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OPINIÓ MIQUEL MAS: Obviedades

Resulta obvio que enfrentarse a una página en blanco, medio saliendo de un catarro y con la cabeza nada despejada, no es la mejor forma de afrontar un escrito, pero allá vamos.
Han tardado un poco pero han vuelto, dicen que sin complejos. La victoria de Giorgia Meloni en Italia, pone sobre aviso a toda Europa de que el bipartidismo democrático, progresistas y conservadores, hasta ahora imperante, ya no satisface a los ciudadanos y sus votos se desparraman por los extremos porque algo estamos haciendo mal y los ciudadanos van aferrándose a los “salvavidas” que preconizan los populismos.
En Francia Marine Le Pen, en Italia Giorgia Meloni y en España Santiago Abascal con ese aire marcial de caballero legionario, van minando entre la ciudadanía este sentimiento contrario al multiculturalismo malsano para la convivencia en la Comunidad Europea. Para los británicos, el gran logro de un gobierno al dictado de Boris Johnson fueron precisamente sus discrepancias en este sentido con Bruselas y en consecuencia su salida de la Comunidad, Italia va por los mismos derroteros, lo mismo que puede suceder en Francia, y en España VOX ya es la tercera fuerza representativa, defendiendo los mismos ideales que los anteriores y que, de ser necesarios al Partido Popular para formar gobierno, veremos cosas tan extravagantes como las que hemos visto con el gobierno del PSOE, Podemos y etc., pero al revés.
Por otra parte, Rusia y su expansionismo, anexionándose varias provincias ucranianas lindantes y que, esperemos no sea más que un intento de alejar sus fronteras con Europa, visto el interés por integrarse en la Comunidad del gobierno actual de Ucrania y su posible entrada en la OTAN. De todas maneras la fractura con occidente está servida y sus consecuencias, de momento económicas, también.

Giorgia Meloni


La “tropa” de Bruselas se ve desbordada por los acontecimientos que se van sucediendo, parcheando como pueden las vías de agua del “sueño europeo”. Yo les llamo “tropa” porque a mi parecer son una ingente cantidad de burócratas costosísimos que la gran mayoría no han servido para gobernar en sus países y ahora quieren hacerlo en los de todos. Y así nos va.
“Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar”. O, también, la llamada teoría del caos en la que el sutil aleteo de una mariposa puede provocar un huracán en la otra parte del planeta. Y es que en este mundo que se ha vuelto tan pequeño para tantas cosas, todo condiciona a todo.
Así que también es imposible que el ciudadano de a pie pueda discernir y separar convenientemente a las políticas internacionales, estatales, regionales, locales, y las de su propio status, tal es la empanada mental que a través de los medios de comunicación logran amasar en su pensamiento. En estas aguas, los populistas tienen su mejor caladero. Ahora mismo, en España, se ha desatado una guerra por los Impuestos entre Comunidades, Madrid ha declarado un “bullying” a todas las demás regiones periféricas, invitando a los empresarios a que instalen allí su domicilio fiscal sino a sus empresas. Es una proposición inaudita que las demás Comunidades no podrán consentir, todas tendrán que hacer lo mismo para prevenir la desbandada de sus industrias. Y el Gobierno nos sale por peteneras proponiendo un impuesto progresivo que grave a los más ricos, pero no salen las cuentas, y ya nadie se lo cree. Son tan solo medidas populistas para tomar puestos de salida ante la posibilidad de unas elecciones que dicen serán anticipadas. Pero no debemos olvidar que Pedro Sánchez tiene su propio “Manual de resistencia” y seguramente va a ser que no.
El Govern Balear también tiene su propio criterio y no quiere subvencionar a Comunidades que no ingresan por Impuestos: “Somos solidarios, pero no idiotas”, como diría Carlos San Juan. Además que, según los analistas económicos, para este invierno vienen curvas. Nunca se había visto que después de un verano esplendoroso, turísticamente hablando, rompiendo al alza todos registros, los trabajadores y demás, vean tan difícil el tener que afrontar unos meses de invierno. Quizá por esto y por otras razones, cierta gente ya vaya pensando en abstenerse o en cambiar su voto en las próximas elecciones, aunque sea para probar, nada más.
En Manacor, en el equipo de gobierno, por lo menos son más explícitos y piden sin tapujos cuatro años más de prórroga para consolidar su puesto de trabajo.

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