Joan Roig “Morret”, pichichi y delantero del Manacor Pref.: “A mi equipo le pido buena actitud, compromiso y ganas de mejorar”

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M. Pont
Joan Roig Galmés “Morret”, es un chaval del C.D. Manacor, por el que ha transcurrido toda su etapa deportiva hasta llegar al primer equipo. Lo conocí a raíz del ascenso a División de Honor con Pep Sansó, y ya vi como era Joan nada más verle jugar. Es el futbolista que todos los entrenadores quieren tener. Le da igual jugar de defensa, de medio, o de delantero; juegue donde juegue, Joan da siempre el 100% de su capacidad. Es atrevido, lo que le ha reportado más de un codazo, luchador nato y apasionado del fútbol.
Tiene el corazón “deportivo” divido entre el Barça y el Sevilla, dedica muchas horas tanto a entrenarse como a entrenar al Alevín At. Manacor, y nos ha atendido amablemente para esta entrevista. Poco hablador, irónico, y tajante en sus respuestas.
– Joan,¿ nunca se te ha pasado por la cabeza irte del Manacor?
– Por ahora no. Estoy muy bien aquí.
– Los resultados acompañan, y la Tercera División ya está más cerca, ¿no?
– Aún restan ocho jornadas y no te puedes relajar, ya que cualquiera que tenga un día bueno, o si tú lo tienes malo, te puede vencer. Ahora somos como el Real Madrid, que gana sin jugar bien. Pero sí, ahora estamos en una buena racha. Y si continuamos así, creo que podemos ascender directamente.
– Eres el “pichichi” de 1ª Regional Preferente ¿Cómo ha sido eso?
– Para mí, ser “pichichi” no significa nada, yo sé cuántos goles tengo, y me esfuerzo por marcar más, pero ya te digo, es una circunstancia más del fútbol.
– Sé que tienes más de los que te apunta la Federació. ¿Reclamarías en caso de necesidad?
– En total son 23 en 26 partidos. Lo he comunicado al club, pero no sé nada. No reclamaría. Yo no soy ningún Messi, ni chuto a la perfección. Habrá que esperar al final de la competición. Los dos goles que no me anotan, están en la cuenta de mi hermano Pep, pero, son míos.
– Además de jugador, también entrenas a un equipo de la cantera, el At. Manacor Alevín…
– Así es. Estamos entre los cinco primeros, y disfruto con ellos. Aprendo tanto yo como ellos, e intentó inculcarles mis pocos conocimientos y reglas básicas, que para mí son la buena actitud, comportamiento, compromiso con el club, y sobretodo ganas de hacerlo lo mejor posible.
– ¿Cómo ha sido esta reconversión de posiciones tuyas?, ya que has sido defensa, medio y delantero…
– He jugado en todas las posiciones. Bueno, sobretodo tal recorversión comenzó en el Juvenil Nacional, con “Piti” de delantero. Yo tenía que ser el segundo delantero, pero después acabé de extremo. Hubo bajas de laterales, y pasé a ser lateral. A partir de aquí, Pep Sansó me asignó esta posición.
– A tus veinte años, te enfrentas a centrales veteranos y experimentados. ¿Me supongo que no es tarea fácil?
– No. Dan mucha leña. Se hace difícil, porque, sobretodo en “Na Capellera”, vienen con cinco defensas, se cierran atrás y es complicado marcar, pero bueno, algún que otro codazo te llevas en cada partido. Pero lo llevo bien, con resignación. Estoy contento de haber marcado tantos goles. Este año las lesiones son más cortas que la pasada temporada, me hallo en buena forma y espero marcar más en estas ocho jornadas que restan.
– Esta mezcla de juventud con veteranía, ¿crees que es la base para estar donde estáis?
– Yo creo que sí. Debe haber tres o cuatro que sepan dirigir el vestuario, y los jóvenes que callen y se comporten. Las incorporaciones que han ido llegando, están dando el resultado esperado.
– ¿Cuál es el mejor entrenador que has tenido hasta la fecha?
– Pep Sansó. Sin menospreciar a ninguno. De todos aprendes cosas, y te vas formando, tanto como jugador y como persona.
– Tienes ya muchos fans en la grada, ¿cuáles son los más fanáticos?
– Mi familia, la primera. Tanto mi abuelo Pep, como mi padre, mi madre, mi hermano, y la peña que semana tras semana nos transmite su apoyo. Vengo de una familia muy futbolera. Mi abuelo materno, Joan Galmés “Pobil”, ya jugó en el Constància tres o cuatro temporadas como capitán.
– Me despido de Joan, deseándole, al igual que sus amigos, que llegue a los treinta goles, siga creciendo en experiencia, y alcance todas sus metas.

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