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El surrealismo urbanístico de un solar municipal: asfaltan una calle nueva rodeando un gallinero ilegal que se apoya en la fachada de un vecino

Las imágenes hablan por sí solas y reflejan un caso sangrante de abandono de la disciplina urbanística municipal. En una parcela de titularidad pública destinada a calle, el Ayuntamiento ha llevado a cabo recientemente las obras de reurbanización y asfaltado del entorno, pero con una insólita salvedad: han tirado el asfalto y colocado la acera bordeando directamente una caseta ilegal y un gallinero, dejándolos intactos en mitad de la vía pública.
La decisión de no actuar sobre su propio terreno no solo ha dejado una calle inconclusa y con un remate estrambótico, sino que está provocando un perjuicio directo e irreparable al propietario de la vivienda colindante.
El afectado, que ha concluido la obra de su casa, se encuentra con que no puede finalizar el remate lateral de su fachada. Como atestiguan las fotografías, la estructura ilegal está adosada e incrustada a escasos centímetros de las placas cerámicas recién colocadas en la vivienda privada.
Esta invasión física impide el acceso de los trabajadores para rematar el paramento, además de generar un espacio ciego e inaccesible donde se acumulan suciedad, hojas secas y humedad, deteriorando el revestimiento nuevo.
Detrás de la fachada de la caseta, el solar de propiedad municipal funciona a pleno rendimiento como una explotación agrícola y ganadera no autorizada. En el interior del terreno se observan la tierra labrada como huerto y estructuras de malla donde se crían gallinas en pleno casco urbano.
La presencia continua de estos animales y el pienso acumulado han derivado en una grave situación sanitaria denunciada por los vecinos: plagas de ratas de gran tamaño, invasión de pulgas y garrapatas, además de intensos malos olores. A esto se le suma la acumulación de maderas, paja, plásticos y escombros dispersos por la parcela municipal, lo que supone un auténtico polvorín y riesgo de incendio en las épocas de más calor.
Ante los reiterados escritos y quejas presentados por el propietario afectado, la respuesta de la Administración local ha sido la inacción. Las excusas municipales se han limitado a argumentar que el vecino «ya sabía que allí había un gallinero» y que «no se puede hacer nada por ahora», remitiendo la solución a un ambiguo «ya se hará la obra más adelante».
Resulta paradójico que el Ayuntamiento haya desplegado maquinaria, operarios y presupuesto público para ejecutar el asfaltado de la calle contigua y la acera, y sin embargo haya preferido amoldar la obra pública alrededor de la construcción ilegal antes que ejercer sus competencias, recuperar la parcela municipal y exigir la retirada del gallinero.
​Los vecinos afectados exigen la intervención urgente de la Concejalía de Sanidad y de la de Urbanismo para decretar el desalojo de los animales, el derribo inmediato de la estructura que daña la vivienda colindante y la finalización correcta de la calle.

Una vecina afectada

La calle ha quedado inconclusa, con un remate “estrambótico”
El Ayuntamiento ha tirado el asfalto y colocado la acera bordeando directamente una caseta ilegal y un gallinero

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