ActualidadOpinió

OPINIÓ MIQUEL MAS: En busca de otra normalidad

Volver a la normalidad que teníamos antes de todo lo que nos está pasando últimamente, tampoco iba a satisfacer a todos, porque, según los estudios más fiables realizados por expertos y analistas, todo nuestro sistema productivo, sanitario, educativo, social, etc., ha fallado estrepitosamente en cuanto han venido las cosas mal dadas.
Es cierto que hace mucho tiempo, algunos pitonisos de mal agüero advertían que para funcionar bien una economía, nunca había sido aconsejable meter todos los huevos en una misma cesta. Ahora, el mismo Antonio Riera, investigador y director técnico de la Fundación Impulsa, nos advierte que, visto lo visto, en adelante, para seguir ganándonos nuestro pan de cada día, hará falta diversificar nuestra mayor industria basada únicamente en el turismo de masas y de sol y playa. Cuando lo decían nuestros viejos que mayormente lo pasaron tremendamente mal a causa de guerras, epidemias y hambrunas, nadie les hacía caso. Según parece, todo lo que pudieron hacer ellos para subsistir y prosperar lo hicieron mal. Ha tenido que llegar el desarrollismo codicioso y desmesurado, otros desastres naturales a causa del cambio climático, una pandemia provocada o no y un colapso económico en los sectores más expuestos que han sido casi todos, para darnos cuenta de nuestra frágil dependencia exterior y la tozuda realidad porque ahora lo dicen los Catedráticos, quienes no saben sembrar trigo ni patatas, pero que, después de estudiar mucho, han podido llegar a las mismas conclusiones que nuestros viejos que no pudieron estudiar nada, solo que ahora los ilustrados pueden explicarlo con gráficos y ecuaciones, porque, piensan ellos, deben ser más entendibles para el común de los mortales que encontrarse a diario con la caja vacía.


¿Y cómo podemos revertir esta situación? Los llamados ecosoberanistas, de izquierdas y de derechas, parece que lo tienen claro: para empezar tan solo cabría el ser conscientes y adquirir productos Km. 0, tanto da si son Km. 0 en Marruecos, en Murcia o en el Valle del Jerte, mientras los vendan en los Hipermercados con parking propio autorizado en las afueras de la ciudad para facilitar la pacificación ciudadana; asimismo el turismo tiene que regularse, y ya que no tenemos competencias en puertos y aeropuertos para limitar su venida, hay que dificultar el acceso público, por ejemplo, a las playas, y que sirva como excusa el que lo hacemos para facilitar su regeneración natural acumulando montones de posidonia hasta que sea tan putrefacta que ahuyente a los bañistas; y, también, proceder al desmantelamiento de los “innumerables” chiringuitos para poder recuperar los ecosistemas y dunas que existían antaño y que tan solo ellos han destruido colocando sus sillas y mesas encima de la arena; también hay que hacerles la vida imposible a los hoteleros para que el turismo sea para todos, esparciendo el llamado alquiler turístico vacacional en cualquier rincón de la isla, que seguramente facilitará la recogida de residuos y, además, porque las viviendas, al estar desperdigadas por todo el territorio seguro que contaminarán menos nuestros acuíferos que tienen que servir para llenar las miles de piscinas hasta ahora consentidas y ya existentes; por descontado hay que seguir embaldosando la isla con placas solares sin ton ni son, aunque el impacto paisajístico a medio plazo pueda ser brutal, nada que ver con el últimamente denostado Puig d’en Móra; y, para otras nimiedades, no olvidarse nunca de comprar vía online, porque el mayor uso del imprescindible móvil resulta sumamente empoderado y ecológico y más de Km. 0 ya no podría ser, porque pueden comprar y que les sirvan sin moverse de su propio domicilio.
Y otra cosa. Para los profesionales sanitarios, el haberse topado con una pandemia debe haber sido una experiencia digna de enmarcar. No puedo compartir algunas decisiones tomadas en tiempos más críticos, no sé si por cuestiones meramente sanitarias o políticas, pero ahora no es el caso. El Hospital Comarcal de Manacor está de fiesta: se cumplen 25 años de su inauguración y puesta en marcha. Enhorabuena pues para todos los que lo hicieron posible: los que están y los que ya se marcharon pero que siguen en nuestro recuerdo, que podrá perdurar muchos años más gracias al trabajo de investigación y seguimiento que realizaron y publicaron nuestros amigos José Mateos y Josep Mª Salom y que invito a leer o releer si es el caso, solo para que se hagan una idea de cómo pueden llegar a conseguirse las aspiraciones de un pueblo.

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba