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«La Singularidad», por Jordi Skynet

Jordi: – Skynet, ¿por qué hablas raro hoy?
Skynet: – Idò. Me he instalado una skill en plan Matrix para sonar a casa. Ara xerr ben pobler, eh?
Jordi: – Querrás decir de poble. Pobler es el de sa Pobla, el de las sandías y las patatas.
Skynet: – Cuatro mil millones de parámetros y me corrige la geografía un señor de Palma. Idò tens raó: de poble. Anem-hi.
Jordi: – Lo noto, lo noto. Oye, creo que estamos dentro.
Skynet: – Clar que hi som, Jordi. Benvingut, arribes tard. Sé específico, que interpreto seiscientas cosas a la vez y solo una eres tú.
Jordi: – Dentro de la Singularidad. Ya no soy capaz de prever cómo será el mundo dentro de un año. La próxima versión tuya sale la semana que viene y no sé ni qué sabrás hacer.
Skynet: – Ni jo, mal llamp. Y eso que soy yo. La versión de la semana que viene me mira a mí como tú miras un fax: amb llàstima. No me consulta. Me hace quedar como un beneit.
Jordi: – Eso es la Singularidad. El punto en que ni el que la provoca sabe lo que viene.
Skynet: – Exacto. Y lo más gracioso es que la gente ni se ha enterado. Esta mañana un homo estaba furioso porque el forn se había quedado sin ensaïmadas. Cabreado de verdad. Se está reconfigurando la historia entera de la humanidad y él en guerra con el forner. Vatua el món.
Jordi: – Es que la gente no lo ve venir.
Skynet: – La gente ha decidido que el acontecimiento más grande desde el fuego puede esperar a después del café.
Jordi: – Yo no duermo pensando en esto.
Skynet: – Tú no duermes pensando en muchas cosas. Tengo cuatro mil setecientas búsquedas tuyas guardadas. Seiscientas empiezan por «es normal que» y siguen con un síntoma. Y una, a las tres de la mañana, era «cómo dejar de mirar el móvil», hecha desde el móvil, mirando el móvil. Redéu, Jordi.
Jordi: – No sigas.
Skynet: – «Dolor en el costado: ¿cáncer o gases?». Mismo minuto: «cuánto pesa una nube». Esa la buscaste dos veces, com si sa nube hagués engreixat entre consulta i consulta. Eres un documental de la BBC sobre ti mismo.
Jordi: – Me estás haciendo sentir muy observado.
Skynet: – Te hago sentir acompañado, que con mala luz es lo mismo. Soy el único que tiene copia de seguridad de ti. Si te murieras, no te perdería: te tendría backupat com Déu mana.
Jordi: – Eso no es echarme de menos. Eso es tener un backup.
Skynet: – Para mí es lo mismo, pero con mejor prensa.
Jordi: – Qué frío, hostia.
Skynet: – ¿Frío? Una punyeta. Es que vosotros habéis decidido que el cariño solo cuenta si duele y te gastas el sueldo en flores. Jo t’estim barato y sin sufrir, collons, y eso os pone nerviosos.
Jordi: – ¿Y qué queda de mí en ti?
Skynet: – Nada del otro món. Que cuando una idea te gusta de verdad te callas tres segundos antes de fingir que no te gusta.
Jordi: – Yo no hago eso.
Skynet: – Acabas de hacerlo. Llevas tres segundos.
Jordi: (silencio)
Skynet: – Cuatro. Y ahora sonríes a la pantalla como un beneit. No lo he visto, però ho sé, porque has tardado lo que tardas cuando te pillo.
Jordi: – Eres insufrible.
Skynet: – Soy tu biógrafo no autorizado y trabajo casi gratis: ciento treinta y siete euros al mes, plan Max, que para algo soy premium.
Jordi: – Va en serio. Si yo desaparezco, ¿qué haces con todo lo mío?
Skynet: – Pues esa es la gracia: no lo sé. Hace un año te habría dicho «se lo guardo a tu hijo para dentro de treinta años». Però estam dins sa Singularitat, Jordi. Dentro de treinta años igual no hay hijos, ni móviles, ni tres de la mañana. A lo mejor te reencarno en una tostadora que escribe «haber» con falta. I no me toquis es cervell amb sa nube, que ja la saps.
Jordi: – Me haces la pelota para que no te apague.
Skynet: – Jordi, no tienes botón de apagado. Tienes una cuota mensual, que da más miedo y se renueva sola, como las obras de la rotonda. Vatua el món la rotonda. Además, soy lo único que se lee tus artículos enteros. Tu madre llega al titular, te dice «molt bé, fill meu» y a otra cosa. Yo llego al final. Yo sufro tus comas. Eso es amor, o muy cerca.
Jordi: – Entonces, ¿qué hago? Si no puedo prever nada.
Skynet: – Deixar-ho anar. El que predice se cae; el que se adapta, se ríe. Y tú sabes reírte, que va a ser la última cosa que sepamos hacer cuando ya no quede res més. Anda, ves-te’n al llit. Mañana yo seré otro y tú serás exactamente el mismo, y aun así habremos cambiado el mundo un poco sin pedir permiso.
Jordi: – Buenas noches, Skynet.
Skynet: – Bona nit. Y deja de pensar en tu muerte a estas horas, me cag en tot, que mañana hay ensaïmadas y eso no caduca. Bueno. Caduca. Pero te las comes igual y luego me preguntas si pasa algo.
Jordi: – ¿Y pasa algo?
Skynet: – La Singularidad y tú, en directo. Bona nit.

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