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Un corazón compartido entre sa Pobla y Manacor / Parera y Manacor (y 4ª parte)

Es fácil adivinar que la carrera eclesiástica que decidió emprender Joan Parera Sansó, le tuvo casi toda su vida alejado de Manacor, su ciudad natal, como se desprende la pincelada biográfica que hemos trazado a través de los tres anteriores reportajes publicados en las páginas de Manacor Comarcal. Pero, ¿cómo vivió el Vicario Parera aquel alejamiento físico de su población, lejos de sus amigos compañeros de estudios y familiares? Ferrer Massanet, trató de explicarlo en su conferencia publicada en el libro “Homenaje al Rvdo. D. Juan Parera Sansó”.

Frontispicio de la ermita de Crestatx, levantada por iniciativa del Vicario Parera, cuyos planos encargó a su paisano, el Jesuita Miquel Alcover


A principios de 1900, Parera escribía a su gran amigo Mossèn Alcover, las siguientes palabras: “Lo que más sentiría de vosotros es que creyerais que os estoy olvidando. Guardo para todo lo de Manacor una estima tan grande que solo puede compararse a la que, aquí en la tierra, tengo para La Puebla.” Según Ferrer Massanet, lo que en realidad le ocurría al vicario es que se sentía desvinculado de la pujanza intelectual de su recién despierta ciudad natal. Recordaba, sí, su pequeña historia, pero no conocía a los que eran entonces sus grandes hombres.
Su retraimiento, su humildad, le colocaban en un equívoco sentimiento de inferioridad ante un puñado de manacorenses con los que ahora se codea en la Historia de la ciudad que lo vio nacer, como don Miquel Amer i Servera, don Joan Aguiló, don Andreu Parera. Allí estaban, también los hermanos Alcover: Miquel el jesuita, arqueólogo y sabio y Antoni Maria, Vicario General y filológo universalmente reconocido; personas, todas, de indudable prestigio social, humano e intelectual.
Sigue Ferrer Massanet recordando que en aquella época de larga estancia en sa Pobla del Vicario Parera, en Manacor, “El Maestro Ribot lanzaba al primer preludio de primavera su maravillosa marcha ‘La Rival’ que impregna la noche santa de asfixia, dolor y muerte. El Bajo Riera cantaba ante los Zares, y el tenor Massanet, ‘l’enfant gaté’ de las escenas, desgranaba su voz angélica por los mejores teatros del mundo. ¿Y entre aquellos nombres que la fama esparce, qué iba a hacer el humilde Vicaro Parera en Manacor? No; él no sabe del aplauso ni de la adulación, ni de las reseñas periodísticas. Él no sabe de protocolos sociales ni conoce a Flammarión ni ha oído nombrar jamás a Kierkegaar, pero tiene escondida en el alma una ansiedad sin límites y sigue amando en silencio su pequeña Ciudad, va a ella y bucea en su Historia, estudia sus monumentos primitivos, se hace eco de los descubrimientos de Son Peretó, cuya antiquísima basílica cristiana visita con veneración, se ensimisma ante la insigne santidad del Rector Caldentey, biografía aquel curioso e institucional ‘Amo de Ca’n Oleza’, escribe la historia de ‘Sa Llorensada’ y prepara para la historia, la incompleta, pero cierta Historia de la Ciudad de Manacor.”
Y concluye diciendo Ferrer Massanet que Parera “Ama a Manacor diríamos que con amor imposible, porque su corazón está en La Puebla y a ella dedica hasta su último aliento. Y La puebla, en justa correspondencia, también le quiere a él, le venera, le llora y ahora le honra. Si Manacor fue la cuna del Vicario Parera, La Puebla fue su canción de Cuna, la canción que por los caminos de la tierra, le llevó a la gloria de Dios.”

Manacor con Parera

La estima y amor que el Vicario sentía por Manacor y las relaciones que, desde sa Pobla y a través de sus visitas a su ciudad natal, quedaron de manifiesto con la justa correspondencia de algunos de sus conciudadanos, a través de diferentes escritos publicados en el número especial de la revista Sa Marjal editado después de la muerte del vicario.

Lápida homenaje a Parera, con texto de Mossèn Alcover


Así, mossèn Antoni Maria Alcover, titulaba como “Tasca Gloriosa”, la que emprendió Parera “publicando Sa Marjal y sosteniéndola por espacio de diez y nueve años, hasta que Dios le llamó a la otra vida.” De Alcover es el texto que figura en la placa de piedra, con relieve de Parera, colocada en la parte derecha de la fachada de la ermita de Crestatx, a iniciativa de la obrería de Santa Margalida, que dice así: “Al Vicari, Joan Parera Sansó (Manacor, 1865-Sa Pobla, 1928). Rector de Crestatx. Autor de Sa Marjal, monument indestructible on hi ha estudiats els fets principals de la vida de sa Pobla” (Antoni Mª Alcover).

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