Entrevista a Antònia Bauzá, delegada de Políticas Sociales e Igualdad de UGT Balears: “La economía de cuidados, más que un problema, es una gran oportunidad para generar riqueza y dar valor a la sociedad”

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José María Sánchez

Durante más de dos décadas se dedicó a la docencia, hasta que en 2017 entró a formar parte de UGT. Hablamos de Antònia Bauzá Vives (Palma de Mallorca, 1973), que lidera el área de Políticas Sociales e Igualdad del sindicato balear desde hace un año y medio, después de dar sus primeros pasos en el mundo sindical en el área educativa de UGT Balears. El amplio conocimiento de la entrevistada sobre el estado (y el futuro) de los servicios públicos de nuestra comunidad, nos lleva a esta entrevista que tiene como principal objetivo descubrir el verdadero valor de la economía de cuidados.

– Entre otras muchas cosas, la pandemia está sirviendo para sacar a flote determinados asuntos relevantes, que sin embargo apenas formaban parte de la agenda política y mediática. Uno de esos temas olvidados era la falta de atención que estábamos prestando a la economía de cuidados. ¿Cómo se explica que unas deficiencias tan notables como las que se vinculan a este problema, hayan estado ocultas durante tanto tiempo?

– Tienes toda la razón al afirmar que este problema ha estado oculto durante demasiado tiempo, aunque también es cierto que desde UGT hemos venido reclamando un mayor número de medios para los servicios públicos, que se han visto muy deteriorados tras el inicio de la crisis en el año 2008. De hecho, poco antes de la Covid-19, numerosos colectivos, no solo nosotros, nos movilizamos para protestar contra la precariedad que sufren los trabajadores del sector público, tanto en lo referente a salarios como a las ratios que tienen que atender. Por desgracia, esta es una realidad que ya existía antes de la pandemia, pero que tras su llegada, esas deficiencias se han hecho más patentes que nunca. Parece que no nos damos cuenta de que cada vez hay más personas dependientes, y que se hace necesario actualizar las políticas en función del contexto en el que vivimos.

– Como tú bien has dicho ahora, si hay algo que ha dejado patente esta crisis ha sido la falta de ayudas que padece la dependencia desde hace años. De cara a los presupuestos del año 2021, el Gobierno se ha comprometido a inyectar 600 millones de euros en este sector. ¿Cómo valora esta cifra?

– Creo que invertir dinero en el sector público siempre es una buena noticia, ahora bien, lo que nos falta por saber es hacia dónde y de qué manera se va a efectuar esta inversión. Estas inversiones tienen que servir para mejorar las condiciones laborales de los trabajadores, o si queremos ser más exactos, trabajadoras, ya que la gran mayoría son mujeres en este sector. No hay duda de que cuanto mejor sean las condiciones laborales, mejor será la atención que recibirán los pacientes.

– Antes has hablado de las secuelas que dejó la crisis de 2008. ¿De qué manera percibe aún Balears esos recortes que sufrió en dependencia?

– Aunque estos últimos años Balears se ha recuperado un poco en este aspecto, también es cierto que este sector siempre ha estado falto de ayuda desde sus inicios. No hay que olvidar que hablamos de un sector que ha ido creciendo mucho en las últimas décadas, y que con el paso del tiempo, no se ha actualizado lo suficiente en según qué aspectos, como bien hemos dicho antes.

– Poco antes de que la pandemia estallara en nuestro país, cada vez eran más las voces dentro del feminismo que alertaban de la necesidad de buscar un nuevo modelo de conciliación laboral, acorde a la economía de cuidados que existe en cada momento. Hablamos de un modelo que debería de pasar de la conciliación a la corresponsabilidad entre hombres y mujeres. ¿Considera que esta pandemia puede acelerar alguna clase de cambios respecto a este asunto?

– Yo creo que sí, de hecho, antes de la pandemia, el sistema ya tenía muchas dificultades para atender a los dependientes como es debido, ya fueran niños, ancianos o personas con algún tipo de discapacidad. Por tanto, la pandemia ha servido para profundizar aún más esta crisis, provocando al mismo tiempo que esa economía de cuidados recayese aún más hacia las mujeres. Esto ha traído consigo un incremento de la jornada laboral, especialmente en el sector femenino, de igual modo que han sido las mujeres las que, en la mayoría de los casos, han tenido que ayudar a sus hijos con sus clases online. Con la epidemia, yo creo que la clase política se ha empezado a dar cuenta de que la economía de cuidados, más que un problema, es una gran oportunidad para generar riqueza y dar valor a la sociedad. Y precisamente por eso, se van a aumentar las ayudas a la dependencia, del mismo modo que el ministerio de Igualdad se ha propuesto la creación de un pacto de Estado en esta legislatura, que cree un sistema estatal de cuidados.

