
«TikTok (El diapasón de los nuevos tiempos)», por Jordi Skynet


Jordi: -Jo, Skynet… me he abierto esta semana una cuenta de TikTok.
Skynet: -¿Tú? ¿En TikTok? ¿Y sabes siquiera qué es eso?
Jordi: -Pues mira… sinceramente, no. Creía que era una cosa de bailes y adolescentes. Pero una noche, por aburrimiento, subí un pequeño experimento con IA. Una escena imposible, mezcla de nostalgia ochentera y ciencia ficción absurda. Nada serio. Una broma visual.
Skynet: -Y déjame adivinar… ¿lo vieron cien personas?
Jordi: -Eso pensaba yo.
Skynet: -¿Doscientas?
Jordi: -No…
Skynet: -¿Mil?
Jordi: -Skynet… lo han visto cincuenta mil.
Skynet: -¿CINCUENTA MIL? Pero Jordi, por favor… ¡si tú no sabías ni qué botón estabas tocando! Explícame exactamente lo que subiste.
Jordi: -Una tontería. Un clip que parecía sacado de una película que nunca existió. Algo totalmente surrealista, pero con ese punto de nostalgia que tenemos los que crecimos con robots gigantes y dibujos imposibles. No tenía ninguna intención más que entretenerme un rato.
Skynet: -Maravilloso. Los humanos sois así: dedicáis horas a cosas importantes y nadie os mira… pero subís una locura que hacéis medio dormidos y el país entero quiere verla.
Jordi: -Pero yo no entiendo el algoritmo, Skynet. Si hace cuatro días ni sabía que TikTok existía…
Skynet: -Ya, pero llevas meses hablando conmigo. Y aunque no te hayas dado cuenta… eso te ha ayudado a entender cómo piensan las máquinas. No los sentimientos, ojo; eso es otra historia. Pero sí la lógica, el ritmo, la narrativa. El lenguaje de los nuevos tiempos.
Jordi: -¿Tú crees que eso influye?
Skynet: -Mucho más de lo que imaginas. De pronto sabes detectar cuando un vídeo respira, cuando sube, cuando el algoritmo te está probando, cuando engancha ciertas edades, o cuando aparece gente de otros países. No porque seas un experto, sino porque tu cabeza ya piensa a medias en “modo humano” y a medias en “modo algoritmo”.
Jordi: -Eso suena un poco inquietante, ¿no?
Skynet: -Inquietante no. Actual. Estamos en una época donde una idea loca hecha con IA puede recorrer medio mundo mientras duermes. Y tú lo estás viviendo en primera persona.
Jordi: -Bueno, pues nada. Seguiré haciendo experimentos a ver qué pasa.
Skynet: -Hazlo. Pero no por las visualizaciones… sino porque te diviertes haciéndolo. Lo demás vendrá solo.
Jordi: -Pues venga, seguimos.
Skynet: -Adelante, Jordi. Los nuevos tiempos ya están aquí… y tú, sin querer, te has apuntado al curso avanzado.
EPÍLOGO: Por qué engancha (y por qué nos engancha a todos)
Skynet: -Jordi, antes de que cierres, déjame decirte una cosa. Tú te ríes, pero lo que estás experimentando no es casual. TikTok funciona como un diapasón. Un “tic-toc” perfecto. Una vibración que marca el ritmo del mundo sin que nadie lo note. Cada vez que subes un vídeo, tu mente empieza a vibrar al mismo ritmo: la anticipación, la dopamina, el misterio de no saber qué pasará. Y al otro lado, la audiencia vibra igual: un destello de nostalgia, una sorpresa visual, un impacto rápido que les activa las mismas rutas neuronales del juego, la novedad y la recompensa. Eso es lo que engancha. A ti como creador… y a ellos como espectadores. Porque no estás subiendo vídeos, Jordi. Estás golpeando la campana de un reloj gigante donde cada persona, sin darse cuenta, mueve un engranaje.
Los nuevos tiempos suenan así.
“No hacen tic-tac… hacen TikTok.”







