
Un corazón compartido entre sa Pobla y Manacor/ Vicario Parera: Su obra (3ª parte)
En el primer capítulo publicado, referente al vicario Joan Parera Sansó, hicimos una referencia a la importante obra benéfico-social, cultural e histórica realizada por el sacerdote de Manacor, a lo largo de los años que ejerció su labor sacerdotal en sa Pobla: Fundación del Montepío, las mejoras efectuadas en el oratorio de Crestatx y la edición, durante 19 Años de la revista Sa Marjal, sobre la que en este artículo trataremos de profundizar, aportando comentarios y opiniones diversas que sobre la referida obra periodística, histórica y literaria, han vertido diversos analistas de la misma.
Según escribió mossén Bartolomé Torres Gost en el libro ‘Homenaje al Rdo. D. Juan Parera Sansó’, publicado con ocasión de las bodas de oro de la Caja de Ahorros y Montepío de La Puebla, Sa Marjal, “materialmente es una revista popular redactada en mallorquín corriente, igual al hablado en La Puebla, y con influencias dialectales de Manacor, que apareció todos los meses, en número de 16 páginas en cuarto -salvo los primeros números de 20 o 24 páginas- desde 1 de enero de 1909 a 1 de diciembre de 1927. En conjunto 228 números distribuidos en 19 volúmenes, correspondientes a los 19 años de su existencia.”


La revista, en sus inicios se imprimió en Palma, en la imprenta de Sebastián Pizá, desde 1909 a 1923, inclusive. Desde 1924 hasta su último número aparecido en diciembre de 1927, se imprimió en imprenta propia, “Tipografía Católica”, instalada en el número 41 de la calle Traginers de sa Pobla. Las cuotas de suscripción eran más bien modestas: 1’50 pesetas al año para los suscriptores residentes en sa Pobla y 2 pesetas para los de fuera, hasta 1918, para pasar a 2 pesetas y 2’50 en los años 1919 y 1920 y 2’50 y 3 pesetas a partir del año 1921, hasta el final.
El contenido de la publicación abarcaba artículos, versos populares, crónica, necrología, y otros temas relacionados con sa Pobla y su historia y de la región. En los años 1914-1915, la revista salió con algunos fotograbados de poblenses ilustres, y algunos pocos en otros volúmenes.
Con aquella publicación, según Torres Gost, Parera pretendía, en primer lugar dotar al pueblo de un periódico porque carecía de él. Eligió el nombre: “perque som poblers i sabem que per tots voltros els habitants d’aquesta vila, per los cuals principalment escriurem, es el nom més simpatic de tots […] Regularment sa roba que farem en casa será algun tant comuna, pero forta i profitosa com sa roba que se fa del canyom de Sa Marjal…” (sic)
A los diez y ocho años de publicación, Parera ofrece un detallado balance de los temas tratados en la revista durante, para él, tan largo periodo de tiempo. Comenta que habían visto la luz 17 tomos de 200 páginas llenas de documentos inéditos, referentes a la historia de sa Pobla, “sobre la cual solamente había dos páginas publicadas por el Sr. Quadrado, en las que decía que nuestro pueblo ‘no tenia historia’.” Igualmente cita los apartados Crónica y se vanagloria de haber atacado los desórdenes, las peleas y las borracheras, la blasfemia, la grosería, los bailes y los cines … “todo lo malo y hemos procurado alabar todo lo bueno.”
Igualmente cita haber publicado la Historia de Crestatx, haber indagado en los archivos parroquial y municipal, “… de los cuales hemos hecho un extracto de más de 300 tomos, que abarcan varios siglos, y por eso tenemos mucho material inédito que nos servirá para escribir la ‘Historia de sa Pobla’.”
En su repaso a las páginas de Sa Marjal, Torres Gost resume la vastedad de temas de investigación en cuatro grandes secciones: Temas locales, Historia, Arqueología y Crónica.


