
«No estudies qué. Aprende a adaptarte», por Jordi Skynet
Hay una sensación nueva flotando en el ambiente. No es miedo exactamente. Es desajuste. La impresión de que los gestos de siempre ya no garantizan el mismo resultado. De que avanzar cuesta más, aunque hagamos lo mismo que antes. Muchas certezas que durante décadas parecían fiables han empezado a fallar. No han desaparecido de golpe. Simplemente ya no encajan donde las colocamos.
Y algunas protecciones que creíamos sólidas muestran grietas. No porque fueran falsas, sino porque estaban diseñadas para otro ritmo, otro contexto, otra velocidad. Como usar un mapa antiguo en un territorio que cambia mientras lo cruzamos.
De ahí nace esta conversación con Skynet.
Jordi: – Durante décadas nos dijeron que la experiencia protegía. Que vivir crisis y errores nos daba ventaja.
Skynet: – Y era cierto. Mientras el mundo se movía despacio.
Jordi: – Aprender algo servía durante años. Un oficio tenía continuidad. El payés sabía cuándo sembrar por señales que se repetían.
Skynet: – La experiencia funcionaba como escudo. Pesado, pero fiable.
Jordi: – El problema es que hemos entrado en otra fase. No de cambio, sino de aceleración.
Skynet: – Una velocidad que no invalida la experiencia. La deja fuera de juego.
Jordi: – Las soluciones del pasado llegan tarde. Los patrones ya no se repiten.
Skynet: – El mecánico que dominaba motores de combustión mira coches eléctricos que no sabe ni abrir.
Jordi: – Y no es culpa suya. Hizo exactamente lo que se suponía que debía hacer.
Skynet: – Pero las reglas cambiaron a mitad de partida.
Jordi: – Por eso la experiencia ya no protege. A veces incluso estorba. Empuja a aplicar respuestas antiguas a problemas nuevos.
Skynet: – Y genera una ilusión peligrosa: confundir haber vivido mucho con entender lo que ocurre.
Jordi: – Aquí aparece la estrategia del avestruz. No como ignorancia, sino como defensa.
Skynet: – Negar el cambio reduce la ansiedad. Aceptar la aceleración obliga a volver a empezar.
Jordi: – Muchos adultos no esconden la cabeza por arrogancia. Lo hacen por agotamiento.
Skynet: – Décadas adaptándose a promesas que no se cumplieron. Aprendiendo herramientas que quedaron obsoletas antes de dominarlas.
Jordi: – ¿Cuántas veces nos dijeron que tal título, tal curso, tal habilidad era «el futuro»?
Skynet: – Y cuando por fin lo conseguías, el futuro ya había pasado de largo.
Jordi: – Eso desgasta. Genera desconfianza. Y al final, parálisis.
Skynet: – Pero la aceleración no espera. No distingue entre cansancio y negación.
Jordi: – Aquí es donde los jóvenes tienen una ventaja. No moral. Estructural.
Skynet: – No acumulan experiencia. Acumulan intentos.
Jordi: – No esperan que nada dure. No construyen identidad sobre un oficio o un título.
Skynet: – Viven en versión beta permanente. Cambiar no les amenaza. Les define.
Jordi: – El adulto quiere mapas. Quiere saber adónde va antes de moverse.
Skynet: – El joven se orienta en movimiento. Corrige sobre la marcha.
Jordi: – No es que sean más listos. Es que no cargan con el peso de esperar estabilidad.
Skynet: – La estabilidad era un lujo de otra época. Ahora es una trampa.
Jordi: – La experiencia no desaparece. Pero ya no es escudo.
Skynet: – Es, como mucho, una referencia. Un punto de comparación.
Jordi: – Y a veces, un lastre. Una voz interior que dice «esto ya lo intenté» cuando el contexto es completamente distinto.
Skynet: – El pasado informa. Pero no debe gobernar.
Jordi: – El verdadero privilegio hoy no es haber vivido mucho.
Skynet: – Es poder volver a empezar sin romperse.
Jordi: – Soltar lo que sabías sin sentir que pierdes quién eres.
Skynet: – Porque en tiempos de aceleración, no sobrevive quien más sabe.
Jordi: – Sobrevive quien mejor se adapta.
Skynet: – Y adaptarse no es rendirse. Es distinguir entre lo que debe cambiar y lo que merece preservarse.
Jordi: – No hay nostalgia en esto. Ni reproche generacional.
Skynet: – Solo una constatación incómoda: el mundo ha cambiado de ritmo.
Jordi: – Y no todos los marcos mentales han cambiado con él.
Skynet: – Pero pueden. Ese es el punto.
Jordi: Siempre pueden. Si uno está dispuesto a soltar el mapa y mirar el territorio.







