
Entrevistas
Eva Cerdeiriña: “El acoso laboral todavía es un tabú”
Tan solo el 1% de las denuncias de acoso laboral en Baleares salen a la luz. Un dato que nos ha acercado a hablar con la secretaria de Políticas Públicas de CCOO Baleares, Eva Cerdeiriña, toda una experta en el tema, para aportarnos más información sobre un tema que está de plena actualidad tras el Caso Rubiales.
- He concertado esta entrevista contigo después de leer que en las Islas, tan solo el 1% de los casos de acoso laboral salen a la luz. ¿Cuáles son las causas que explican este número tan bajo de denuncias?
- Son muchas las causas… En primer lugar, y como bien demuestran los números, hablamos de un fenómeno casi desconocido, por el que no hay apenas conciencia social y que hace que esa conducta de abuso se normalice. Aparte de esto, son muchos los condicionantes: sentimiento de culpa en la víctima, miedo a perder el empleo, inexistencia de protocolos de acoso sexual en las empresas, miedo a ser acusadas o mal vistas, temor a revivir esa situación de acoso… Todos estos factores hacen que el número de denuncias por acoso laboral sea tan bajo.
- Con estos números, da la impresión de que los acosadores saben que las víctimas no se van a atrever a denunciarlos…
- Así es, todos estos condicionantes, que son muchos, al final hacen que muchas de las víctimas no se atrevan a hacer nada. Además, como muchos de esos casos de acoso son de jefes a trabajadoras, y el hombre está en una posición jerárquica superior que le confiere aún más poder, eso tampoco anima a la víctima a presentar la denuncia.
- Además, es evidente que el acosador tiene muchas herramientas para silenciar a la víctima…
- Por supuesto. Ya solo por estar en posición de poder, el acosador tiene una serie de herramientas que hacen a la víctima más difícil denunciar. Pero ojo, tampoco nos podemos engañar. Para que haya acoso no tiene por qué haber una posición de dominio o de poder. A veces el acoso no viene de un jefe, también puede venir de proveedores, clientes…
- ¿Cuál es el perfil del acosador?
- Hablamos de varones que suelen estar en una posición de poder, aunque esto no siempre se cumple. En realidad, el acosador puede provenir de cualquier clase social y de cualquier trabajo, ya que el machismo no entiende de estos condicionantes. De hecho, las escasas investigaciones que se han hecho sobre este tema señalan siempre lo evidente, y es que estos acosadores son hombres que responden a una masculinidad tradicional, hegemónica, que tan bien hemos visto ejemplificada en estas semanas con el Caso Rubiales.
- En el caso de Balears, ¿en qué sectores se suele dar más este tipo de conductas?
- Principalmente en sectores muy feminizados, como el de la limpieza o la hostelería, donde la mayoría de trabajadores son mujeres, y suelen trabajar en posiciones inferiores, lo que facilita esos casos de acoso, ya que la gran mayoría de los que ostentan grandes responsabilidades en este tipo de negocios son hombres. Aun así, a veces sucede lo contrario, cuando hay mujeres en lugares de trabajo más masculinizados, y entonces allí también se produce ese acoso.
- Si comparamos estos números con los de otras comunidades, ¿qué conclusiones podemos sacar?
- Por desgracia, estos números son la regla y no la excepción, ya que tenemos unos porcentajes muy similares en todas las comunidades. Esto da una idea de que todavía hablamos de un tabú, aunque ahora el Caso Rubiales haya servido para visibilizar un poco todo esto. Hay que tener en cuenta que muchas veces la propia empresa oculta esos abusos, y aunque en la empresa existan esos protocolos, muchas veces se guardan en un cajón y no se ponen en marcha. Por desgracia es así, las empresas suelen mirar hacia otro lado para intentar taparlo, el acoso laboral está muy normalizado.
- Y estamos hablando de nuestro país, pero entiendo que pasa lo mismo en el resto del continente europeo…
- Pues sí. De hecho, hace tan solo unos años, el Parlamento Europeo publicó una encuesta que aseguraba que el 55% de las mujeres habían sufrido acoso sexual en su lugar de trabajo, lo que pone de manifiesto que tratamos un fenómeno mucho más frecuente de lo que pensamos. El problema es que no se denuncia, y que todos esos casos se ocultan, lo que hace que la atención que recibe este problema por parte de la sociedad sea muy poca. Es cierto que con la ley del Solo Sí es Sí, este problema se puede afrontar con más garantías, ya que se dan una serie de derechos y herramientas a las víctimas, pero es evidente que no es suficiente.
- ¿No crees que, entre las muchas lecciones que se pueden extraer del Caso Rubiales, una ha sido la gran dificultad que hay para sacar a la luz este tipo de conductas?
- Sin duda. El Caso Rubiales, entre otras muchas cosas, ha servido para poner sobre la mesa una discriminación que sufrimos mayoritariamente las mujeres, que está ahí y que se desconoce, y de cómo cierto tipo de hombres que efectúan este acoso disponen de toda una serie de herramientas para ofrecer resistencia ante estos casos.
- ¿Qué soluciones propones para acabar con esta lacra?
- (Piensa unos segundos) Ahora están en marcha los nuevos Planes de Igualdad, donde se cuida mucho todo esto. Los Planes de Igualdad tienen que ser una herramienta fundamental para atajar y sacar a la luz este tipo de situaciones. Aparte de esto, hay que trabajar para que haya más medidas preventivas que favorezcan un entorno laboral libre de acoso sexual. También hay que sensibilizar de diferentes formas y a distintos niveles a las empresas y a los trabajadores sobre lo que es exactamente el acoso sexual, y establecer códigos de conducta y buenas prácticas. Y aparte de prevención y sensibilización, la formación es clave. Muchas veces, cuando vamos a explicar estos protocolos a algunas empresas, somos testigos de cómo los hombres se dan cuenta de que lo que están haciendo está mal, el problema es que ellos no lo percibían así. Y con las mujeres pasa igual. Si ellas no toman conciencia de que están padeciendo una situación de acoso, entonces no avanzaremos jamás.