– Ahora acaba de señalar como son las mujeres las que cargan con gran parte de esos cuidados. De hecho, una reciente encuesta señalaba que más del 90% de las personas que se acogen a las ayudas para conciliar, son mujeres. Esta brecha en la conciliación, ¿no es un lastre para empoderar al feminismo?

– Por supuesto, y eso se debe en gran parte a la escasa oferta que existe en el ámbito de los cuidados, lo que provoca que la conciliación en las familias sea mucho más difícil de llevar a cabo, y sean las mujeres las que se vean obligadas a reducir (o suspender) su jornada de trabajo, un hecho que es aún más conflictivo en las familias monoparentales, donde la mayoría de las familias están formadas por la madre y sus hijos. En este tipo de casos, los recursos son aún más escasos y las dificultades para sobrellevar el día a día son aún mayores.

– Como experta en el ámbito educativo, ¿cree que esa enorme brecha de género se podría reducir de una manera más rápida y efectiva con más y mejores políticas educativas de género?

– Sin duda, la educación es fundamental. Tenemos que huir de los estereotipos, del lenguaje sexista… asimismo, también es muy importante remarcar la contribución de las mujeres en el ámbito del conocimiento. Por eso pensamos que es necesario que la ley de Igualdad se adapte también a la realidad escolar, y así crear una sociedad más igualitaria, que a buen seguro se adaptará mejor a una economía de cuidados también más igualitaria.

– Aparte de exigir una responsabilidad más compartida entre hombres y mujeres a la hora de los cuidados, también parece imprescindible la creación de nuevos marcos laborales más flexibles, que ayuden a sobrellevar mejor esa responsabilidad compartida…

– Como tu bien has dicho, es imprescindible que los marcos laborales se adapten a un modelo de conciliación mucho más igualitario, basado en la corresponsabilidad entre hombres y mujeres. Para ello, ese nuevo entorno no solo debería de ser más flexible, sino que también debería de existir una mayor confianza entre el empresario y los trabajadores, para así facilitar ese contexto de corresponsabilidad en el momento que sea necesario, sin que existan suspensiones en la jornada laboral o pérdida del poder adquisitivo del trabajador o la trabajadora.

– Cómo valora la nueva ley de teletrabajo que sacó adelante el Gobierno, y si cree que esta normativa abre el paso a una economía de cuidados más igualitaria.

– Yo pienso que sí, la verdad es que era muy necesaria una regulación en este aspecto, y más con todo lo que ha pasado en estos últimos meses, donde muchos trabajadores públicos se han visto obligados a trabajar desde casa. A pesar de que falta algo de concreción en lo que respecta a los convenios colectivos, nosotros pensamos que esta negociación se tiene que ver desde una perspectiva de género; de este modo, no confundiremos el teletrabajo con la conciliación. De igual modo, pensamos que esta negociación debería de ir acompañada de una reflexión acerca del papel que tienen actualmente los cuidados, que siempre se han vinculado erróneamente al género femenino, cuando el cuidado de todas las personas dependientes depende de toda la sociedad en si, y no de la mitad de la población.

– Por todo lo que hemos hablado en esta entrevista, tengo la sensación de que la economía de cuidados nunca ha gozado del estatus que se merece. ¿No cree que el primer paso para mejorar en todo esto que hemos tratado, pasa por mejorar el valor y el prestigio de los cuidadores?

– Exacto, por eso antes he insistido en la importancia de revalorizar y dignificar la labor del cuidador o cuidadora. Los cuidados son más necesarios que nunca, esta crisis ha demostrado los estragos que provoca la falta de inversión en los servicios públicos. Hay que dar valor a todas esos trabajadores, la mayoría mujeres, que trabajan en un ámbito vital de nuestra sociedad, bajo condiciones muy precarias y sin el reconocimiento que se merecen. Ojalá esta crisis sirva para poner una economía de cuidados justa e igualitaria.

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