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“Es necesario ampliar y adaptar la oferta de formación profesional a la realidad del sector del transporte”
Siempre que se acerca el inicio de la temporada turística, la entrevista al presidente de la Federación Empresarial Balear de Transportes (FEBT), Rafael Roig, se convierte en una cita obligada en Manacor Comarcal para conocer de primera mano el estado actual del transporte balear, en unos años de continua evolución del sector. Al igual que en nuestros anteriores encuentros, Roig nos ofrece una entrevista interesante, detallada y llena de matices, que expone a la perfección los grandes problemas de un sector plagado de retos.
- ¿Qué balance hace la FEBT del pasado 2025 para el sector del transporte?
- Desde la Federación Empresarial Balear de Transportes hacemos un balance razonablemente positivo del pasado 2025. No ha sido un año excepcional como los inmediatamente posteriores a la pandemia, pero sí que ha sido un año de consolidación. Lo que sí hemos notado es una mayor irregularidad en la actividad. Es decir, ya no hablamos de una temporada lineal y previsible, sino de un comportamiento más variable, con algunos picos y posteriores bajadas inesperadas. También estamos observando que los turistas realizan estancias más cortas, lo que en nuestro caso repercute en una mayor concentración de servicios en determinados días o momentos. Eso obliga a las empresas a ser mucho más flexibles y a gestionar mejor costes, flotas y personal.
- Son varios los retos en el transporte balear. Uno de ellos es el aumento de los costes operativos. ¿De qué manera os afecta esto actualmente?
- El aumento de los costes operativos es, sin duda, uno de nuestros grandes retos. Y no hablamos solo del combustible, también de costes laborales, seguros, mantenimiento, recambios, financiación de vehículos… Todo ha subido. Está claro que en un territorio insular, cualquier incremento se multiplica y tiene un efecto directo sobre la competitividad de nuestras empresas. Por este motivo, las empresas están haciendo un esfuerzo enorme de eficiencia, digitalización y optimización de flotas, pero el equilibrio es delicado. Si los costes siguen tensionándose, el riesgo es que se resienta la rentabilidad de las empresas de transporte.
- El conflicto en Oriente Medio ha vuelto a tensionar los mercados energéticos y el precio del combustible. ¿Cómo está afectando esta problemática al sector del transporte en Baleares?
- Cualquier tensión internacional que afecta al petróleo se traslada prácticamente de forma inmediata al precio del combustible. Se trata de una situación que impacta en toda la economía, aunque el transporte es uno de los sectores donde ese impacto se percibe con mayor rapidez por su alta dependencia del combustible. En los últimos días hemos visto un incremento significativo del precio del gasóleo, que según datos del propio sector se sitúa en torno a unos 25 céntimos por litro. Puede parecer una cifra pequeña, pero cuando hablamos de empresas que consumen miles de litros a la semana, el impacto es muy relevante. Además, el precio sigue mostrando una tendencia al alza y existe mucha incertidumbre sobre hasta dónde puede llegar esta subida. Por otro lado, en Baleares, el encarecimiento del petróleo también repercute en otros ámbitos, como el transporte marítimo de mercancías hacia las islas o determinados costes logísticos, lo que acaba afectando al conjunto de la actividad económica.
- Desde que comenzó la pandemia, no acabamos de salir de una crisis para entrar en otra…
- Exacto. Desde la pandemia hemos vivido una sucesión de crisis internacionales que afectan directamente al sector y a la economía en general, lo que obliga a muchas empresas a planificar cada vez más a corto plazo ante un escenario de gran incertidumbre. Por ello, si esta situación se prolonga, será importante mantener un diálogo con las administraciones para analizar posibles medidas de apoyo, como ya ocurrió durante la crisis energética derivada de la guerra de Ucrania.
- Otro reto de vuestro sector es la falta de personal, ya sean conductores, mecánicos o personal técnico especializado…
- La falta de personal sigue siendo uno de nuestros grandes retos. El problema no está resuelto y, en el caso de los conductores, además nos enfrentamos a una cuestión estructural: la edad media es elevada y en los próximos años se producirán muchas jubilaciones. En lo que respecta a mecánicos y personal técnico especializado, la situación es similar o incluso más compleja. Hoy ya no hablamos solo de mecánica tradicional; los vehículos incorporan cada vez más tecnología, sistemas electrónicos avanzados y procesos de diagnóstico digital. Esto exige perfiles con competencias técnicas y digitales, y actualmente el número de profesionales cualificados no es suficiente para cubrir la demanda del sector. Además, estos perfiles son altamente demandados por otros sectores, lo que incrementa la competencia para atraer talento. Desde la FEBT venimos insistiendo en que es necesario ampliar y adaptar la oferta de formación profesional a la realidad del mercado laboral. No se trata solo de cubrir vacantes, sino de garantizar relevo generacional y profesionales preparados para el transporte del presente y del futuro. Es un sector con empleo estable y proyección, pero necesitamos que la formación vaya alineada con lo que realmente demandan las empresas.
- ¿La administración pública ha puesto en marcha programas de formación para paliar este problema?
