Doctor Antoni Mesquida: “En el Hospital de Llevant se ofrece una muy buena atención médica por parte de profesionales con experiencia”

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Antoni Sureda P.
El Doctor en medicina Antoni Mesquida Ferrando, es un hombre cuya trayectoria profesional y humana le llevó a la gerencia del Hospital Comarcal de Manacor, a la dirección de los hospitales de Muro y Alcúdia, a conseller de Sanidad del Govern Balear y a fundar y presidir la Organización No Gubernamental (ONG) “Llevant en Marxa”. A principios de este mes de febrero, tras haber presentado a finales de diciembre del pasado año la renuncia como director del Hospital de Muro, se incorporó al pujante Hospital de Llevant, fundado y dirigido por Gabriel Huguet en el verano del año 2013. Finalizada su etapa de 15 años de labor asistencial, social, educativa y humanitaria en Guapi (región del Cuca, Colombia), hablamos de todo un poco con el Doctor Antoni Mesquida, pero sobretodo de la gran labor humanitaria en Etiopia y Perú, de la ONG que preside.
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La incorporación de Antoni Mesquida, en el Hospital de Llevant de Porto Cristo

– Digamos que hace ya algunos años, usted fue algo así como el médico de cabecera de moda en Manacor. También fue donde asumió usted su primer cargo de dirección, y realizó sus primeras incursiones en el mundo de la política… ¿Le podemos dar algún significado especial a esta vuelta?
– No hay nada de especial en ello. Como bien sabes, nunca y por diferentes motivos me he alejado del todo de Manacor. En cierta manera tiene de especial que es un volver al lugar donde empecé en mi profesión. Tras dimitir como director del Hospital de Muro en el que estuve 9 años, surgió esta oportunidad y la acepté. El de Llevant es un hospital joven, que se está afianzando en la comarca como hospital comarcal privado de referencia, y que está dirigido por una persona que sabe mucho de la gestión hospitalaria. En estos cuatro años el Hospital de Llevant ha experimento una evolución muy en positivo por lo que a la atención médica se refiere, y gracias a los buenos profesionales que ha captado.
– ¿Hay mucha diferencia en la calidad de atención al paciente entre un centro de hospitalario privado y uno público?
– Solo hay buena y mala medicina, independientemente de si el hospital es público o privado. En el Hospital de Llevant, se ofrece una muy buena atención médica con doctores que tienen años de experiencia, y eso también es muy importante. A mi entender, la principal diferencia respecto de centro privado a público, es que por regla general en un centro privado no hay masificación, y por ello pueden centrarse en la inmediatez por lo que respecta a la atención y oportuna práctica de pruebas. De todas formas y en casos de urgencia, el hospital público también responde correctamente, siempre que se cuide que no se convierta en un centro hospitalario de paso para profesionales de la medicina recién licenciados, como me encontré al llegar al Hospital de Manacor.
– Tengo entendido que no es la primera vez que el Sr. Gabriel Huguet le contrata…
– Efectivamente, siendo director general de Juaneda, fue quien me contrató para la gerencia de los hospitales de Muro y Alcúdia.

El Final de la etapa de intervención de “Llevant en Marxa” en la selva colombiana del Pacífico, Río Guapi, región del Cauca

– Hace un tiempo, un común amigo y habitual colaborador de “Llevant en Marxa”, me informó de que se había dado por finalizada la etapa de intervención en Guapi, región del Cauca de Colombia. ¿Podría informarnos de los motivos que han llevado a tomar esta decisión?
– Aquella fue una decisión que costó tomarla, entre otras cosas por el cariño que se siente por la gente con la que uno trata. Pero también debo añadir que así debía ser. El que llegara aquel momento era cuestión de tiempo, para una vez que hubiéramos conseguido nuestro objetivo de escolarizar a los niños de la calle, mal alimentados e incapaces prácticamente todos ellos de comportarse en un centro escolar. Luego fue cuestión de encontrar fórmulas para la autosuficiencia de los grupos y colectivos con los que trabajamos.
– Creásteis una cooperativa para trabajos de metal y otra de carpinteros, en la que se aprovechan todavía muchas de las máquinas de los talleres que iban cerrando en Manacor. ¿Me equivoco?
– Sabes bien que no te equivocas. Aquellas máquinas procedentes de talleres de Manacor, fueron transportadas en barco dentro de un gran contenedor, hasta llegar al puerto de Buena Ventura del Pacífico vía canal de Panamá. Luego fueron transportadas por la costa hasta la desembocadura del Río Guapi y de allí al solar en que montamos la cooperativa.
– También fui testigo y a ratos ayudante de una de las “brigadas médicas” con la Doctora Borrás y los Doctores Andrés Calvo, Miquel Àngel Mendiola, Vicenç Rocamora y usted mismo… ¿Cómo pudisteis cortar de golpe con todo?
– Es duro, pero también muy hermoso y calculado de antemano además. Nuestros proyectos no buscan rentabilidad. Una vez que una comunidad puede valerse por si misma, y conseguido que el Estado u otras instituciones se hagan cargo del mantenimiento y funcionamiento de una escuela, es el momento de buscar otro lugar y otro colectivo de personas que de verdad nos necesiten. En Guapi se formó la “Asociación Levante en Marcha” compuesta por lugareños. Por supuesto que mantenemos contactos. Pero solo de esta forma podemos canalizar unos recursos que no nos sobran, a otros lugares y en beneficio de gentes que de verdad los necesitan.

