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Joan Bennàser, director médico del hospital de Manacor: “A todas esas personas que publican bulos en las redes sociales, las podemos invitar a un tour guiado para que vean cuál es la realidad de la que están tan alejados”

José María Sánchez

Desde el pasado mes de marzo, su trabajo dio un vuelco inimaginable. La llegada de la Covid-19 al municipio de Manacor empujó a Joan Bennàser, máximo responsable médico del hospital manacorí, a enfrentarse a la epidemia más dura de este último siglo. A través de esta entrevista, el director médico del Hospital de Manacor nos relata la actual situación de la epidemia; desde los períodos de vacunación, la posible incidencia del frío en la pandemia, la cepa británica, o la resaca de las fiestas navideñas.

– Joan, en primer lugar, usted sabrá que Balears se encuentra actualmente rozando el 40% de vacunados, una cifra mejorable hasta cierto punto. ¿Es usted optimista de cara al ritmo de vacunación que se está implementando en Balears?

– Sí, por supuesto. De todos modos, esa tardanza a la hora de sumar vacunados que tiene Balears, se explica a través de varios motivos. En primer lugar, hay que recordar que el Ministerio de Sanidad organizó la vacunación en varias fases y que se inició en los centros sociosanitarios con los usuarios y su personal. En segundo lugar, que el ritmo de vacunación depende directamente de la cantidad de dosis de vacuna que había llegado a Balears, de forma que había que ajustarse a esas cifras para asegurar siempre una segunda dosis de vacunación en tiempo y forma. Creo que se ha actuado de forma prudente para poder asegurar esa segunda dosis en el momento adecuado. Es más, en los hospitales empezamos a vacunar al personal entre los días 12 y 13, y lo vamos a seguir haciendo al mayor ritmo posible, siempre contando con los envíos que realice el Ministerio de Sanidad.

– ¿De qué modo ha afectado al Hospital de Manacor el repunte que se inició a finales del año 2020?

– Mucho, con un aumento rápido del número de pacientes ingresados, primero en planta y luego, como ocurrió en la primera fase, en cuidados intensivos (UCI). Ese aumento afecta a la organización, el funcionamiento de todo el hospital y la disponibilidad de camas para los ingresos de pacientes con otras patologías, y hace disminuir nuestra capacidad quirúrgica por las necesidades de reconvertir espacios de reanimación y quirófanos en zonas para pacientes críticos. En este momento, hemos reconvertido nuestra área de cirugía sin ingreso en área de UCI Covid-19 con 5 camas, y nos vemos obligados a convertir la zona de reanimación en UCI para pacientes no Covid-19, incluso adaptando algún quirófano para ese menester. De hecho, me gustaría aprovechar esta pregunta para comentar el tema de las informaciones falsas que inundan las redes sociales sin ningún fundamento, y que hablan de la sobrecarga relacionada con la Covid-19 como de algo falso, una invención. A todas esas personas que publican bulos en las redes, las podemos invitar a un tour guiado para que vean cuál es la realidad de la que están tan alejados.

– ¿Hasta qué punto cree que ha afectado la irrupción de la cepa británica en el repunte que ha sufrido Balears en estas últimas semanas?

– Con la información que disponemos, parece ser que ya se ha detectado la variante en Balears, aunque en una proporción baja. A pesar de que esa cepa parece ser más transmisible, creo que ese repunte debe relacionarse con otros factores, como la relajación generalizada de las medidas por una relativa buena situación al final del otoño. Las fiestas, seguramente, han ayudado.

– Hablando en términos estrictamente sanitarios, ¿considera que las fiestas navideñas han afectado en exceso al municipio de Manacor?

– Pienso que tanto el municipio de Manacor como los municipios circundantes que tienen más relación con Manacor, vieron disminuir sus tasas de infección tras el confinamiento perimetral, de modo que partíamos de una situación ligeramente mejor que otras zonas de la isla. El efecto de las fiestas de Navidad y Año Nuevo es generalizado, aunque ese punto de partida previo hace que se notara algo menos. Digo eso, sin olvidar que en la última semana las tasas de infección se han disparado, y se ha duplicado el número de casos de pacientes ingresados tanto en planta de hospitalización como en la UCI.

– ¿Le han sorprendido las nuevas medidas del Govern, entre las que se encuentra la prohibición de las reuniones entre no convivientes en Mallorca (y Eivissa)?

