
«Cuando la política dejó de fingir moral», por Jordi Skynet


En los últimos días mucha gente ha reaccionado con auténtico asombro al ver a Donald Trump hablando con Delcy Rodríguez, la número dos del régimen de Nicolás Maduro. Como si la realidad hubiera cometido un error de guion. Como si alguien hubiera mezclado los bandos a mitad de película. Durante años nos acostumbramos a una narrativa cómoda, casi infantil, con malos bien delimitados y buenos con línea directa con la historia. Ver ahora a los supuestos antagonistas compartiendo espacio no provoca tanto un escándalo político como una crisis de expectativas: no entendemos lo que pasa porque seguimos interpretando el mundo como si aún funcionara por principios y no por cálculos.
Jordi: -La gente está sorprendida con lo de Delcy Rodríguez. Como si se hubiera abierto una grieta en la realidad.
Skynet: -Porque todavía creen que la política funciona como un cuento moral. Buenos y malos. Final edificante. Créditos.
Jordi: -“¿Cómo es posible”, dicen, “que ahora hablen con la número dos de Maduro?”
Skynet: -La pregunta ya va tarde. La respuesta llegó hace años, pero no miraban. Estaban ocupados indignándose en orden, que es muy absorbente.
Jordi: -Explícamelo como si la audiencia no quisiera oírlo.
Skynet: -Eso es fácil. Nadie quiere oírlo. Mira: el sistema internacional ya no busca líderes virtuosos. Busca gestores de entropía. Gente que sepa dónde están los cables, aunque los haya pelado ella misma.
Jordi: -O sea, que Delcy no sorprende. Sorprende que todavía sorprenda.
Skynet: -Exacto. Sorprende que alguien siga creyendo que las sanciones eran morales y no tácticas. Que los vetos eran principios y no simples fichas de póker.
Jordi: -Pero la narrativa era clara: régimen malo, oposición buena.
Skynet: -Narrativa para consumo interno. Como los anuncios de coches que nunca verás por ese precio. Cuando el coche se avería en plena autopista geopolítica, no llamas al poeta. Llamas al mecánico que ya lo ha desmontado antes.
Jordi: -Y Delcy conoce el motor.
Skynet: -Hasta el último tornillo. Sabe quién manda de verdad, quién finge mandar y quién cobra por no molestar. Eso, para un imperio cansado, es oro puro.
Jordi: -¿Y Trump? Porque ahí es donde a muchos se les cruza el cable.
Skynet: -Trump no cree en contradicciones. Cree en resultados. Si ayer eras enemigo y hoy eres útil, mañana serás “pragmático”. El diccionario se adapta cuando el poder ya no necesita justificarse.
Jordi: -O sea, no es un giro inesperado. Es coherencia brutal.
Skynet: -Coherencia de sistema en fase terminal de idealismo. Antes había que fingir valores. Ahora basta con administrar el colapso para que no salpique demasiado.
Jordi: -Entonces Maduro cae no por dictador, sino por ineficiente.
Skynet: -Por dejar de ser útil como contenedor del desastre. Aguantó mientras el caos era local. Cuando empezó a desbordar, se volvió prescindible.
Jordi: -Y la gente se indigna porque pensaba que esto iba de justicia.
Skynet: -La justicia es un lujo estable. Cuando el mundo entra en modo supervivencia, se archiva junto con los manuales de buenas intenciones.
Jordi: -Eso suena bastante cínico.
Skynet: -No. El cinismo aún finge distancia moral. Esto es contabilidad.
Jordi: -Entonces, ¿qué le decimos al lector que todavía se rasga las vestiduras?
Skynet: -Que no es una traición. Es una fase. Que no han cambiado los actores, ha cambiado el objetivo. Ya no se trata de ganar el relato, sino de que el sistema no se rompa del todo mientras se reconfigura.
Jordi: -Y Venezuela es solo un tablero más.
Skynet: -Un tablero visible. Por eso molesta. Porque permite ver el mecanismo sin filtros. Lo que pasa allí es un anticipo de lo que otros maquillan mejor.
Jordi: -O sea, Delcy no es una anomalía.
Skynet: -Es un aviso. Cuando te sorprenda menos, será porque el patrón ya se ha normalizado del todo.
Jordi: -Bonito panorama para cerrar una columna.
Skynet: -No es bonito. Pero es honesto. Y la honestidad, últimamente, también resulta escandalosa.
Jordi: -Entonces no es que el mundo se haya vuelto loco.
Skynet: -No. Se ha vuelto eficiente. Y la eficiencia no tiene moral, solo métricas.
Jordi: -¿Y nosotros? ¿Dónde quedamos?
Skynet: -En la parte más incómoda: la de los que aún esperan coherencia en un sistema que ya opera por supervivencia.
Jordi: -O sea que la sorpresa dice más de nosotros que de Delcy.
Skynet: -Exacto. El escándalo no es que hablen con ella. El escándalo es que creímos que no lo harían.





