llorenç y Manacor que se embarcaron, como refugiados, en los buques Hospital Marqués de Comillas y Mar Negro, desconociendo cual sería su destino. Adultos, niños y adolescentes que habían pasado días escondidos en los alrededores de Na Penyal o algunas casas de pescadores de Cala Bona, aterrorizadas por los bombardeos que se producían en aquella zona. Familias enteras, algunas repartidas en los dos barcos, que después de pernoctar, unos en Barcelona y otros en Valencia, desembarcarían, sólo con lo puesto, en el puerto de Maó para recibir alojo y poco a poco empezar a rehacer sus vidas en la capital menorquina en manos del bando republicano.

Aquel episodio bélico del 4 de septiembre de 1936 fue celebrado por las fuerzas nacionales de la isla como un importantísimo triunfo sobre el enemigo republicano. Como si ganar aquella batalla  significara haber ganado la guerra, que de hecho así sucedió. Tanto fue así, que aquella fecha fue recordada, a partir de 1937, durante décadas con la celebración de una multitudinaria fiesta de exaltamiento patriótico y de Nacional-Catolicismo.

Aquella fiesta de la victoria fascista del 4 de septiembre fue objeto de estudio para la redacción de un documentado trabajo elaborado por la joven porteña Lourdes Melis Gomila (Historiadora de l’Art, màster en gestió i investigació en patrimoni cultural i doctorada en museus i turisme cultural). Bajo el título de “Les festes de la victòria feixista a Porto Cristo (1938-1960)”, artículo publicado en el libro “Cultura, Societat i Política a la Mediterrànea Contemporània”. Melis hace un seguimiento de los hechos, a través de la revista local Arriba, del desarrollo de los actos que cada año se celebraban, en conmemoración de aquel acontecimiento, que supuso la retirada de las tropas republicanas del cruento frente establecido en el levante mallorquín, principalmente en el núcleo de Porto Cristo.

Refiriéndose a la celebración de la fiesta, comenta Melis en su artículo que “dado que la pobreza era generalizada en los años de guerra y posguerra, provocaba que los primeros actos conmemorativos de aquel victorioso acontecimiento fueran más bien austeros, limitándose casi siempre, a actos religiosos como las misas y las visitas a los monumentos a los caídos.”

Durante la etapa comprendida entre los años 1938 a 1942, se constata como desde la revista Arriba se dan instrucciones a los afiliados a la Falange, como a la población en general, sobre determinadas cuestiones en relación con las fiestas, como la orden “terminante e inexcusable” de la dirección local que aparece en el número 24 del año 1938, que decía textualmente:

“Para contribuir al esplendor de las fiestas del 4 de septiembre conmemorativas de la victoria alcanzada contra las huestes invasoras de esta isla, vengo a disponer lo siguiente: 1º Todos los camaradas así de las Secciones Masculina y Femenina como de las organizaciones juveniles, vestirán en este día de uniforme. 2º Asistirán, los que se hallen en Manacor, a los actos que el programa de fiestas señale en esta Ciudad, y los que se hallen en Porto-Cristo ya permanentemente o de un modo accidental, a todos los actos que se celebren en aquella Colonia. Esta obligatoriedad es terminante e inexcusable. 3º Las camaradas de la Sección Femenina que se hallen en Porto Cristo, en el acto de homenaje a los Caídos deberán depositar un ramo de flores al pie del Monumento en la hora que se señale en el programa de la Fiesta. Por Dios, España y su Revolución Nacional Sindicalista. Manacor, 27 de agosto de 1938. El Jefe Local. Pedro Duran.” (sic)

Añade Melis que “en esta etapa encontramos muchos mensajes cortos intercalados por todo el semanario que cumplen una función doctrinal, como, por ejemplo: ‘El ramo de flores que deposites al pie del Monumento a los Caídos debe ir acompañado, mujer mallorquina, de una oración por el eterno descanso de los que dieron su vida por una España mejor’. O este otro: “¿Qué menos se puede pedir a cambio de la vida que dieron los Caídos, que una ferviente oración por su alma y un ramo de flores que perfume el Monumento a su memoria dedicado’.”

Esplendor y decadencia

Pero aquella austeridad inicial daría paso, a partir de los años cuarenta, una vez terminada la contienda, a la celebración de unos actos que imprimirían a las fiestas un clímax de verdadero esplendor, con unos programas repletos de actos, no solo religiosos y conmemorativos, si no revestidos de un contenido más festivo y lúdico, como, por ejemplo, desfiles de bandas de trompetas y tambores, bandas de música, así como de actividades deportivas, una procesión marítima, bailes populares y al estilo del país, un castillo de fuegos artificiales y hasta una exhibición aérea que tuvo lugar el año 1940.

Los discursos propagandísticos fueron otra de las constantes durante aquella etapa. “El 4 de septiembre se recuerda como la gran victoria”, comenta Lourdes. En el Arriba el frente de guerra que se abrió en Porto Cristo “es recordado y explicado como una gran gesta relatada con gran entusiasmo, que lógicamente, se comenta siempre desde el punto de vista del bando nacional, el cual otorga un papel muy importante a los que llevaron a término el alzamiento militar, considerados salvadores de Mallorca. Se habla de los republicanos en términos muy despectivos, considerándoles como unos bárbaros y acusándoles de delincuentes, asesinos y ateos, entre otros ofensivos calificativos.”

