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Un corazón compartido entre sa Pobla y Manacor: Vicario Parera: Perfil personal y sacerdotal (2ª parte)

En el primer capítulo del reportaje sobre la vida y obra del vicario Joan Parera Sansó, tratamos de esbozar, resumidamente, la gran labor pastoral, social, cultural e histórica vertida generosamente sobre sa Pobla y sus gentes por aquel hombre nacido en Manacor. Una labor que su coetáneo, paisano y amigo, el ilustre Antoni Mª Alcover, calificó como “Tasca Gloriosa”, en un artículo publicado en el número extraordinario de la revista Sa Marjal que vio la luz después de la muerte de Parera.
En esta segunda parte del reportaje, intentaremos profundizar en todo lo posible sobre su persona, haciendo uso de los documentos de que disponemos, recordando lo que sobre su persona y su obra comentaron prestigiosas plumas de Mallorca.

Retrato al oleo del Vicario Parera

La persona

Mossén Bartolomé Torres Gost, doctor en Filosofía y Teología, y ex-Fiscal del Obispado de Mallorca, en su artículo publicado en 1956 en el libro “Homenaje al Rdo. D. Juan Parera Sansó”, con ocasión de las bodas de oro de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de La Puebla, hace un ‘bosquejo biográfico’ de Parera, definiéndole como “un hombre austero, madrugador, con tendencia a la severidad para consigo mismo y para con los demás, morigerado en su yantar, con predilección por manjares y costumbres tradicionales. Le gustaba todo lo típico; nombra la ‘llangonissa’ o un ‘parey de botifarron torrats…coventets, la bajocada i panades de pessols, variedad de fruta, como albaricoques, uvas e higos -¡con que fruición saboreaba una ‘bordissot negra’, rezumando gotita de miel, o una ‘coll de dama’, almendras, empanadas y frito de Pascua, ‘robiols’ y ‘crespells’, todo lo de la tierra! No fumaba ni bebía; alude con todo, en sus crónicas al ‘vi de gargollassa’ y ‘aygordent del bó’ al describir una fiesta campesina, la ‘Tosa’ o una boda en el predio de Crestatx, con la lista del menú del cual participaba.”
Haciendo referencia a sus aficiones, Torres Gost lo define como “lector empedernido y amoroso de ‘El Siglo Futuro’, cuyas orientaciones tenían para él valor de consigna, era un representante genuino del integrista, en el sentido social y político-religioso del vocablo; inclinado al maravillosismo y defensa apriorística de fenómenos extraordinarios, defensor del Papa-Rey precisamente en la elección de Pío XI, que zanjó la cuestión con el pacto de Letrán. No era político, le disgustaban y condenaba las disputas partidistas locales. Su programa era el Dios, Patria Rey del Requeté que reivindicó en varios lugares de su revista. Atacaba lo que realmente era un mal o lo que imaginaba como mal, la que llamaba caridad falsa y patriotismo falso, de la Fiesta de la flor o de funciones a beneficio de los soldados de África. Se sentía demoledor a fondo de malas costumbres, modas, blasfemias, embriagueces, cines, bailes…Poco amigo de las novedades, o mejor, enemigo de todas ellas, no le agradaba el coche fúnebre. Deu fassi que cap pobler pensi introduir els cotxos de morts, que alguns pobles de Mallorca admeten per desgracia’. Ni admitía la hora legal a la que nunca quiso adaptarse y le dio pretexto para definise en un retazo sabroso de crónica: ‘…com noltros en tot volem seguir sa veritat, de tres rellotges que tenim en aquesta Redacció no n’hem adelantat cap ni comtam ferho ni ara ni mai…en no ser que adelantin es sol; ¡som retógrados i foris!’.” (sic)
Refiriéndose a la palabra retrógrado escrita por Parera, Torres Gost la considera como “definitoria de una postura cerrada a toda innovación, incluso la ortográfica de las normas del Institut d’Estudis Catalans, del brazo de otro hijo ilustre de Manacor y amigo íntimo suyo Mn. Antonio María Alcover, con el cual guardaba tantas analogías.” ‘Mos hem alegrat ferm que Mn. Alcover, deixant anar ses fumoses Normes de l’Institut, ja enterrades , escriga come, elze, heu, fentse sense taprho, etc. Qu’es aix com noltros sempre heu haviem escrit…’ (sic).”
Añade Torres Gost en su ‘bosquejo biográfico’ que, por otra parte, Parera estaba dotado de una fina sensibilidad, que dejaba verter en muchos de sus textos escritos. “Capta la belleza de un monumento prehistórico, la del firmamento estrellado, el fulgor de un planeta, un eclipse de luna, una nevada extraordinaria y las ordinarias que cubren todos los años la sierra, con la nota sentida del ‘Betlemet de tot l’any amb un doser de neu…’, y del idilio de las tórtolas de su jardín.”
Enamorado y observador casi contemplativo de la naturaleza, en primavera o verano recorría la Marjal y gozaba en la lozanía de los campos, promesa de cosechas ubérrimas, de cuyos paseos campestres y mejores o peores resultados de las cosechas, dejaba cada año, constancia escrita en sus crónicas.
Parera gustaba de organizar excursiones devotas o simplemente turísticas visitando La Victòria (Alcúdia), Puig de Maria de Pollença, el santuario de Lluc y las posesiones de Miner Puig Tomir, o lugares de la costa de poniente; Galatzó, Galilea, Estallechs, Valdemossa o Cabrera. Viajó en peregrinación a Lourdes, Roma, Tierra Santa y Oriente Medio. De todos sus viajes, publicó sus impresiones y vivencias personales.

Manacor en el año 1890


Perfil sacerdotal

Refiriéndose a Parera como sacerdote, Torres Gost dice que, “El Vicario Parera adornó el sacerdocio con el espíritu de piedad, esa piedad que es útil para todos, según máxima de San Pablo”. Y añade que la heredó de sus padres y la cultivó con esmero personal, por medio de la oración diaria y de los Ejercicios Espirituales que practicaba todos los años en tandas organizadas por el clero, o bien solo, en la ermita de Valldemossa, Miramar, la Cel.la de Pollença, Randa o el Santuario de Lluc.


Entre los cargos eclesiásticos que le fueron confiados al vicario, podemos destacar: Confesor ordinario y extraordinario de Religiosas. Predicador de ejercicios, durante 27 años, a las comunidades de las HH. Franciscanas y de la Caridad de Mallorca. Director de la Congregación Mariana, cuya casa erigió con limosnas de los fieles y aportaciones de una escuela establecida a tal fin. Director del Apostolado de la Oración, de la Obra de las Marías de los Sagrarios. Fundador del Montepío. Rector del oratorio de Crestatx, entre otros compromisos eclesiásticos que él mismo se imponía, con la sola sana intención de hacer el bien.
(Continuará)

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