Desde la hace apenas poco más de una década inventada Fira Nocturna de Sant Jaume, con sus carencias y con su últimamente ida a menos, es todo cuanto nos queda de aquellas fiestas patronales, con especial diada hípica en el recién estrenado hipódromo, y verbena en la “Plaça de Sa Mora” incluidas.
El desplazamiento masivo de ciudadanos de Manacor a las pujantes colonias veraniegas de la costa, en especial las de Porto Cristo y S’Illot, y el empecinamiento de sucesivos consistorios de la época tardío-franquista en buscar unas celebraciones de impacto, relegó nuestras ancestrales fiestas patronales de Sant Jaume al olvido… y al día del patrón a día laborable.
En compensación, nuestro consistorio patentó un híbrido a mitad de camino entre las fiestas de carnaval y las Beneïdes de Sant Antoni. Sin pensárselo dos veces, el Ayuntamiento destinó al evento todos los recursos municipales destinados a festejos.
Igualmente pretendió crear un “Dilluns Millor”, todo en una clara muestra de la falta de estilo e inventiva, para pretender superar al Dijous Bo de Inca.
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