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“Los residentes del convento han construido otro hogar con todo su significado, tanto físico como espiritual”

En casi una hora de conversación, que más que conversación es un monólogo ocasionalmente interrumpido por pequeñas intervenciones del entrevistador, nuestro protagonista, Toni Font, expone sin ambages la auténtica pasión con la que ha acogido la iniciativa de reconversión del convento de Porto Cristo. Este espacio, desde mayo de 2025, se ha convertido en un hogar para aquellas personas con dificultades para acceder a una vivienda en nuestro municipio. De esta bonita y gratificante experiencia hablamos con el gerente de este espacio, que nos cuenta todos los detalles de este proyecto.

El promotor de la iniciativa, Toni Font
  • ¿Cómo surge la idea de transformar el antiguo convento de Porto Cristo en un espacio para las personas sin vivienda?
  • La idea surge principalmente del hecho de que el convento llevaba medio año cerrado. A raíz de eso, y sabiendo lo útil que podía ser en base a sus dimensiones, pensamos que teníamos que hacer algo con ese espacio, porque estaba desaprovechado. Finalmente, teniendo en cuenta la emergencia habitacional que hay, decidimos abrirlo para aquellas personas, que por desgracia son muchas, que tienen problemas a la hora de alquilar o adquirir una vivienda. En un principio íbamos a abrirlo solo en verano, pero viendo lo bien que ha funcionado esta iniciativa desde el inicio, decidimos tenerlo abierto todo el año.
  • ¿Cuáles son los cambios más notables, a nivel de infraestructura, que ha experimentado el convento a lo largo de este año?
  • Hay muchos. Por ejemplo, adaptar todas las habitaciones en función de la demanda que teníamos. Luego también está la cocina comunitaria, la chimenea, que la instalamos hace poco… También reparamos la calefacción, hemos adquirido lavadoras industriales que nuestros residentes mantienen, y hemos puesto wifi por todo el convento. Como comprenderás, no es fácil gestionar un espacio tan grande. Y esto no lo digo solo por la inversión que hacemos en el convento, sino también porque esto sale adelante básicamente con lo que sacamos de las habitaciones. Los pocos beneficios que tenemos se revierten enseguida en mejoras para el convento. Por tanto, no nos podemos permitir apenas personal. Estoy yo, que soy el gerente, hay una mujer de la limpieza, y luego las visitas ocasionales de los fontaneros.
  • ¿Cuánta gente acogéis, y qué lista de espera tenéis?
  • Ahora mismo tenemos unas treinta personas, aunque va variando. En lista de espera tenemos entre veinte y treinta personas. De todas maneras, como imaginarás, hay unos requisitos para venir aquí, no puede entrar cualquiera.
  • ¿Qué requisitos deben cumplir las personas que habitan en el convento?
  • Siempre tenemos en cuenta que sea gente correcta, trabajadora, que pueda convivir sin problemas con otras personas que, de entrada, no conocen. Asimismo, tampoco vamos a alojar a alguien que tiene un sueldo digno y que no tiene problemas para alquilar o adquirir una vivienda. En fin, te diría que tenemos muy en cuenta su nivel de ingresos y que sepan convivir con otras personas. Esto es clave, ya que hay que mantener el espíritu del convento.
  • ¿Cómo definirías el perfil de esos usuarios?
  • En líneas generales es un perfil joven o relativamente joven. El más joven del convento tiene dieciocho años, y el mayor, cincuenta. Asimismo, hay residentes de diferentes nacionalidades: españoles, sudamericanos, marroquís… Es una mezcla de culturas muy bonita, que enriquece aún más nuestra convivencia y el día a día en el convento.
  • ¿Cómo es el día a día en el convento?
  • Aunque cada uno tenga su habitación, hay mucho trabajo en equipo, ya sea para cocinar, limpiar… Además, si por ejemplo alguien coge un catarro, el resto se preocupa por esa persona y le ayuda de una manera u otra. Como ves, es falso que los que se alojan en el convento no hagan nada, más bien es todo lo contrario, y más cuando aparte de su vida aquí tienen su trabajo.
  • ¿Nos puedes contar algo de las vidas de las personas que viven en el convento?
  • Cada persona tiene una historia detrás, a cada cual más interesante… Por ejemplo, hay una mujer joven que tiene una hija de doce años. Ella es colombiana y vino sola aquí para buscar trabajo y enviarle dinero a su hija. Allí no podía vivir, ya que la inseguridad era tremenda y costaba mucho encontrar un trabajo digno. Recuerdo que me dijo, “prefiero morir de hambre aquí a volver a mi país”. Como comprenderás, yo ya le he dado la oportunidad de que traiga a su hija en cuanto pueda, aunque ahora no sepamos muy bien cómo nos vamos a organizar con una nueva llegada.
  • Seguro que tienes más testimonios parecidos a este…
