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Patró Pelat, una apasionante historia que se prolonga en el tiempo (II)

Tomeu Vadell, hijo del Patró Pelat, patroneó la embarcación de arrastre “Antonia»

Continuando con la historia de la remota presencia en Cala Manacor de la familia de pescadores compuesta por Salvador Honorat Vadell Cantallops y su esposa Joana Maria Barceló, junto a sus siete hijos -cinco varones y dos hembras-, primero nos situaremos en lo que fueron los inicios de la actividad pesquera en la costa manacorina, hoy conocida como Porto Cristo, después de que fuera Colonia del Carmen.
Según afirma Juan Moratille en su libro “Manacor, ayer, hoy y mañana», la actividad pesquera en las aguas del litoral de Manacor se remonta al lejano año 1247, comentando que el referido año aparecen en los archivos, constancia de tres licencias de pesca concedidas a Bernat Puig, Guillem Sastre y Bernat Tió, que les autorizaban para pescar en la Cala Manacor y el estanque «den Pessonada» (Cala Murada), mediante el pago de 65 sous. En un estudio realizado por la historiadora portocristeña Lourdes Melis, comenta que «Damià Duran, uno de los autores que más ha estudiado y consultado sobre los habitantes y la historia del pueblo que entonces se conocía como Cala Manacor, constata que en el año 1604 un grupo de pescadores propuso sufragar la construcción de dos estatuas que representaran a San Pedro y San Pablo”.
El citado historiador Damià Duran, en su libro «Mode de viure del pescador de Cala Manacor«, apunta que en el año 1828, el Ayuntamiento «concedió licencia y permiso al patrono Bernardino Rosselló, que lo es del llaüt llamado la ‘Santísima Trinidad’ para que con su tripulación, que se compone de dicho patrón, 4 hombres y dos muchachos, puedan ejercer su oficio de la pesca por estas riberas del distrito de esta villa…”. La citada autorización le era expedida a dicha embarcación de pesca, en cumplimiento a la orden, dictada en 1800 por las autoridades sanitarias, de acuerdo a las previsiones de la salud pública. Y es que durante mucho tiempo existió la creencia de que muchas de las enfermedades entraban procedentes del mar.
Como hacían los pescadores de otros puertos de la isla, los que faenaban en aguas de Cala Manacor, vivían temporalmente a la orilla del mar, ya fuera en sus propias embarcaciones o refugiados en cuevas naturales próximas a la costa. Así consta en los archivos que «en el año 1890, la familia de los ‘Pelats’ , procedente de Felanitx, vivía en Cala Manacor desde hacía 14 años«. O sea, desde el año 1876.
Aquella familia de pescadores vivía en una cueva situada donde actualmente se levanta el Club Náutico Porto Cristo, punta que conectaba con la plataforma en la que las barcas de pesca descargaban el pescado y con uno de los caminos que enlazaban la cala con el pueblo de Manacor, punto de venta del producto de la pesca. Aquella punta o pequeño cabo quedó bautizada y todavía hoy se conoce como la «Punta dels Pelats».
Cuenta Lourdes Melis en su trabajo, que «la familia de los Pelats la conformaban el matrimonio Salvador Honorat Vadell y Joana María Barceló y sus siete hijos. Una de las hijas, María, se casó con un pescador procedente de Capdepera, de nombre Miquel Monserrat ‘Gabellí’”.
Volviendo al libro de Damià Duran, citado anteriormente, apunta que «la formación estable de pescadores profesionales en Cala Manacor surgió de un agrupamiento de inmigrantes, o mejor dicho, de pescadores llegados de otras poblaciones. Procedían de Felanitx, Palma, Andratx, Capdepera y Valldemossa. Una vez asentados en la Cala, la progresión de la comunidad de pescadores quedó asegurada por el aumento de nuevos nacimientos, como los hijos del Patró Pelat, Joan y Miquel, los cuáles se casaron y generaron nuevas familias de pescadores, un incremento generacional que pone de manifiesto el censo de población del año 1893. Aquella comunidad se incrementó en 1894 con la llegada de Miquel Monserrat Orpí, también procedente de Felanitx, un alta que compensó, a finales del siglo XIX, la baja por defunción de Salvador-Honorat Vadell Cantallops, nacido el 17 de enero de de 1827, y que en 1893, además de patrón, era el celador del puerto de Cala Manacor«.
Según nos cuenta Salvador Vadell, bisnieto de Salvador-Honorat, el primer Patró Pelat que se instaló, con su familia en Cala Manacor, con todos sus hijos varones, se dedicaron a la pesca con llaüt, durante más o menos tiempo. Bartolomé Vadell Barceló, su abuelo paterno, casado con Magdalena Galmés, fue patrón de la barca del bou (pesca de arrastre) «Antonia«, propiedad de los Baltasans, hasta su jubilación.
La saga de los Pelat se fue enraizando en Porto Cristo, donde todos gozaron del respeto del vecindario, alcanzando gran popularidad, al igual que otros pescadores llegados, años después, de distintas localidades de la isla, como los Perlines, Mossets y algunos más que patronearon las barcas del bou en la época de mayor esplendor de la actividad pesquera de Porto Cristo.

Continuará en un próximo reportaje.

La familia de los Pelat, arreglando aperos de pesca en la cueva donde vivía. El patró Salvador Honorat, el primero por la izquierda, sentado
Salvador Vadell «Pelat», nieto del patró Bartomeu Pelat y bisnieto de Salvador Honorat

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