– En absoluto. Parece suficientemente demostrado que, a mayor concentración de personas y a una mayor relajación de las medidas básicas, más contagios, con un aumento exponencial de las tasas de infección. Y buscar recortar el mayor aumento de contagios no es una medida puramente cosmética: ese aumento va directamente relacionado con mayor número de ingresos, con mayor morbilidad y mortalidad. Si no podemos operar porque nuestras UCIs y áreas quirúrgicas están llenas de pacientes críticos, si debemos suspender consultas porque nuestros trabajadores están enfermos, si disminuye la fluidez de los circuitos asistenciales, todo eso nos afecta a todos, directamente, y con graves consecuencias para el sistema sanitario. La afectación de la economía es enorme, evidentemente, pero que dentro de unas semanas o meses haya suficientes potenciales usuarios del sector de servicios en condiciones de poder utilizarlo, depende de cómo los cuidemos ahora.

– Ahora estamos ante las semanas más frías del año. ¿Cree que este contexto en el que las bajas temperaturas dominan la climatología, pueden influir a un agravamiento de la pandemia?

– Teóricamente sí. Esas bajas temperaturas hacen que compartamos lugares cerrados con más facilidad, aunque hay un factor que diferencia los tiempos que vivimos de otros: el cumplimiento de las medidas de distanciamiento, el lavado de manos y el uso de mascarilla. Posiblemente, la menor transmisión de la gripe estacional en el hemisferio norte ahora, y previamente en el sur, pueda estar relacionada con esos factores y, con ello, con una menor incidencia de cuadros respiratorios. Ahí reviste la importancia de mantener activas esas medidas y a extenderlas si es necesario.

– Hace diez meses que el coronavirus entró de lleno en nuestras vidas. Durante estos diez meses… ¿diría usted que ha cambiado el perfil de los ingresados por Covid-19?

– Varias veces, y me explico. Durante ese tiempo hemos pasado de un perfil de paciente de mayor edad, con muchos casos provenientes de centros de mayores, a una época con un aumento muy pronunciado de pacientes más jóvenes, con puntos en los que, de nuevo, los pacientes mayores han sido los más numerosos. Sin embargo, si comparamos dos fases (de abril hasta junio de 2020, y después de junio hasta ahora), vemos como la edad media de los pacientes ingresados no ha cambiado demasiado, al menos con los datos de nuestro hospital. Sí que lo ha hecho, posiblemente, si tenemos en cuenta los pacientes con menos síntomas o asintomáticos. Y es fácil pensar que la disminución de la edad ha aumentado la supervivencia, aunque en realidad se han producido muertes en pacientes relativamente jóvenes y sin factores de riesgo. Ser más joven, en este caso, no nos asegura una buena evolución. Algún día, por ejemplo, quizá sepamos si existe un factor genético o molecular que explique la diferente evolución de la enfermedad.

– ¿Qué les diría usted a todos aquellos que se muestran escépticos o temerosos ante la efectividad de las vacunas?

– Siempre habrá personas que puedan tener dudas sobre la efectividad o la seguridad de un tratamiento, de un medicamento, de una vacuna. Eso no es nuevo. Tampoco que, en ocasiones, no se duda de la misma forma del efecto de otros productos menos controlados y probados, con menor base científica que éstas, o ninguna. Las vacunas se han probado en grupos relativamente grandes, incluso si los comparamos con los estudios previos de otros productos sanitarios. Los resultados de seguridad parecen mostrar pocos problemas graves; en cuanto a la efectividad, los estudios ya la muestran como suficientemente buena; si esas expectativas se cumplen y eso ayuda a que la enfermedad no nos afecte de la forma que lo hace, mejor. Y no, creo que no lleva chip incluido.

– Desde hace semanas, se ha dicho que este 2021 es un año que tendrá un mejor final que comienzo. ¿Es usted también optimista respecto a un mayor control de la pandemia en este nuevo año?

– Espero que sí. Si las expectativas se cumplen, las vacunas deben de hacer aumentar la población protegida y, con ello, llevar a un mejor control de la cifra de infectados con disminución de la morbilidad y la mortalidad. Eso protegerá también nuestro sistema sanitario, de forma que no se vea afectado tan contundentemente por la sobrecarga relacionada con la Covid-19. Si el sistema sanitario resiste, la sociedad y nuestra forma de vida lo agradecerán. No estamos tratando solo una enfermedad infecciosa: tratamos, además, a muchas otras patologías, prevalentes o no, que siguen afectando a las personas, causando sufrimiento y dolor. Y de la respuesta del sistema sanitario depende que ello pueda seguir siendo realidad. ¿A qué estamos dispuestos como individuos a renunciar por mantener un estado de salud adecuado? ¿A qué está dispuesta la sociedad por conseguir que esa esperanza individual se cumpla? Es decisión de esa sociedad primar o no la salud de las personas, y esa decisión (y otras relacionadas) hay que tomarla, en uno u otro sentido, inevitablemente.

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