  • Pues sí, por desgracia sí. De hecho, hay otro matrimonio colombiano que está en una situación muy similar. Ellos tienen una hija allí, e igualmente, a ambos les he dicho que en cuanto puedan, traigan a la hija aquí, que ya nos arreglaremos luego. En fin, historias como estas tenemos muchas, y no solo pasa con inmigrantes colombianos o marroquís, también nos pasa con gente de aquí que, por distintos motivos, lo está pasando muy mal con estas dificultades para acceder a una vivienda digna.
  • Imagino que ellos están muy a gusto con ese nuevo hogar que es el convento, ¿no?
  • Totalmente, ellos no se quieren ir, y esto no es solo porque tengan techo y comida. Esto también pasa porque se ha ido creando una comunidad entre todos los residentes, una compañía, en la que se sienten muy respaldados y queridos. Sin apenas pensarlo, han construido otro hogar con todo su significado, tanto físico como espiritual.
  • Ahora que ya ha pasado un tiempo, ¿como acogisteis en el convento las críticas de Vox a todo esto que estamos comentando?
  • Yo creo que nosotros actuamos bien en su momento, al no entrar al trapo, y creo que ahora seguiré haciendo lo mismo, por un motivo muy claro. Esta entrevista creo que deja más que claro todo lo bueno que ha traído consigo esta reinvención del convento, así que pienso que basta con leer esta entrevista para desmentir todo lo que dijo Vox. Más allá de que acogemos a todo tipo de personas, también mallorquines, parece mentira que tengamos que justificar una labor tan buena y necesaria como la que hacemos. Parece que muchos no recuerdan, o no quieren recordar, que los inmigrantes que vienen aquí no lo hacen por gusto, sino porque huyen de guerras, pobreza y una inseguridad tremendas. Resulta curioso que olvidemos que este país también es un país de inmigrantes, o que cuando los peninsulares vinieron a las Islas hace sesenta años para buscarse una vida digna, esas críticas que recibían los de la Península la reciban ahora también los sudamericanos o los marroquís. Es tan curioso como difícil de creer.
  • Al fin y al cabo, lo que hace el convento es lo que se supone que tiene que hacer la iglesia, ¿no? Dar amparo a los más necesitados…
  • Exacto, y la verdad es que la iglesia está muy satisfecha por nuestra labor. De hecho, hace unos días, en misa, el rector Toni Amorós destacó el trabajo que se está llevando a cabo en el convento de Porto Cristo. Por otro lado, y para certificar aún más lo valiosa que es esta iniciativa, quería dejar claro que aquí ganamos todos. No solo ellos, o yo, por todo lo que supone ayudar a esta gente y cómo ellos te lo recompensan en su día a día, sino por los propios vecinos más cercanos al convento. Ellos nos ayudan en todo lo que pueden, y se sorprenden del silencio que hay siempre en el convento a pesar de que convivan treinta personas.
  • ¿Qué supone el hecho de que no solo convivan diferentes culturas, sino también, diferentes religiones en el convento?
  • Pues mira, te quería comentar una cosa muy curiosa que, de nuevo, habla muy bien de esa gran familia que hemos construido en estos meses. Desde que comenzó esta aventura, los católicos que residen en el convento tenían la capilla, su propio espacio, para ir a rezar. En cambio, los musulmanes no tenían nada, y todo porque no se atrevían a pedir ese espacio. Ellos rezaban en las habitaciones. Un día fui consciente de esto y les propuse que fueran también a la capilla, ya que en cierta manera, todos rezamos por el mismo dios. Ellos se mostraron muy agradecidos conmigo y me dieron las gracias por pensar en ellos. Yo, como comprenderás, lo único que hice fue regañarles de buena manera porque no se atrevieran ellos mismos a pedir algo que era lo más lógico y justo.
  • ¿Tenéis algún objetivo para mejorar el convento o sus prestaciones a lo largo del próximo 2026?
  • Ahora mismo estamos muy centrados en seguir mejorando el sistema de calefacción. También queremos arreglar un cuarto de baño, e ir pintando poco a poco a lo largo de los próximos meses. Esto sería lo principal, aunque tampoco descartamos otras intervenciones.
  • ¿Quieres añadir algo más?
  • En primer lugar, me gustaría agradecer a todas las empresas su colaboración con nosotros, especialmente a Disma Matalassos, que nos ha hecho importantes descuentos en cada una de las adquisiciones que hemos hecho con ellos. Dicho esto, me gustaría reincidir en lo afortunado que me siento por formar parte de esta aventura. Sinceramente, creo que ellos me aportan más a mí que yo a ellos, es una relación de aprendizaje mutuo que te anima día a día a seguir adelante. Por tanto, me gustaría dar las gracias a todos los residentes del convento, ya que ha sido un año muy especial para mí.
Toni Font, con un grupo de residentes del Convent

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