- Sí, se han puesto en marcha medidas, especialmente en lo que respecta a la financiación de permisos de conducción de camión y autocar a través de convocatorias públicas. Es un paso en la buena dirección y demuestra que la administración es consciente del problema. Ahora bien, desde la FEBT creemos que el reto no se resuelve solo con convocatorias puntuales. La falta de personal es estructural y requiere una planificación a medio y largo plazo. Es necesario reforzar la Formación Profesional, adaptar los contenidos a la realidad tecnológica actual y revisar el sistema formativo en su conjunto. Si queremos que el transporte sea una opción profesional atractiva para los jóvenes y garantizar el relevo generacional, el sistema formativo debe modernizarse y alinearse con las necesidades reales de las empresas.
- Pronto se cumplirán tres años del Govern de Prohens, ¿Qué balance hace la FEBT de las políticas de movilidad del actual Govern?
- Desde la FEBT hacemos un balance positivo del actual Govern. Creemos que ha sido un gobierno valiente y con voluntad de escucha. No podemos olvidar que estamos en un contexto social complejo, marcado por el impacto del turismo y el debate sobre el modelo de movilidad en nuestras islas. Gestionar ese equilibrio no es sencillo, requiere capacidad de diálogo y firmeza al mismo tiempo. En materia de movilidad, este Govern ha sido especialmente activo. Hacía años que en Baleares no se abordaban reformas normativas de calado, y en esta legislatura se ha impulsado nueva regulación, tanto a nivel de ley como de desarrollo reglamentario, para ordenar y dar seguridad jurídica al sector. También queremos reconocer el papel del Consell de Mallorca, especialmente en materia de infraestructuras e inspección técnica de vehículos, así como el trabajo que está desarrollando para estudiar la movilidad en la isla y poder mejorarla.
- ¿Hay constancia en la FEBT de cuándo comenzará a funcionar de forma efectiva la limitación de vehículos en la isla?
- Por la información que tenemos desde el Consell de Mallorca, se ha realizado un estudio de carga y actualmente se está avanzando en la implantación de herramientas de control y seguimiento, como sistemas de cámaras y monitorización del tráfico, para disponer de datos objetivos antes de adoptar decisiones definitivas. Desde la FEBT somos más partidarios de ordenar que de limitar de forma estricta. En muchos casos el problema no es solo el número de vehículos, sino la concentración de flujos en determinados momentos, como los horarios laborales o la entrada a los colegios. Una mejor gestión de estos flujos puede aliviar la presión sin necesidad de aplicar limitaciones rígidas. Creemos que con planificación y regulación inteligente se puede mejorar la movilidad sin recurrir, de entrada, a medidas estrictas de limitación.
- En nuestro anterior encuentro comentaste la necesidad de mejorar el estado de nuestras carreteras secundarias, y apostar más por los aparcamientos disuasorios. ¿Se ha avanzado algo respecto a estos dos temas?
- Se va avanzando, pero todavía queda trabajo por hacer. Desde la FEBT hemos recopilado recientemente, a través de nuestras empresas asociadas, información sobre el estado de distintas carreteras de la isla, y muchas de las incidencias afectan precisamente a vías secundarias. En muchos casos no hablamos de grandes infraestructuras, sino de pequeñas actuaciones como mejora de señalización o acondicionamiento de arcenes, que tienen un impacto directo en la seguridad vial y en la calidad del servicio. En este sentido, también hay que reconocer que el Consell de Mallorca ya ha ido ejecutando algunas mejoras en diferentes puntos de la red, aunque todavía queda margen para seguir avanzando en este ámbito. En cuanto a los espacios habilitados para el transporte, creemos que es un aspecto que todavía no está suficientemente integrado en muchos planes de movilidad municipales. El problema es que cada ayuntamiento regula estos aspectos de manera diferente, lo que genera dificultades para organizar correctamente los servicios. Por eso creemos que sería necesario avanzar hacia un organismo o marco supramunicipal que establezca criterios comunes y facilite la habilitación de espacios disuasorios para la recogida y entrega de viajeros, así como también de mercancías.
- Antes de acabar, te quería preguntar por algo que hemos normalizado en Manacor, y que no es del todo normal. Me refiero a lo atestados que están los autobuses en el trayecto que une el Llevant de Mallorca con Palma, incluso en los meses de temporada turística baja. ¿Cómo se explica esto, y qué soluciones hay al respecto?
- Para entender la situación actual hay que poner las cosas en contexto. En los últimos años, con el nuevo contrato del TIB impulsado por la administración, se ha mejorado notablemente la red, la coordinación de líneas y la estructura del servicio. La red de bus opera en concepto de red integrada. No es como antes, cuando cada línea funcionaba de forma más aislada. Hoy existe una coordinación horaria importante. Eso aporta fiabilidad al usuario y ha incrementado la penetración del bus dentro del territorio. Ahora bien, hay un factor determinante: la gratuidad del transporte público ha incrementado la demanda de forma muy significativa. Pero ese incentivo a la demanda no ha ido acompañado de una adaptación equivalente de la oferta. Por tanto, lo que estamos viendo es un crecimiento exponencial del uso del transporte público que exige seguir ajustando frecuencias, refuerzos y planificación.