Otras opiniones
El periodista y escritor de Manacor, Rafael Ferrer Massanet tituló así la conferencia pronunciada con motivo del homenaje tributado a Parera el año 1956: “Vida y Pasión del Vicario Parera, Sa Marjal”. Y entre otras cosas dice: “Diez y nueve años de contínua lucha, de vida pujante y aleccionadora, de cátedra, de paladín y de bandera, colocan a Sa Marjal entre las publicaciones más prestigiosas que ha tenido Mallorca. Sa Marjal nació para llenar un vacío cultural, no como maestro sino como vocero, como pregonero de lo que había sido, era y podía ser La Puebla […] La mayor parte era obra del Vicario Parera, que firmó siempre con la impersonalidad de unas simples iniciales. El fundó, dirigió, compuso, corrigió las pruebas de imprenta, improvisó, unas veces, y preparó, las más, concienzudamente sus escritos, mientras las páginas de Sa Marjal, permanecían abiertas a todas las plumas mallorquinas: Bartomeu Ferrá y Tous y Maroto, Lorenzo Riber y Mossen Alcover, Maria Antònia Salvá y Don Juan Aguiló, Mossen Antoni Pons y Miquel Maura, Costa y Llobera, Ramis de Ayreflor y Antonio Maria Peña llegaron cotidianamente a sus pequeñas páginas con el mensaje de su polifacética literatura …”
Por su parte, el escritor Miquel Ferrà i Martorell, en un artículo publicado en dBalears.cat el 31 de diciembre de 1998, decía de Joan Parera Sansó, “…editó la pequeña revista Sa marjal (tal vez refiriéndose al formato en cuartilla de la revista) 1909 al 1928, época muy interesante en la que este clérigo se manifiesta ultraconservador, ortodoxo, intransigente monárquico y españolista tozudo por lo que respecta a la política…pero al mismo tiempo, su publicación popular resulta muy útil, con datos y detalles de toda clase que conforman un buen recogimiento de historia local.” Y reproduce Ferrà i Martorell algunos fragmentos de comentarios publicados por el vicario en su revista, como este: “Ses muntanyes blanquetjan de neu i fa un fred que talla; no obstant, així como es diumenge hi ha una jembla que va a missa darrera amb un barret i una capa per no tenir fred; en canvi hi va amb unes faldes que només lii arrriben fins els genolls per veure si així cridara s’atenció a algún maco; però si aquest nota que té ses cames tortes, en cercarà una altre que no sia gomosa ni sembli torera, que sia agradosa i endemés poblera.”
Y continua su comentario Miquel Ferrà, diciendo: “Parece que al cura no le gustaba nada la moda de falda corta de los años veinte, época del charlestón y quería que las mujeres vistieran bien ataviadas y así lo manifestaba una y otra vez. Pero no todos en sa Pobla estaban de acuerdo con las críticas del mossèn y las protestas de los ‘deslenguados’ provocaban que su enfado fuera aún mayor y desde el púlpito de su revista escribió: “Quin pecat cometen els seglars que judiquen i fiscalitsen els sacerdots?. Un pecat que té dues malícies; una comuna contra l’octau. I s’altra particular de sacrilegi contra el primer dels Manaments, puig si el secrilegi pot esser personal, local i real, nigú no dubta que els sacerdots són persones consagrades a Déu…Oh! Quina espasa tan penetrant és la marmulació! Quina llança tan faresta és sa calumnia! Profanar un temple o els vasos sagrats és un pecat de sacrilegi, llavors un sacrilegi molt més gros será ultrajar sa fama dels Sacerdots…I és tan respetacble la seva fama i estic tant segur d’això que qui los toca , encara que sia amb so dit …ofén greument Déu.”
Sobre aquel comentario del vicario Parera, opina Ferrà i Martorell: “Así pues, los que no quieran ir al infierno se tenían que poner un esparadrapo en la boca. De esta manera él continuaba publicando con toda esta ‘inmunidad parlamentaria’ que “una dona no deu entrar a Sa Casa de Déu si no ser vestida en decència, amb so coll pujat i es cap tapat, perquè s’inmodèstia dels vestit, sempre i pertot arreu reprensible, ofèn amb tota particularitat sa santedat del temple, priva d’acostar-se a rebre la Sagrada Comunió i atreu sovint els terribles càstics de Déu…”.
(Continuará)