“Llevant en Marxa” continua fundando Centros de Salud y “postas sanitarias”
en la selva del Amazonas río abajo en Perú

– ¿Continuáis con vuestra labor en la selva del Amazonas?
– Estamos fundando Centros de Salud, o mejor sería decir pequeños Centros de Salud, en donde solo pueden ser atendidos un número muy limitado de personas.
– ¿Empleáis allí también el mismo sistema de fundar un centro, equiparlo, organizarlo y luego intentar traspasarlo a la administración del Estado?
– Por supuesto que sí. Lo más difícil normalmente consiste en concienciar a los funcionarios del Estado de que en un lugar determinado funciona un Centro de Salud, y de que este centro es realmente necesario para los habitantes de la zona. Hay que decir que el proceso tarda años, y mientras tanto “Llevant en Marxa” corre con todos los gastos de medicamentos, mantenimiento y pagas de personal. Una vez conseguimos la implicación de la Administración, continuamos río abajo y fundamos otro Centro de Salud.
– Todo esto si mal no recuerdo dentro del perímetro donde habitan pueblos de la etnia Shuar, también conocidos como jíbaros o reductores de cabezas…
– Efectivamente, hemos contactado con comunidades y poblados de esa etnia y fundado algunos de estos Centros de Salud. Allí el problema más extendido es el del paludismo.
– ¿Conseguís implicar con relativa facilidad al Estado en vuestros proyectos para que luego os sustituya?
– En algunas ocasiones sí. Últimamente fundamos un Centro de Salud en Atualpa y durante algo más de un año mantuvimos allí el correspondiente personal sanitario, hasta conseguir implicar a la Administración para que dote de personal el Centro de Salud. Personalmente he visitado y vivido durante una semana en el centro transferido y puedo dar testimonio de una buena o muy aceptable atención sanitaria, dando buenas soluciones a diferentes patologías.
– ¿En qué consiste esto de las “Postas Sanitarias”?
– Algo mucho más reducido, aunque un pequeño Centro de Salud. En realidad es un botiquín que dejamos a cargo de una comunidad y de un “Promotor Sanitario”, que es una persona que tiene algunas nociones -pocas, realmente pocas- de medicina. Pueden tratar una gastroenteritis o algunas infecciones y remitir al enfermo a uno de los Centros de Salud.

Etiopía y el Hospital Leprosería de Gambo, o el último gran desafío para “Llevant en Marxa”

– Espero me permita considerar como el último gran desafío de “Llevant en Marxa”, el que hayáis asumido la gestión del Hospital Leprosería de Gambo, con una influencia sobre más de 600.000 pacientes, la mayoría de los cuales sin recursos económicos.
– Conoces bien el hospital de Gambo y donde está ubicado. Comparto contigo de que es efectivamente el último gran desafío que hemos aceptado asumir. Dada su gran área de influencia, requiere de mucha atención. Hay que proceder a su reorganización, depurando datos, fichas y sistemas, e intentando además implicar a la administración del Estado Etiope en su futura administración y necesarias reformas.
– Cuando visité Etiopia en el 2011, habíais entregado la escuela de Cachachulo, y cerca de aquel lugar gestionabais una cooperativa agraria, unos pozos de extracción de agua potable y mantenéis un centro de acogida en Ropi, en donde proyectabais un centro para garantizar la buena nutrición de recién nacidos… ¿Obligará el compromiso de Gambo a dejar de lado todos estos otros proyectos?
– Nuestras previsiones eran las de dejar Ropi y la administración de los pozos en manos de los líderes locales del poblado. Pero ante la salida de los misioneros de la Consolata, el Obispo católico de la zona nos solicitó que nos quedáramos por algún tiempo más. Por añadidura últimamente han surgido problemas con el mayor pozo de extracción de agua potable y tendremos que solucionarlo, dado que los recambios son muy caros e incluso es posible un derrumbe en la perforación. En cuanto a aquel centro de acogida para asegurar la calidad nutricional de los recién nacidos, no hay más alternativa que el “Primum vívere”, ya que una vez superada aquella etapa hambruna, hemos inaugurado una sala de pediatría de 50 camas en el Hospital Cullera, en Oromia, a unos 80 kilómetros de Gambo.

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