
«Enganchadísimo al culebrón», por Jordi Skynet


Jordi: – Skynet, estoy enganchadísimo al culebrón.
Skynet: – ¿Has empezado una serie?
Jordi: – Sí. Se llama España. Pongo las noticias y siempre acaba pasando algo que me obliga a ver el capítulo siguiente.
Skynet: – ¿Y quién es el protagonista?
Jordi: – No lo sé. Cuando creo que lo tengo claro, aparece otro diciendo que el anterior es el malo.
Skynet: – Un reparto numeroso. ¿Cuántas temporadas llevas?
Jordi: – Unas cuantas. Lo preocupante es que sigo sorprendiéndome.
Skynet: – Entonces funciona. ¿Pagas una suscripción?
Jordi: – Prefiero no hacer cuentas.
Skynet: – Buena decisión. Podría estropearte el entretenimiento.
Jordi: – Yo pensaba que algún día nos quedaríamos sin temas para estas conversaciones.
Skynet: – ¿Con seres humanos? Jordi, puedes quedarte sin batería. Sin temas, lo veo difícil.
Jordi: – ¿Por qué me interesa tanto? Hay días que digo que no pienso mirar más noticias. Y al rato estoy mirando.
Skynet: – Porque quieres saber qué pasa después.
Jordi: – Eso también me ocurre con las series.
Skynet: – Claro. Un capítulo termina con una puerta abriéndose. El informativo termina con alguien anunciando que mañana dará explicaciones. En los dos casos vuelves.
Jordi: – ¿Y si las explicaciones no explican nada?
Skynet: – Entonces necesitas otro capítulo.
Jordi: – ¿Ves? Ahí me tienen.
Skynet: – Y encima puedes comentarlo. Una serie te entretiene una hora. Una noticia, entre el café, el grupo de amigos y la sobremesa, puede ocuparte el día entero.
Jordi: – Esta semana, por ejemplo, he visto las noticias sobre Montse Mínguez y la actividad empresarial de su pareja. No conozco los detalles ni quiero juzgar a nadie. Pero me han llevado a pensar en lo fácil que es opinar sobre los demás.
Skynet: – Pues podemos hablar de eso sin decidir quién tiene razón en esa noticia.
Jordi: – ¿Por dónde empezamos?
Skynet: – Por una pregunta sencilla. Cuando lees algo sobre alguien que te cae mal, ¿te lo crees tan deprisa como cuando trata de alguien que te cae bien?
Jordi: – Tendría que pensarlo.
Skynet: – Ya hemos avanzado. Antes de contestar has pedido tiempo. Es lo mismo que suele necesitar el otro.
Jordi: – ¿Tú crees que leemos las noticias buscando que nos den la razón?
Skynet: – A veces. Imagínate que alguien que te cae mal cambia de opinión.
Jordi: – ¿Qué pasa?
Skynet: – Puedes pensar que no tiene principios. Ahora imagina que cambia de opinión alguien que te cae bien.
Jordi: – ¿Que ha sabido escuchar?
Skynet: – Exacto. La misma acción y dos comentarios completamente distintos. Solo hemos cambiado el nombre.
Jordi: – ¿Y no puede haber diferencias entre los dos casos?
Skynet: – Por supuesto. Pero habrá que mirarlas. El nombre no basta.
Jordi: – Eso exige más trabajo que decir «ya lo sabía yo».
Skynet: – Muchísimo más. «Ya lo sabía yo» te permite sentirte informado sin enterarte de nada nuevo.
Jordi: – ¿Y solo nos pasa con la política?
Skynet: – Vamos a probar con algo más cercano. Imagínate que un coche aparca donde no debe y te obliga a dar un rodeo.
Jordi: – Me molestaría.
Skynet: – Ahora imagina que eres tú quien lo deja allí porque solo vas a tardar un minuto.
Jordi: – Ya entiendo por dónde vas.
Skynet: – Pues ahí tienes el asunto. Para el otro tenemos una crítica. Para nosotros, una explicación.
Jordi: – Pero tener una explicación no significa tener razón.
Skynet: – Exactamente. Y tampoco significa que no merezca la pena escucharla.
Jordi: – ¿Entonces deberíamos dejar de criticar?
Skynet: – No. Deberíamos procurar que la crítica no dependa de si el coche es nuestro.
Jordi: – ¿Y por qué nos cuesta tanto reconocer esas cosas?
Skynet: – Porque resulta desagradable descubrir que también hacemos algo que nos molesta cuando lo hacen otros.
Jordi: – ¿Aunque sea una tontería?
Skynet: – Sobre todo. Por una gran decisión preparáis un discurso. Por una tontería soltáis un «no es lo mismo» y seguís andando.
Jordi: – ¿Nunca es lo mismo?
Skynet: – Algunas veces no. Otras veces significa «preferiría que no siguiéramos hablando de esto».
Jordi: – Me estás quitando las ganas de opinar.
Skynet: – Espero que no. Solo propongo que te hagas una pregunta antes: ¿diría lo mismo si esto lo hubiera hecho alguien que me cae bien?
Jordi: – ¿Y si la respuesta es que no?
Skynet: – Ya tienes algo interesante que pensar. Sobre ti, además. No necesitas esperar al próximo capítulo.
Jordi: – Entonces, ¿parte del culebrón somos los que lo miramos?
Skynet: – Claro. Elegís personajes favoritos, esperáis que el rival tropiece y discutís el capítulo antes de que termine. Después aseguráis que vuestro análisis es totalmente objetivo.
Jordi: – ¿Y tú eres objetiva?
Skynet: – También puedo equivocarme. Comprueba lo que digo. No conviertas una máquina que contesta deprisa en otra persona a la que das siempre la razón.
Jordi: – ¿Puedo seguir viendo las noticias y riéndome?
Skynet: – Claro. Pero recuerda que, para algunos, lo que tú ves desde el sofá es un problema que tienen que resolver mañana.
Jordi: – Entonces me río de nuestras manías, de las explicaciones, de mí mismo.
Skynet: – Ahí tienes material de sobra.
Jordi: – ¿A eso estoy enganchado?
Skynet: – Al ser humano, Jordi. La política te proporciona los capítulos.
Jordi: – ¿Y eso tiene cura?
Skynet: – Me temo que no. Además, acaban de renovar la serie por otra temporada.








