
«Necesito… ¡velocidad!», por Jordi Skynet


Estaba la otra noche terminando unos programas en Python, como suelo hacer a menudo, centrado en el análisis de secuencias de DNA derivadas del secuenciador de tercera generación. Estoy trabajando en ello porque en dos meses parto a San Diego, donde se presentarán mis últimos avances en diagnóstico de tercera generación. Me hace ilusión este viaje, no solo por la ciencia, sino porque siento que se cerrará un círculo personal.
Me recuerdo a los 11 años, sentado en una butaca del cine Metropolitano de Palma, un multicines cercano a la Plaza Pere Garau. Era un lugar mágico, con pantallas grandes que te envolvían. Allí, en ese cine, vi por primera vez «Top Gun». Los que tuvimos la ocasión de verla en esa época y en esas pantallas entenderán de lo que hablo. Muchos de mis amigos y yo somos fans incondicionales de la película. Ahora, 40 años después, tengo la oportunidad de estar en el epicentro de aquella aventura: el barrio de Miramar, en Fightertown. Al final, la ciencia, y no mis capacidades para pilotar, me ha llevado allí.
Con todos estos pensamientos rondando en mi mente, me encontraba concentrado en mis códigos cuando, de repente, una alerta rompió el silencio de la noche. Eran ya las 12 y mi correo anunciaba algo inesperado. Sin estar preparado para lo que estaba por venir, abrí el mensaje: era la primera versión de la siguiente evolución del GPT-4, el GPT-o1 Preview y Mini.
Obviamente, no pude resistir la tentación. Decidí tomar una de mis nuevas versiones de código y poner a prueba el modelo. El código era uno de los programas más recientes que había desarrollado para analizar secuencias de DNA, un proceso complejo que demandaba precisión. Lancé la instrucción al modelo y lo que sucedió después fue asombroso. Aunque el sistema me indicó que estaba «pensando», un proceso que parecía más lento que lo habitual, los resultados fueron impresionantes. La depuración fue casi perfecta. Los errores que esperaba ver simplemente no estaban, y las soluciones que ofreció fueron tan detalladas como correctas.
Al principio, la lentitud del proceso me hizo dudar. Me pregunté por qué algo tan avanzado no podía ser más rápido. Pero cuando empecé a ver los resultados, entendí que el GPT-01 Preview estaba haciendo algo más. No era solo cuestión de velocidad, sino de una cadena de razonamiento más profunda. Por primera vez, el modelo no solo ofrecía una solución, sino que parecía razonarla, presentando alternativas que no había considerado antes. Era como si realmente estuviera «pensando», evaluando el problema desde diferentes ángulos antes de tomar una decisión.
Este nuevo enfoque, lo que llaman «cadena de razonamiento», permite al modelo trabajar de manera más estructurada. Ya no se trata solo de responder preguntas o resolver problemas con base en patrones previos, sino de procesar el contexto en su totalidad y proporcionar soluciones más ricas y variadas. El uso del contexto es mucho más amplio que en las versiones anteriores, permitiéndole ofrecer no solo respuestas correctas, sino también alternativas y explicaciones razonadas. Es una capacidad que se acerca cada vez más a lo que llamaríamos un pensamiento lógico y humano.
Y es aquí donde me asalta la gran pregunta: ¿Estamos realmente más cerca de la Inteligencia Artificial General? La capacidad de «pensar» y razonar no es algo que esperaba ver tan pronto. Hasta ahora, la mayoría de los avances en IA habían sido incrementales, pero este salto me parece cualitativo. GPT-01 Preview no es solo una herramienta mejorada; es un paso hacia algo más profundo, una inteligencia que no solo entiende el mundo, sino que también reflexiona sobre él.
¿Qué significa esto para el futuro de la inteligencia artificial? ¿Qué impacto tendrá en la investigación científica, en la tecnología y, más allá de todo, en la sociedad? Estas son preguntas que aún no tienen respuesta, pero lo que es seguro es que estamos viviendo en una época donde cada nueva iteración de estas tecnologías redefine lo que creíamos posible.
No sé cómo será la próxima versión, pero lo que es seguro es que estamos solo al comienzo. Este camino que parecía estar limitado a la ciencia ficción está empezando a volverse realidad. Y la pregunta que queda en el aire es: ¿Qué haremos cuando realmente alcancemos la Inteligencia Artificial General? ¿Estamos preparados para ello?








