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OPINIÓ MIQUEL MAS: Juegos peligrosos

Una serie surcoreana que se ha puesto de actualidad entre los adolescentes es sin duda “El Juego del Calamar”. Una serie que ha sido rechazada por muchas cadenas de televisión por su crueldad y violencia desmedida tanto física como psicológica, pero que la importante distribuidora de contenidos audiovisuales Netflix compró y ha tenido un gran impacto mediático: la serie consiste en invitar al protagonista a participar en un juego aparentemente infantil pero de consecuencias fatales para los que pierden. En ella los concursantes, recluidos en una isla y por una recompensa muy sustanciosa, se convierten en jugadores de unos misteriosos y enfermizos avatares de supervivencia para los vencedores y mortales para los que pierden. La distribuidora informa que la serie está pensada para los mayores de dieciséis años, pero el problema puede surgir cuando este juego macabro lo consuman jóvenes que no están todavía formados, ya que puede acarrearles fatales consecuencias.

El juego del calamar


El acceso tan fácil al mundo digital, con contenidos muchas veces inadecuados para los niños, pone en evidencia el descontrol en el que se les educa en las escuelas y pone de manifiesto la tolerancia y la permisividad de los padres con sus hijos, consintiendo que utilicen durante muchas horas del día sus tabletas y móviles en detrimento de otros juegos propios de su edad. En uno de los artículos de opinión que he podido consultar, dice así: “Con independencia del peligroso ‘juego del calamar’, en el que no se da valor alguno a la vida, el uso excesivo y compulsivo del móvil no solo dificulta las relaciones sociales, sino que supone riesgos para la salud mental. Una conducta obsesiva y compulsiva de estos dispositivos produce irritabilidad, sedentarismo y angustia cuando no se tiene al alcance” (José F. Conrado). Y, la catedrática de Filosofía Victoria Camps, advierte como la violencia en la televisión se tolera cada vez más, hecho que ayuda a banalizarla. Y que, en este sentido, no tiene nada de positivo entre los más jóvenes. Resulta que el 80% de videojuegos que consumen niños y adolescentes, contienen algún tipo de violencia. En primer lugar se encuentra el “Fortnite”, pero le sigue una larga lista de productos que no acaba nunca. Juegos en los que se utilizan toda clase de armas, desde pistolas, metralletas, lanzamisiles o productos de guerra biológica. Juegos, parece ser, muy seductores entre la gente joven, que enganchan y crean verdaderas adicciones hasta el punto en que se convierten en patología.
Esto nos sirve para abordar un tema que debería ser preocupante para los padres, educadores y otros estamentos de la sociedad. ¿Es positivo, entre los jóvenes, jugar a esta clase de juegos violentos? ¿Contribuyen a deformar la personalidad? ¿Es indiferente? Son algunas de las preguntas que todos nos hacemos y en las que los expertos no se ponen de acuerdo. Algunos dicen que la agresividad es intrínseca al ser humano y que como forma parte de nuestra biología solo hay que saber canalizarla. ¿Cuál es el mensaje de estos juegos? Uno de ellos, -dice Martí Avila- es sin duda que ser violento significa ganar y no serlo significa perder: “La violencia se utiliza como recurso para resolver los conflictos, donde matar es una cuestión natural e inevitable, se ignora a las víctimas, no hay compasión”. Por lo cual podemos deducir que, la violencia en estos juegos resulta ser un valor añadido.

Fortnite


Entiendo que, en la medida de lo posible, y más si cabe, deberíamos cambiar los valores y los gustos que favorecen estos contenidos violentos y que no aportan nada bueno para uno mismo ni para la sociedad. Por eso, educar es harto difícil, porque nadie enseña a los padres como hacerlo bien, lo que les supone un esfuerzo considerable. Puede que la Administración responsable de la educación debiera regular junto con los padres, una protección ante el uso indebido de estos utensilios, tarea sumamente difícil ante el actual universo digital.

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