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«Nunca digas nunca jamás», por Miquel Mas

La regidora de Educación y otras cosas, Carme Gomila, en una entrevista de José Mª Sánchez para esta publicación, hace un par de semanas, sentenciaba que “Comptam amb tots els elements per seguir governant en minoría fins al 2027 sense cap problema”, y en política, decir esto públicamente es una aberración. Esto se piensa, se sabe, pero no se dice, entre otras cosas porque es un desprecio a la capacidad de entendimiento del adversario ya que se le considera sometido a su capricho. Visto lo visto, yo no digo que no sea cierto, pero si de verdad es así, los ciudadanos nos estamos perdiendo algunas explicaciones sobre una aseveración de tanta envergadura, ya que en contenido esto significa una clarísima declaración de pactos atados y bien atados hasta el final de la legislatura, y no es por nada, pero quienes somos llamados a votar, tenemos derecho a saber cómo se utilizan nuestros votos.
Lo llamativo no es que pueda haberse llegado a un acuerdo mayoritario entre las partes y que toda la población agradecería para que por lo menos intenten poner un poco de sentido común a tanto desorden como el que ya perciben muchos ciudadanos, sino que sea la derecha y la ultraderecha, tan denostadas por el equipo de gobierno -que dice ser la verdadera izquierda local-, la que por “responsabilidad institucional” apuntale la gestión municipal. Descartada la Núria del PSOE, por mala, malísima y la culpable de todos los males, pasados, presentes y futuros -aunque sin explicarnos el porqué-, tan solo faltaba la “pacificación” de la Maria Antònia del PP y el Esteve de VOX para poder reafirmarme en lo que ya dije en privado: que Miquel Oliver de MÉS-Esquerra sabe manejar muy bien el cotarro y que hay alcalde para hasta cuando se jubile.
No obstante, toda acción de gobierno necesita de su oposición, cuanto más responsable sea mejor para la población. Pero ser oposición es saber fiscalizar a quienes gobiernan y tratar de corregir en lo necesario las propuestas que pretendan unitariamente aprobar y no afirmarlos aún más en sus posiciones partidistas, para esto ya existen los pactos, que no son utópicas necesidades de responsabilidades institucionales ya que no suelen ser más que excusas para ocultar intereses particulares disfrazados de formalidad.
La connivencia entre los llamados izquierdistas y los derechistas no es nueva, en el fondo se quieren, por lo que existe una interesada complicidad. No sabré explicarme bien, pero es como aquellos sujetos que frecuentan casas de putas coincidiendo repetidamente y que llegan a confraternizar por motivos obvios, llegando a entablar una sólida amistad que les sirve de tapadera, o sea, que las mismas circunstancias hacen que acaben siendo, aun sin conocerse del todo, amigos para siempre.
Por otra parte, hay que ver el nivel de nuestros políticos: Monjo justificando el hotelito rural ilegal de su hija; Núria Riera dice que “trabajando” como una posesa al 175% en dos jornales oficiales, porque otros también lo hacen; Apesteguía sin estar enterado de que su madre ha vendido la casa a unos alemanes; Llodrà diciéndole a Bestard que no cabe en la piscina ilegal del chalet de su jefe Alzamora, etc. En fin, que, sin quererme meter con nadie, me remitiré tan solo a unas palabras de Bernard Shaw: “Los políticos y los pañales deben ser cambiados con frecuencia…, ambos por la misma razón”.
Otra cosa que no viene a cuento, pero para que conste: el alcalde Miquel Riera, de ALM, no tuvo nada que ver con la solicitud, proyecto y aprobación para la rehabilitación de Na Camel.la, que se incluyó junto con otras realizaciones en el Pla Mirall de un Jaume Matas todavía inmaculado, si bien pudo beneficiarse por la ejecución de las obras que se alargaron durante su mandato. Lo digo no en perjuicio de Miquel Riera, sino para hacer honor a la verdad. Pero Jordi Caldentey que no se preocupe, esto suele pasar a menudo. Por ejemplo, a Miquel Oliver se le recordará seguramente por haberse construido en Manacor durante su mandato la mayor fábrica de tocapelotas (con perdón) del mundo entero.

Núria Hinojosa

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