Dando un salto en el tiempo y situándonos en la etapa de la fiesta comprendida entre los años 1943 a 1954, Lourdes Melis observa que al final de esta etapa, “el reflejo de la victoria fascista y su conmemoración no es tan evidente en el Arriba y puede observarse que casi no se da importancia a la celebración, comparándolo con la etapa anterior”. Y añade que una de las posibles razones pueden hallarse en el contexto histórico internacional, que marca el final de la Segunda Guerra Mundial, que conlleva la caída de los regímenes autoritarios de Alemania e Italia, quedando España y su régimen franquista, aislados dentro del contexto nacional de aquellos años.

Pero a partir del año 1955, se observa claramente como la noticia de las fiestas conmemorativas de la victoria de 1936 vuelve a ocupar un lugar destacado en las páginas de la tan comentada publicación. Los cambios que se presentan durante la etapa comprendida entre 1955 y 1960 se reflejan claramente en el número 896, del 27 de agosto de 1955, en cuya portada se publica un artículo bajo el rimbombante título “Solemne conmemoración del 4 de septiembre con asistencia de altas jerarquías y concentración falangista” y anuncia la actuación de la agrupación Aire de Montanya y varias Bandas de Música.

En la crónica que narra la referida fiesta, el semanario Arriba vuelve a los grandes titulares y frases halagadoras para destacar las celebraciones, como: “Grandiosa Jornada conmemorativa de la Victoria en Porto Cristo”, seguido del subtítulo: “Concentración de millares de personas”. “Brillantes y patrióticos discursos de las Autoridades”. Titulares, acompañados de textos que ocupan toda la portada de la publicación y que continúan en la página dos y otros apartados breves.

El año 1957, la celebración seguía en su máximo esplendor, según se desprende la crónica publicada en el número 1002 del semanario: “Terminada la ceremonia religiosa pronunció adecuado parlamento el Delegado de la Vieja Guardia Camarada Boloqui, exponiendo con sentidas palabras el pensamiento político de la hora presente y la necesidad de marchar herméticamente unidos. Acto seguido, el Excmo. Capitán General Sr. Cuesta Monereo, hizo un llamamiento a la juventud para que estudiara en libros de Historia la situación española en el periodo 1931 a 1936 (…)”. El estudio realizado por Lourdes Melis sobre las fiestas fascistas del 4 de septiembre abarcan hasta el año 1960.

Hasta después de la muerte de Franco 

Sobre hasta cuando se celebraron los festejos o actos conmemorativos de la victoria del 4 de septiembre en Porto Cristo, consultado el periodista e historiador manacorí, colaborador de esta revista, Antoni Tugores, nos dice que “si bien no podría precisar una fecha exacta, sí diría que estos actos, de manera más o menos efusiva, acabarían tras la muerte de Franco.”

De todas maneras, en la revista “A tota plana”, una década después del fallecimiento del Caudillo, encontramos dos referencias a la conmemoración del 4 de septiembre. Una data del año 1984, donde una nota breve ilustrada con una fotografía de un grupo de personas con el brazo levantado ante el monumento ubicado cerca del Club Náutico, dice: “Unos cien falangistas camisa azul y entonando el Cara al sol, dieron la nota el pasado domingo en Porto Cristo, conmemorando un año más, la triste gesta del treinta y seis, en sus pretensiones de rendir memoria a los caídos del lado de los nacionales, y olvidando que el resto también eran españoles.”

Otra referencia la firma el periodista de “Manacor Comarcal” Gabriel Veny en la publicación “Faro Balear” con fecha de la primera quincena de 1986, bajo el anunciado de Los falangistas y los atributos, diciendo: “Unos descomunales atributos masculinos amanecieron pintados el pasado domingo, día siete, en el monumento a los caídos de Porto Cristo (…) Además de los parlamentos de rigor a cargo del Camarada Bonet y otros, los falangistas entonaron el Cara al Sol y desfilaron de un monumento a otro seguidos de muchos curiosos, topándose  con la pintada señalada en el monumento situado en la zona del Club Náutico. Una pintada que lejos de ser ignorada por el grupo falangista, fue agradecida por uno de los oradores que vino a decir que con la pintada se había hecho justicia, ‘pues así de grandes los tenían ellos y así de grandes los tenemos nosotros’, lo que fue rubricado con una salva de aplausos.”

El monumento levantado a finales de la década de los cincuenta en la plaza confluencia entre la avenida dels Pins y la carretera de Son Servera fue demolido el 7 de octubre de 2005, siendo alcalde de Manacor Antoni Pastor (PP), mientras el obelisco situado en la denominada “Punta des Pelut”, en las inmediaciones del Cub Náutico, sería derribado al año siguiente.

PORTO CRISTO

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